Depresión posparto masculina
Salud

Depresión posparto masculina

Un mal desconocido hasta por quienes lo padecen

Se estima que la depresión posparto afecta a una de cada seis mujeres. Es relativamente común, pero suele pasar desapercibida porque no todos los casos llegan a un grado severo y prolongado (éste es alcanzado, aproximadamente, por el seis por ciento de quienes recién han dado a luz). Muchas madres, incluso, hacen frente a esta etapa sin comentarlo con nadie, pues temen que su instinto maternal sea juzgado.

Mucho más inadvertido es el caso de los hombres, quienes también pueden presentar síntomas de depresión posparto, sobre todo si su pareja la padece.

En 2010, un metaanálisis conjuntó datos de 43 estudios, concluyendo que alrededor del 10.4 por ciento de los varones se ven afectados por el trastorno. Lamentablemente, este mal en el género masculino es tan omitido que el Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP) lo clasifica como depresión materna, asumiendo que es exclusiva de las féminas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a este trastorno como una tristeza persistente y pérdida de interés en las actividades que normalmente se disfrutan, así como la incapacidad para llevar a cabo actividades cotidianas durante al menos dos semanas en un periodo posterior al parto. Dicha fase no es necesariamente inmediata al alumbramiento, ya que puede aparecer hasta 90 días después.

La depresión posparto en los hombres puede presentarse en forma de violencia. Foto: webalia.com

Además de la sintomatología mencionada, el afectado puede mostrar desapego por el recién nacido, ansiedad, desesperanza, fatiga, trastornos del sueño, sentimientos de culpa o de inutilidad, sobreprotección hacia el bebé y un miedo irracional a lastimarlo o, por el contrario, un marcado descuido hacia él. En depresiones más severas también se presentan ataques de pánico e incluso pensamientos suicidas e infanticidas.

EFECTO EN LOS HIJOS

En el caso de los hombres son comunes las actitudes violentas. En ello puede influir el hecho de que culturalmente se espera que sean fuertes y controlen sus emociones, por lo que las reprimen hasta grados nada saludables.

El estudio Depresión en padres relacionada con comportamientos positivos y negativos de crianza (2011), concluyó que los progenitores con este trastorno eran más propensos a golpear a sus bebés de un año de edad, alcanzando un 41 por ciento contra sólo un 13 por ciento entre quienes no tenían depresión. Así mismo, los padres deprimidos reportaron tener menos momentos de interacción con sus hijos. Por mencionar un ejemplo, tienen 50 por ciento menos tendencia a contarles historias.

Otro análisis, Los efectos de la depresión pre y posparto en padres (2008), reveló que hay una correlación entre este padecimiento y problemas de conducta en los hijos, sobre todo en los varones. El estudio detectó anomalías de comportamiento en niños de tres años y medio, de los cuales algunos incluso desarrollaron psicopatologías a los siete años. Sorprendentemente, estos datos no presentaron variaciones significativas cuando se tomó en cuenta la depresión maternal, es decir, dichos problemas conductuales están más ligados al padre y se presentan independientemente de si la madre estuvo o no deprimida en la primera etapa de vida del infante.

A pesar del impacto que tiene la depresión posparto masculina en el desarrollo de los hijos y en el bienestar general de la pareja, la atención que se le da a este problema es poca, comenzando por el hecho de que los propios afectados no suelen buscar ayuda. Al menos en México, por lo general los futuros padres ni siquiera se involucran en el embarazo como medida para prepararse emocionalmente para la paternidad.

Los padres con salud mental equilibrada tienen más interacción con sus hijos. Foto: Archivo Siglo Nuevo

Lara Cantú, autora del libro Despertando el amor por tu bebé: cómo prevenir la tristeza y depresión en el embarazo y después del parto, imparte terapias a las futuras mamás en México, en especial a aquellas que se han identificado como propensas a la depresión posparto. Una parte de la sesión incluye a sus parejas pero menos de un tercio de los hombres asiste, a pesar de que es mucho más probable que caigan en depresión cuando su cónyuge lo hace.

CAUSAS

Todavía existe la creencia de que si el hombre no sufre la montaña rusa hormonal de un embarazo o el dolor de un parto, no tiene motivos para sufrir una depresión posparto. Sin embargo, se ha descubierto que ellos también tienen variaciones hormonales. Meses antes de que el bebé nazca sus niveles de testosterona disminuyen e incluso tienen un descenso más marcado después del alumbramiento, lo que puede derivar en depresión.

Pero el factor hormonal no es el único que interviene en un padecimiento tan complejo. Después de todo, la llegada de un hijo representa un cambio avasallador en la vida. En las mujeres, se ha detectado que la depresión posparto es más común cuando el embarazo es no planeado o cuando se enfrentan a conflictos familiares o financieros. Además, el trastorno suele prolongarse cuando no encuentran suficiente apoyo social en su entorno. En culturas no occidentales, donde las familias son más numerosas y las comunidades son más unidas, hay una incidencia menor de depresión en las madres.

Estos aspectos psicosociales pueden afectar de igual manera al hombre. Es posible que se sientan incompetentes ante la gran responsabilidad que implica hacerse cargo de un hijo. Además, en lo referente a lo emocional, suelen recaer casi por completo en su pareja, pues no tienen una red de apoyo tan amplia como las mujeres, quienes tienen menos reservas al compartir sus problemas y preocupaciones con amistades o familiares. En cambio, los hombres rara vez demuestran vulnerabilidad ante otras personas aunque las consideren cercanas. De esta forma, cuando su vida se ve afectada por el recién nacido, no tienen a quién confiar sus inseguridades. Piensan que la mujer ya tiene suficiente con toda la atención que debe brindar al bebé y por lo tanto no tiene caso agobiarla con las incertidumbres propias, especialmente si ella también está pasando por momentos emocionales difíciles.

Sea cual sea la causa de la depresión posparto, es muy importante mantener la unión en la pareja y comprender que la crianza de un hijo es tarea de ambos. Si bien la madre necesita de mucha ayuda para superar los cambios hormonales, los estragos del parto, la lactancia y la presión social de la maternidad, es importante que el padre sepa que también cuenta con apoyo y que es normal que se sienta abrumado por la paternidad y todos los cambios que conlleva. La comunicación es la clave para detectar cualquier síntoma de depresión y atacarla a tiempo para disfrutar de esta nueva etapa de la vida.

Es más fácil enfrentar la depresión posparto en pareja. Foto: Archivo Siglo Nuevo

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