Modelantes oleosos
Salud

Modelantes oleosos

Procedimientos quirúrgicos que cobran vidas

Las modificacioes corporales se vuelven algo más apremiante para quienes se identifican con el sexo opuesto al que nacieron, pues parte de su realización y de su comodidad tienen que ver con ello.

Los peligros que deciden tomar o que se ignoran, las complicaciones que pueden tener las inyecciones aceitosas, son prueba latente y devienen a veces en un riesgo para la vida del intervenido.

PELIGRO MODELANTE

Las sustancias modelantes se utilizaban con fines terapéuticos desde el siglo XVII y su uso variaba entre las prótesis de parafina para reemplazar testículos en casos de pérdida por tuberculosis testicular, o para prótesis utilizadas en paladar o labio hendido.

Las complicaciones se dejaban ver desde ese momento: crecían células alrededor del cuerpo extraño o aparecían fibrosis, un desarrollo de tejido en exceso.

La utilización de procesos quirúrgicos estéticos en los años veinte y su popularización llevó consigo las complicaciones que ya se presentaban antes. A partir de entonces se inyectaron materiales con este sistema para aumentar el volumen mamario y como método para lograr una figura femenina en transexuales en la década de los sesenta en Estados Unidos.

Clínicas estéticas irregulares en México. Foto: segundoasegundo.com

Desde el año 2002, en este país se han realizado 6.9 millones de cirugías estéticas, según lo reportado por la Asociación Americana de Cirugía Plástica y Estética. Únicamente de 1997 a principios de los 2000, estas aumentaron en un 22.8 por ciento, sin contar aquellas que se realizaron de forma clandestina.

En México, estas cirugías cuestan hasta un 50 por ciento menos, lo cual no detiene las prácticas ilegales que se dan en salones de belleza o clínicas estéticas por estilistas, cosmetólogos, entrenadores de gimnasio o amas de casa; hasta un 75 por ciento de los casos de enfermedad por modelantes, son pacientes que fueron atendidos por alguien que no contaba con la formación necesaria.

Como si se tratara de un procedimiento ajeno a la medicina, los productos o intervenciones se disfrazan con los nombres “colágeno” o “vitaminas”, según el estudio Implantación de materiales no éticos y de dudosa calidad de 1998. En los casos más impresionantes, estos se realizan en casas y sin los instrumentos necesarios, según reportes de casos como Inyección de materiales extraños para aumento de volumen mamario o Embolismo sistémico masivo de silicona, ambos de 2006.

De acuerdo a lo reportado por la Comisión Federal para la protección contra riesgos sanitarios, en México únicamente están registradas 12 por ciento de las tres mil 937 clínicas estéticas. Según Raymundo Priego, cirujano plástico y jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital General de México, los atendidos por enfermedad por modelantes son tres mujeres por cada hombre y sus edades radican entre los 15 y los 30 años. Son más las mujeres atendidas, por lo que el uso mayoritario es estético y no para feminización del cuerpo de transexuales.

Sea o no apremiante el recurrir a una modificación corporal, lo cierto es que la cuestión económica y educativa aumenta el uso ilegal. Muchas de estas intervenciones, muy requeridas por transexuales, no son alcanzadas tan fácilmente por medios legales y confiables.

Cirugías plásticas más comunes. Foto: Archivo Siglo Nuevo

Los aceites más utilizados, según la Secretaría de Salud, son aceite mineral y comestible, silicón industrial, entre otros como el biopolímero, cada vez más frecuente.

En transexuales se usa, como ya se dijo, como proceso de feminización del cuerpo, por lo que los lugares donde se inyecta principalmente es en los glúteos, glándulas mamarias y piernas. No obstante, también es utilizado en menor medida en frente, párpados, mejillas, nariz, mentón, labios, cuello y genitales.

En estas operaciones se suele inyectar más de un litro del líquido en cuestión, según Gustavo Schenone, especialista en cirugía plástica y miembro de seguridad de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SACPER).

Los costos suelen estar alrededor de los 300 dólares en Venezuela, pero de acuerdo a la especialista de Doctoralia, Sthepanía Torres Pastrana, hay tratamientos en México de 20 mil y hasta cinco mil pesos de legitimidad cuestionable.

CONSECUENCIAS

Debido a estas prácticas es causada la llamada enfermedad por modelantes, que ha sido atendida en el Hospital General de México en cuatro mil casos en el periodo de 2002 a 2017. Según el informe hecho este último año por el jefe de Servicio de cirugía plástica y reconstructiva, Eduardo Liceaga, de estos casos, el 85 por ciento resultó con daño irreversible.

Cirugía plástica fallida. Un implante de silicona realizado por alguien que no era especialista dejó a esta joven tailandesa con un agujero entre los ojos. Foto: Facebook

Las consecuencias de esto son el daño y la cicatrización de tejidos que se observa en el grosor insólito de la piel, su cambio de color y textura, presentando granulomas, abscesos o úlceras.

También puede aparecer fibrosis, un padecimiento no menos peligroso que afecta a los órganos internos al presentarse tejido excesivo; e isquemia, un alentamiento o detención de la circulación de sangre a través de las arterias que puede degenerar en gangrena que, básicamente, es la descomposición del tejido debido a esta obstrucción.

Las afecciones no son pocas. Las inflamaciones producidas pueden hacerse autoinmunes, causando que el sistema inmunológico ataque por error las células sanas y haga crecer el tejido insano. Esto puede afectar pulmones, hígado y riñón, causando después la muerte.

Cuando se utilizan aceites vegetales de soya, maíz y comestible, o minerales como el guayacol o industriales, los daños se presentan después de tres años de la intervención en los primeros, y hasta cinco años en los segundos. Frente al uso de silicón industrial o biopolímero, que dejan ver sus estragos entre ocho y 15 años después, y muchas veces se convierte en un problema complejo para entonces.

La causa de estos problemas tan graves son la falta de información y la excesiva confianza en quienes no tienen las licencias adecuadas, pero también la manera perniciosa en que se venden estos tratamientos como mágicos y rápidos.

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