El mexicano que hizo bloques con sargazo
Arquitectura

El mexicano que hizo bloques con sargazo

Una oportunidad que brindó el mar

El ingenio mexicano es algo que ha dado frutos en aspectos tan variados como la química, la física o la animación, y el aporte de compatriotas se puede notar en invenciones como el televisor a color o la píldora anticonceptiva.

Ante cualquier problema es importante una iniciativa que transforme la amenaza en oportunidad, y que utilice los recursos que se encuentran en exceso.

La capacidad inventiva desborda muchas veces. Tal es el caso de Omar Vásquez Sánchez, quien hizo bloques de sargazo y construyó viviendas con ellos en las playas de Quintana Roo.

A la par que se encarga de este exceso de la macroalga en la región, genera estructuras para los más necesitados.

El sargazo es un alga marina parda y de olor fuerte que puede resultar desagradable para los turistas de Quintana Roo, aunque al proporcionar alimento y refugio para peces, tortugas y cangrejos, sirve como hábitat para éstas y otras especies.

Sin embargo, la crisis producida por su exceso es perjudicial para el paso de las tortugas al mar, ya que complica su camino; además de ser un estorbo para los visitantes de las playas.

Desde marzo del presente año llegaron del mar cientos de toneladas de esta alga a diferentes costas del estado, e incluso se hizo noticia el hecho de que despuntaran con mayor cantidad de turistas Puerto Vallarta y Los Cabos.

Lo que anunció al respecto la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) es que esto es ocasionado por el aumento de nutrientes en el agua, el incremento de la temperatura y lo favorecedoras que han resultado las corrientes marinas y vientos para esta especie.

Frente a cualquier cambio en el entorno natural, algunas algas como el sargazo son favorecidas, mientras que otras especies tienen complicaciones.

Invasión de sargazo en la playa de Cancún, Quintana Roo, 2019. Foto: La Verdad Noticias

INGENIO

Ante esto, el empresario Omar Vásquez Sánchez decidió implementar una solución. Frente al exceso del material, lo utilizó para crear bloques y, con estos, construir viviendas.

A la manera de los proyectos de la arquitecta Anna Heringer, Vásquez genera estructuras para apoyar a su entorno social y emplea a gente necesitada en las construcciones, con lo que genera empleos y brinda la seguridad y privacidad a la que todos deberían acceder por derecho humano.

Una idea y un creativo llevándola a cabo de manera ambiciosa, fue lo necesario para que Vásquez comenzara a transformar su entorno. Inspirado en el proceso de elaboración de bloques de adobe de la vivienda de sus abuelos, se empeñó en hacer lo mismo con este peculiar material, y el resultado de este experimento resultó ser bastante funcional.

Omar Vásquez es además presidente de una empresa llamada Blue Green México que ofrece servicios y soluciones en materia medioambiental, y que ha trabajado de manera privada con la asociación civil Centro Comercial Lindavista, además del ISSSTE Tultitlán, el Recinto del Senado de la República y el Centro Médico ISSEMYN en Toluca.

En estas instituciones se ha encargado del diseño, suministro y construcción de plantas de tratamiento de agua sanitaria, incluyendo la reingeniería y mantenimiento de estas mismas, de bombas y de sistemas de riego.

El presidente del vivero Blue Green México instaló su primera casa hecha con este material, llamada “Angelita” en honor a su madre, en Puerto Morelos. Ocupando un terreno de 40 metros cuadrados, es una casa orgánica, térmica y construida por mexicanos.

Con lo que Omar Vásquez es un contribuyente importante a la economía del lugar y genera empleos para constructores, además de inmiscuirse en el cuidado del medio ambiente.

Interior de ‘Angelita’. Fotos: Cuartoscuro

Vásquez ha contribuido a la sociedad y tiene una ética con la que involucra a personas con problemas de salud mental y adicciones para darles una oportunidad nueva de trabajo. El compostero que realizó para el gobierno de Quintana Roo antes era un tiradero de basura clandestino.

El empresario planea instalar cinco fábricas de ladrillos de sargazo en un vivero en Puerto Morelos, con las que visualiza continuar sus construcciones.

MENOS COSTOSO Y AMIGABLE AL AMBIENTE

Al ser analizados por la Universidad Autónoma de México, los bloques resultaron ser resistentes y durables, incluso al nivel del adobe (fabricados con la misma técnica de compresión que además elimina el olor fuerte del material).

Asimismo presentan la característica de ser térmicos, de resguardar un clima fresco en su interior durante el verano y un clima cálido durante el invierno.

Además, su costo de fabricación también es menor que el de los materiales tradicionales; hasta en un 50 por ciento. No conforme con esto, uno de los proyectos de Vásquez fue donar 10 viviendas.

Cada casa tarda en construirse un mes, aproximadamente. Emplea 20 toneladas de la macroalga, en un proceso sustentable y amable con el medio ambiente; además se usa una cantidad pequeña de agua, misma que es recolectada de la lluvia.

Al igual que en las viviendas de adobe, el lodo resultante se utiliza como sustento del edificio, por lo que no es necesario agregar cemento o barillas, ni otro material como adhesivo.

El proceso, con todo, está libre de contaminación, y una vez que se deja de utilizar no produce residuos de difícil descomposición. Las viviendas que resultan no son muy diferentes a primera vista de las tradicionales, salvo por sus ya mencionadas ventajas.

Vásquez se mantiene optimista ante su producto y sus proyectos, principalmente por la manejabilidad del material que eligió. Ve posible hacer viviendas de otras proporciones, con muros divisorios y con acabados sumamente distintos a lo que ha hecho hasta el momento, pero además analiza realizar edificaciones resistentes a huracanes y sismos.

Todo esto son planes a futuro y que pueden terminar en productos cada vez más ambiciosos. Por lo que Vásquez refiere sobre sus ventas, los ladrillos de sargazo tienen el potencial de usarse para viviendas más grandes y de otros usos.

Su producto será usado en próximos proyectos de sus clientes, en los que residencias “de alta gama”, como las nombra, serán construidas en Tulum y Quintana Roo. Vásquez afirma que cree que se puede exportar de México. Ve una gran oportunidad en trabajar para proyectos al exterior.

La visión de este constructor no se queda en el país, pero su proyecto no tiene una idea completamente lucrativa; trata los problemas sociales antes de ver por su propia ganancia.

Ya con una primera fábrica de bloques en Mahahual, donde reguarda más de 100 mil bloques listos para nuevas construcciones. El lugar fue elegido de forma estratégica para desplazarse fácilmente a estados como Tabasco, Chiapas y Campeche.

Es, sobre todo, un quehacer humanitario que se quiere llevar a otros países de América Latina y Europa, que intenta mejorar la construcción de viviendas y que planea reutilizar en todo momento materiales.

Pero más aún, que quiere llevar una solución sustentable y con un futuro previsible.

Proyectos como el de Omar Velásquez avanzan porque tienen el apoyo de su comunidad, punto que el empresario tiene en cuenta para mejorar la calidad de vida de las personas que hay a su alrededor.

Construcción de la tercera casa de sargazo en Quintana Roo. Foto: Quadratin

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