Lubricantes sexuales a través del tiempo
Sexualidad

Lubricantes sexuales a través del tiempo

En búsqueda del placer

Los lubricantes sexuales son geles empleados en los momentos íntimos. Su función es hacer que la vagina o el ano se encuentren más húmedos para que la penetración resulte más suave y fácil, con el fin de conseguir un encuentro sexual más placentero.

Aunque muchas personas asocian su uso a etapas como la menopausia en que la lubricación natural desciende a causa de la pérdida de estrógenos, estos geles pueden dar mucho juego a cualquier edad y sus ventajas son disfrutables tanto en solitario, como en compañía.

Desde los primeros días del pasado de la masturbación, la gente ha estado buscando el lubricante ideal. Esta búsqueda ha llevado al hombre a desarrollar distintos tipos de geles.

Foto: GettyImages

ACEITE DE OLIVA

La primera evidencia escrita de lubricante data de la antigua Grecia en el año 350 A.C., cuando el aceite de oliva se empleaba con el uso de consoladores fabricados de cuero.

Dado que los condones de látex no existían en ese momento, el uso de aceite como lubricante planteaba menos problemas en aquel entonces que en la actualidad.

Se podía ver el aceite de oliva actuando como un humectante perfecto para un juguete de cuero, que sería mucho más propenso a secar y agrietarse que un juguete de silicona del día moderno.

Se cree que el aceite de oliva era el lubricante más común entre los griegos y los romanos y, según un texto de Aristóteles, se pensaba que también funcionaba como anticonceptivo.

El aceite de oliva no es soluble en agua, se trata de un producto muy sencillo de obtener y además no resulta demasiado graso. Es apto tanto para el sexo oral, vaginal y anal, pero presenta ciertas complicaciones para su limpieza y tiene un olor bastante fuerte que puede resultar desagradable para algunos a la hora de mantener relaciones sexuales.

CAMOTE CHINO

Históricamente los chinos también utilizaron aceites vegetales para lubricar sus condones hechos con intestinos. En el siglo XVII, Japón empezó a utilizar un aceite resbaloso a base de camote chino, siendo este el primer lubricante con sabor de la historia; dicha sustancia fue llamada tororo-jiru.

Las al gas rojas se utilizan en varios tipos de aceites para el cuerpo. Foto: prf.osu.cz/hablemosdepeces.com

ACEITE DE CLAVO

En Japón, durante la misma época, los hombres usaban el aceite de clavo como lubricante para sexo anal y para los consoladores.

A pesar de su fuerte esencia, sigue siendo usado para crear lubricantes modernos, sprays y cremas diseñadas para el sexo anal, ya que tiene propiedades analgésicas y relajantes.

ALGAS

El botánico Ryan Drum señaló que la gente en Japón, Corea y China ha usado una sustancia llamada carragenano (un derivado de las algas) como lubricante desde hace "miles de años".

Se trata de un líquido grueso y pegajoso, soluble en agua y resbaloso. En la actualidad, es usado en muchos lubricantes y condones modernos y según estudios, puede reducir el riesgo de transmisión del virus del papiloma humano.

SILICONA

En 1899, un químico inglés llamado Frederic Kipping descubrió un polímero especial que acuñó como una silicona. Este fue el nacimiento de los lubricantes a base de esta sustancia y caucho sintético, dando así inicio a la industria de los lubricantes alrededor del mundo.

VASELINA

A inicios de 1900, las personas utilizaron el Gel KY, una sustancia basada en glicerina, como lubricante para el sexo antes de que la compañía lo comercializara como uno. La vaselina, patentada en 1872, también fue aprovechada y en la actualidad muchas personas la continúan usando.

¿SOLO SIRVE PARA EL PLACER?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala a los lubricantes, junto a los condones, como un artículo de vital importancia en la prevención de embarazos no deseados, el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).

Debido a la magnitud de la recomendación, se han establecido criterios sobre las características que deben cumplir estos productos, que son principalmente dos: no debe afectar a la integridad del preservativo y deben proporcionar un efecto duradero.

El lubricante que se usa no de forma lúdica, explica, debe ser lo más parecido posible a la lubricación fisiológica, con texturas filantes, un poco líquidas, que son las que gustan más, sobre todo que no se sequen demasiado pronto y que mantengan cierto grado de humedad.

Algunas marcas empiezan a incluir esta durabilidad desde su aplicación: se dan cuenta de que es un elemento importante, porque si se seca enseguida o se compacta puede tener un efecto contrario al buscado.

 Utamakura, pintura del Japón antiguo y su sexualidad. Foto: British Museum/Kitagawa Utamaro

UN LUBRICANTE PARA CADA MOMENTO

El lubricante adecuado debe siempre ir acorde al uso que se le desea dar. Los de base acuosa o silicona se aconsejan para relaciones sexuales con preservativo, ya que estos compuestos no deterioran el látex, a diferencia de los de base oleosa.

La silicona es inerte, segura y con mínimo efecto sobre las propiedades del condón, algo que también la hace más conveniente para el sexo en el agua o para el anal debido a su densidad. Estos y los de aceite responden ante casos como la menopausia, el ardor o la sequedad al durar más; en cambio, los de agua deben reaplicarse porque se evaporan.

Los de base acuosa tienen la virtud de ser respetuosos con los espermatozoides. Muchas veces el problema de la sequedad se da cuando se busca embarazo, cuando la pareja se siente angustiada o está pendiente de estudios de esterilidad o de inseminaciones artificiales, de ahí la importancia de usar un lubricante que no dañe la calidad del esperma. En estos casos, hay que descartar el de silicona o el oleoso.

Además, los de silicona tienen una textura muy agradable pero no son aconsejables para los juguetes eróticos, que son también de silicona.

También debe considerarse que a pesar de que los lubricantes que hay en el mercado están testados, cada usuario responde de una manera individual al producto, y antes de la actividad sexual, primero se aconseja probar el lubricante para ver la reacción de la piel, tal y como se recomienda en otro tipo de productos cosméticos.

Foto: Megan Madden/blackboxsex.com

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