Los multiorgasmos masculinos
Sexualidad

Los multiorgasmos masculinos

Alborozo territorio en la sexualidad masculina

A lo largo de más de tres mil años, la cultura china ha reconocido que los hombres pueden alcanzar múltiples orgasmos retrasando, e incluso, reteniendo la eyaculación.

Esto es posible debido a que el orgasmo y la eyaculación son dos procesos físicos diferentes, a pesar de haber sido equiparados en Occidente durante largo tiempo.

Los antiguos chinos registraron sus descubrimientos en detalle.

Los multiorgasmos son aquellos orgasmos que se producen uno detrás de otro, en serie. Contrario a lo que muchos llegan a pensar, no se trata de tener una decena de orgasmos seguidos.

Más bien, son aquellos que se experimentan sin que el cuerpo tenga que pasar a su fase de resolución.

Todas las personas tienen el potencial para llegar a disfrutar de orgasmos múltiples. El hecho que alguien consiga tenerlos no lo hace más “completo” o más “sexual”. Por otro lado, dentro de los multiorgasmos se incluyen distintos tipos. Por eso, hay altas probabilidades de alcanzarlos.

DIFERENCIAS

Eyacular y tener un orgasmo no es lo mismo; para que un hombre tenga un orgasmo debe haber una sensación subjetiva de placer y una respuesta fisiológica manifestada a través contracciones involuntarias, donde todos los músculos (sobretodo del abdomen), se contraen.

La eyaculación sólo es la expulsión del líquido seminal a través de la uretra.

Hay varones que eyaculan, pero no alcanzan niveles de placer a pesar de sentir contracciones porque estas sólo tienen la función de contribuir a la expulsión del semen, no de dar placer; eyaculan de manera precoz o son anorgásmicos.

Es común que las personas asocien la eyaculación precoz con una excitación rápida, pero la realidad es que quienes la padecen son varones que no la controlan y por tanto no obtienen placer durante su encuentro sexual.

Por otra parte, hay quienes pueden controlar el reflejo eyaculatorio y disfrutar de uno o más orgasmos antes de eyacular.

Ejercicios para contraer la pelvis en el hombre, tambien llamados Kegel. Foto: 123RF/Depositphotos/Shutterstock

INVESTIGACIONES

Desde hace mucho tiempo ha habido investitgaciones anecdóticas de hombres que afirmaban tener orgasmos múltiples, pero los primeros estudios de laboratorio sobre el tema fueron llevados a cabo por los investigadores William Hartman y Marilyn Fithian.

Ellos examinaron a treinta y tres sujetos  que podían tener dos o más orgasmos sin perder la erección.

Mientras los hombres tenían relación sexual con sus parejas, Hartman y Fithian registraron su ritmo cardíaco, que pasaba de las 70 pulsaciones por minuto que habitualmente se tienen en reposo a 120 pulsaciones durante el orgasmo.

También midieron sus contracciones pélvicas (que podían registrarse a través de los movimientos involuntarios del ano que acompañan al orgasmo).

Descubrieron que los gráficos de excitación de los hombres multiorgásmicos eran exactamente iguales a los de las mujeres multiorgásmicas.

En el estudio de Hartman y Fithian, la cantidad media de orgasmos resultó ser de cuatro. Algunos tuvieron la cantidad mínima de dos y hubo uno que llego a tener dieciséis.

En otro estudio llevado a cabo por los investigadores Marión Dunn y Jan Trost, la mayoría de los participantes declararon tener entre dos y nueve orgasmos antes de perder la erección.

Alfred Kinsey, investigador pionero de la sexualidad, en su famosa obra Sexual Behavior in the Human Male, informaba que la mitad de los preadolescentes (de doce años o menos) podían experimentar dos orgasmos seguidos, y casi un tercio eran capaces de experimentar cinco o más, uno tras otro.

Su conclusión fue: “es posible llegar al clímax sin eyacular”.

Sin embargo, los orgasmos múltiples no son únicamente un juego de niños ni uno de los placeres perdidos de la juventud. Kinsey también estudió a hombres mayores y concluyó: “el orgasmo puede producirse sin la emisión de semen.

Estos hombres experimentan verdaderos orgasmos que reconocen claramente como tales, aunque no eyaculan”.

Pintura de Alex Gray. Foto:Alex Gray/vacioesformaformaesvacio.blogspot.com

TAOÍSMO Y SEXUALIDAD

La antigua China concebía el sexo como necesidad básica del ser humano y como interacción cósmica con la naturaleza.

Lo usaron para mejorar la salud e incrementar el placer, creando técnicas de desarrollo sexual recomendadas en las artes de la vida nutritiva o Yangshenga.

La medicina tradicional china fue influenciada por el budismo, el confucionismo y el taoísmo, siendo el último el de mayor trascendencia.

Los taoístas interesados en conservar energía y mantener una relación armoniosa del hombre con su medio, estudiaron diversas maneras para aumentar la conexión con el Tao (principio supremo e impersonal de orden y de unidad del universo), siendo la sexualidad una de ellas.

Se consideraba un método valioso para obtener salud, longevidad y realización espiritual y era practicada con respeto, ya que se pensaba como un medicamento.

La razón de tal apreciación es porque durante el acto sexual se interactúa con la energía sexual (Ching Qi), un tipo de Qi muy potente que se almacena en el esperma y los ovarios.

La práctica sexual taoísta consiste en que las mujeres reabsorban sus secreciones sexuales y los hombres eviten la eyaculación para preservar esta energía y obtener todos los beneficios ya mencionados.

Según el taoísmo, es necesario estar excitados, sentir la fuerza vivificante de la energía sexual cada día; porque cuando hay excitación, el cuerpo produce más hormonas, consideradas como la fuente de la juventud (esta necesidad de excitación es la causa por la que el sexo vende tan bien: nos sentimos atraídos por las imágenes que estimulan la energía y hormonas sexuales).

Cuando se aprende a hacer circular la energía sexual por el cuerpo, se puede sentir un poder rejuvenecedor en cualquier momento.

El verdadero secreto del Tao es que no hay objetivos, ni en la vida ni cuando se hace el amor. La vida es un misterio que se despliega continuamente ante nosotros, lo mismo que las relaciones mutuas.

Los orgasmos múltiples pueden, evidentemente, cambiar la manera de concebir el sexo, pasando del objetivo único y urgente de conseguir el orgasmo al extático proceso de hacer el amor íntimamente, conociendo y siendo conocido por la pareja.

En definitiva, el amor sanador no se basa en la cantidad de orgasmos que se tiene, sino en su cualidad y la de la sanación que se experimenta en la relación con alguien.

Cuando se pueden tener todos los orgasmos que se desean, no son sino una parte de un continuo proceso de armonización con la pareja y con el mundo.

La imagen del Yab-yum representa la unión sexual del Buda primordial con su consorte y simboliza la unión de la compasión y la sabiduría. Foto: pijamasurf.com

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