Guadalupe Loaeza Tovar
Entrevista

Guadalupe Loaeza Tovar

La mirada femenina es el punto de partida de Las niñas bien, novela de la escritora Guadalupe Loaeza Tovar, la cual, a más de 30 años de su publicación, es adaptada al cine por la directora potosina Alejandra Márquez Abella.

Los escenarios de Las niñas bien narran cómo los privilegios de una clase acaudalada se ven afectados por la crisis económica que se detonó en 1982. A pesar de su estátus, las mujeres de ese segmento social tampoco poseen las riendas de sus decisiones; algo que, según Loaeza, ha cambiado con el transcurso de los años.

Con formación de periodista, Loaeza ha deslizado su pluma para ser publicada en varios medios de comunicación a nivel nacional. Exactamente es en 1982 cuando se estrena como articulista.

Tres años después decide vivir la escritura desde otra perspectiva y presenta su libro que hoy es revivido en el formato del cine. Fueron 300 mil los ejemplares vendidos de esa novela y a partir de ahí ha sido una de las escritoras más prolíficas de México con un ritmo promedio de una obra por año, sumando hasta hoy una lista de más de 42 títulos entre recopilaciones de textos, ensayos narrativos, biografías, novelas y cuentos.

La columna vertebral de cada material que concluye, se conforma de una extensa investigación donde verifica documentos, valida fuentes y se somete al estricto camino de la veracidad. No se visualiza realizando su trabajo de otra manera.

Guadalupe es una mujer que se adapta al tiempo, pero que mantiene los preceptos del buen periodismo bien cimentados en su memoria.

La también autora de El despeñadero de los Peña y crítica de la burguesía mexicana, visita Torreón para hablar de su novela y la adaptación cinematógráfica de Alejandra Márquez (que logró 14 nominaciones al Premio Ariel).

Guadalupe Loaeza en el 2do Festival Letras en Tepic, 2016. Foto: Notimex/Bernardo Moncada

Por la mañana, Loaeza comparte sus apreciaciones en un desayuno; surgen diálogos sobre los alimentos. Recarga su mentón en su mano y presta atención a cada uno de los comensales cuando éstos aportan sus perspectivas sobre algunos temas.

Se habla del 'progreso' en Coahuila. La escritora se incorpora, da voz a su mirada y la introduce en la conversación: “Estamos centralizados, a veces nos olvidamos de las cosas positivas que suceden al interior de la República”.

Opina sobre López Portillo y la devualuación del peso, de cómo se ha desarrollado la crisis económica mexicana, del gobierno de Ruiz Cortines, del cine, la política y el empoderamiento femenino. El botón de rec brinda registro a sus palabras.

Para comenzar, ¿en qué contexto escribe Las niñas bien?

Fue un parte aguas en el país, la nacionalización de la banca. Tu generación, los millennials, tal vez no estén muy familiarizados con esa etapa tan importante. Fue muy significativa porque afectó al país de muchas maneras.

Fue José López Portillo, la carta que se sacó de la manga porque había existido mucha fuga de capitales. Dos veces hubo cuatro devaluaciones, lo cual afectó toda la década. López Portillo llega a la presidencia el primero de diciembre de 1976.

Llega sin oposición y ganó con el 38 por ciento. No se presentó ni el PAN, ni la izquierda. Entonces llega y concentra mucho poder.

Llama mucho la atención, es muy carismático, es muy articulado para hablar, es culto y es muy bien parecido; tenía todas las cualidades.

Y nunca se imaginó que conforme avanzaba el sexenio las cosas se iban deteriorando, y él no quiso bajar el precio del petróleo no quería devaluarlo. Después fue el caos. La nacionalización de la banca se da con el último informe, que fue en septiembre de 1982.

En ese contexto, todo jugó de una forma muy azarosa porque mi primer texto que sale en Unomásuno fue el primero de agosto del ochenta y dos. Anuncian la nacionalización de la banca el primero de septiembre de ese año, y mi texto sale el ochenta y tres en el diario.

Entonces imagínate, jugaron las estrellas a favor de Las niñas bien. Entonces cómo ha reaccionado esa derecha mexicana, cómo reaccionó ese pequeño sector de la sociedad mexicana.

Estábamos muy desorientados, muy asustados, pero sobre todo muy asustados porque, como sale Sofía y su marido (personajes de la novela), así hubo muchísimas parejas; muchas familias mexicanas a ese nivel de afectación.

Por eso hablas de un parte aguas...

Sin duda lo fue. Pero mucha gente ya ni se acuerda. Hay muchos jóvenes que dicen “López Portillo, no, López Obrador, no, López Mateos” hay mucha gente que ya no ubica. Pasan las cosas tan rápido en nuestro país.

¿Cuáles son los pros y contras de la adaptación de Las niñas bien al cine después treinta y ocho años?

Para mí, la directora y guionista Alejandra Márquez interpretó perfectamente bien ese pequeño Universo en una vuelta de tuerca a mis escritos, porque mi Sofía es mucho más superficial, gastadora, llega tarde, da cheques pos fechados, muy inconsciente.

En cambio la Sofía de la película es una mujer mucho más madura, más contenida, más reflexiva. Entonces eso hace que la película sea más interesante y que no sea una comedia. Eso para mí fue un plus.

La actuación de Ilse Salas fue fundamental, es mi Sofía, cuando pienso en Sofía es ella hasta físicamente. Toda su actitud, esa personalidad fuerte, pero a la vez víctima de sus prejuicios.

Me encantaron también las otras, son cuatro protagonistas: Ana Paula, Inés y Alejandra. La película tiene catorce nominaciones para los Arieles, junto con Roma, va a estar muy peleado con Roma porque es el otro lado de la moneda, la otra realidad del país. Roma habla de Echeverría y esta habla de López Portillo, dos años después.

¿En qué ha cambiado el término de ser “una niña bien” de hace treinta y ocho años?

Ha cambiado en muchas formas porque la mujer mexicana se ha empoderado mucho y ha evolucionado mucho como el resto de todo el mundo, porque ahí está el #MeToo, porque la mujer cada vez usa su voz, se escucha más y todavía nos falta camino.

Entonces estas niñas bien también se han privilegiado de estos cambios porque están mucho más independientes, no necesariamente se casan, tienen hijos, salen con divorciados, se vuelven a casar, son muy incluyentes, muchos amigos gays. Son niñas mucho más abiertas que sus madres.

En cuanto al ámbito político, hablando específicamente de la figura femenina...

Yo la siento ahora mejor informada, más participativa, más incluyente, pero en las nuevas generaciones, las millennials, no en las abuelas. Son las que organizaron la marcha en la Ciudad de México.

(Las abuelas) al presidente le llaman López, y hacen comentarios como “López es nuestro empleado, nosotros le pagamos, ¿qué se está creyendo dueño de México?”. Después de treinta y ocho años esas no van a cambiar, siguen igual. Me he peleado con muchas antes, y ahora me sigo peleando.

La política siempre ha sido un área fundamental en sus textos. Actualmente ¿está preparando un material para hablar de la 4T, de López Obrador?

No. Lo que estoy preparando ahorita es la continuación de Las Yeguas Finas. Es el tercer volumen, van a ser cinco.

También escribió sobre Peña Nieto.

Sí, escribí un libro, pero me quedé corta porque después descubrimos cantidad de cosas. Bueno ahorita Peña Nieto ya está en la playa con su nueva novia.

Incluso predijo la separación, ¿no?

Sí, yo dije que no iba a funcionar. Yo me preguntaba “¿qué tendrán de conversación?” cuando acababan los eventos importantes, de qué hablarán, de qué platicarán.

¿Cómo fue su investigación para escribir todos estos materiales?

Cada vez me vuelvo más exigente en mis investigaciones, más cuidadosa y responsable con mis fuentes, porque escribir sobre algo que no te consta no puedes, además de que es una difamación y no me parece justo para la persona que estás describiendo.

Claro, tiene que entrar lo estricto del periodista también.

Llevo muchos años escribiendo. Entonces si ya no me doy a la tarea de investigar, de confirmar mis fuentes, de buscarlas, entonces ya estoy perdida. Además me tengo que actualizar cada vez, porque van surgiendo periodistas como tú que son muy buenas. Yo ya soy de pensar que nací en el siglo pasado.

Hay una cosa importante. Los libros generacionales marcan una época que nos define como sociedad. ¿Es una oportunidad para que las nietas de esa generación puedan voltear a ver también un poco el contexto, ya si no a través de la lectura, a través de la película?

Sí, porque se van a cuestionar. Se van a preguntar por qué acabaron tan empobrecidos los que eran muy ricos, qué es una devaluación, qué se puede nacionalizar, cuál es la diferencia entre nacionalización y estatización; por qué México siempre, al final de un sexenio, siempre cae en crisis; el final de Salinas, el final de Cedillo.

Estaba leyendo sobre Ruiz Cortines, que fue un presidente muy honesto, y fue muy atinado al traer inversiones a México.

Y bueno, ya se hablaba de la corrupción después del alemanismo, naturalmente, pero entonces es tan importante ver hacia atrás.

Ruiz Cortines ha sido el único ex presidente mexicano que mandó a su único hijo fuera. Entra al gobierno, entra a la presidencia, manda a su único hijo, Adolfo, fuera de México durante seis años.

Entonces comencé a buscar y me enteré de que murió de alcoholismo, que tuvo muchos encuentros con su papá porque no lo recomendaba, porque era honesto.

Adolfo Ruiz Cortines salió muy pobre del sexenio, acabó solo en una casa en Veracruz muy pequeña, y es un hombre que ya no se le reconoce esa honestidad y no acabó tan mal su sexenio, aunque tuvo que batallar mucho con todo lo que se encontró.

Pero entonces yo quiero creer que las nuevas generaciones tienen esa curiosidad por saber qué hizo López Portillo.

Aunque también desmatifican cosas. Los chavos de diecinueve, veinte años que no tienen mucho conocimiento, y al momento de votar son un peligro porque no saben…

Claro, porque no tienen referencias.

Que sepan que la crisis no es algo de ahorita, sino que viene de muchas generaciones.

La nacionalización. Muchos errores en un país tan rico como el de nosotros, que ofrece tantas oportunidades. Cómo les afecta a estos estados, a pesar de su crecimiento y a pesar de que las cosas van bien, les afecta todo el gobierno, necesariamente.

Hay que estar muy alertas y muy exigentes como sociedad. Yo sí creo en la sociedad civil, aunque López Obrador no cree, yo sí creo. Yo sí creo que la sociedad se puede organizar, puede exigir más, ser más crítica, más democrática. Yo sí creo todo eso.

Guadalupe Loaeza con el elenco y productores de Las Niñas bien, 2019. Foto: El Universal/Ariel Ojeda

Comentarios