Mauricio Cravotto
Arquitectura

Mauricio Cravotto

Innovador de la arquitectura uruguaya

Ciertos nombres deberían gozar de mayor reconocimiento. Algunas personas han moldeado el mundo en que vivimos. Sin embargo, sólo algunos están enterados de sus logros. Esto se aplica con justeza a la figura del arquitecto uruguayo Mauricio Cravotto, un auténtico pilar de la arquitectura de su país y un referente a nivel mundial.

La constancia, la disciplina y la exploración perpetua. Estas fueron los resortes que impulsaron el trabajo de Cravotto. Sus esfuerzos, desde que supo cuál era su pasión, estuvieron orientados a desarrollar una obra de primer orden. Pero el uruguayo no se limitó sólo a diseñar edificios, sino que también se interesó por el urbanismo.

Si bien Cravotto fue un innovador, es conveniente hacer una aclaración temprana, la cual ayudará a comprender su obra con más facilidad: absorbió conocimiento del pasado para moldear su propio estilo enmarcado en el modernismo. Es decir, fue un puente entre el ayer y el mañana.

VIAJAR PARA ECHAR RAÍCES

Su nombre completo fue Antonio Mauricio Cravotto Schiavón. Nació el 26 de septiembre de 1893 en Montevideo, Uruguay. Siempre fue un alumno dedicado e inteligente.

Sus estudios medios los concluyó en 1911 en la Sección de Enseñanza Secundaria de la Universidad. En 1912, ingresó a la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, donde también hizo gala de su brillantez, tanto así que obtuvo el mayor promedio de la facultad hasta ese momento. Debido a ello se le otorgó la Medalla de Oro.

La acumulación de galardones se extendió a lo largo de su carrera. Gracias a su trabajo Apuntes de perspectiva lineal y de sombra le concedieron el “Premio Estímulo”.

Aunque el reconocimiento formal es importante, tal vez sea más elogioso señalar que el texto ya mencionado ha sido objeto de estudio para muchos alumnos de arquitectura desde entonces. Imparable, Cravotto comenzó a emprender viajes (pagados por más premios) gracias a los cuales tuvo la oportunidad de seguir desarrollando tanto su creatividad como su pericia técnica.

El primer viaje del arquitecto uruguayo no tuvo un destino lejano, pues sólo se dirigió a una localidad de Montevideo. Sin embargo, cada vez fue alejándose más.

A continuación viajó al país vecino, Argentina, específicamente a La Plata y a la capital, Buenos Aires, donde se avocó al estudio de la llamada “nueva arquitectura hospitalaria”.

Como su nombre lo indica, esta rama se dedica al diseño de estructuras relacionadas con los centros de salud. Lugares con altas exigencias de funcionalidad y comodidad para los pacientes. Este último requisito pareció acentuar la veta humanista de Cravotto, quien siempre se preocupó por la creación de espacios que no sólo fueran estéticos, sino también acogedores.

Sin embargo, su viaje más trascendental se extendió de 1918 a 1921. A lo largo de estos años realizó una extensa travesía. Se desplazó por los países sur y centroamericanos, México y, una vez en los Estados Unidos, se dedicó a recorrerlo de un extremo a otro con especial interés.

Ahí se mostró admirado por las grandes estructuras, sobre todo por los rascacielos neoyorkinos. Aunque, cabe señalar, no cayó enamorado por estas construcciones como tantos otros.

El enriquecedor periplo de Cravotto no concluyó en la Unión Americana. Posteriormente recorrió los países europeos más destacados. Sus intereses fueron abundantes en el viejo continente, pero el gótico fue el estilo que inspeccionó con mayor minuciosidad.

La suma de lo aprendido en otras latitudes fue llevado a la práctica de regreso en su natal Uruguay. Fueron viajes que sirvieron para cimentar, para echar raíces.

Montevideo Rowing Club. Fotos: Archivo SMA-FADU

LA ALDEA IDEAL

La obra de Cravotto evolucionó a través del tiempo. Sus primeros proyectos fueron diseños con influencias más clásicas. El Montevideo Rowing Club (1923) es un ejemplo muy evidente.

Se trata de una edificación con volúmenes amplios y una buena distribución que le otorga sencillez, aunque los trazos y detalles clásicos son cuantiosos. Por ello su estilo durante esta etapa se considera que pertenece al neobarroquismo.

Más adelante, aunque nunca se desembarazó por completo de la influencia de las corrientes clásicas, comenzó a mostrar un creciente interés por la búsqueda de nuevos horizontes.

Entre otras obras destacables de Cravotto en Montevideo, tenemos el Hotel Rambla (1935) y el Palacio Municipal (1940).

Ésta última es considerada su obra emblemática. Aquí tuvo lugar un cambio de rumbo indiscutible, pues ambas estructuras ya exhibían un estilo decididamente modernista.

En 1941 ganó el concurso para desarrollar el Plan Regulador de Mendoza (Argentina). De este logro destaca que el equipo de Cravotto le ganó al del afamado arquitecto francés Le Corbusier.

La casa-estudio de Cravotto (1932), llamada Casa Kalinen, merece un comentario aparte. Se trata de un lugar en el que alcanzó un alto refinamiento. En ella apreciamos una estructura modernista de amplias habitaciones.

El lugar, en la actualidad, contiene el acervo dejado por Mauricio Cravotto, planos, libros, revistas de arquitectura y documentos de toda índole.

Casa Cravotto. Foto: Archivo Cravotto

Haber sido uno de los responsables de llevar a Uruguay la modernidad arquitectónica fue un aporte monumental por parte de Cravotto, pero no fue el único. Y es que también mostró interés por el urbanismo. De hecho, fue un pionero en su país de esta disciplina.

Esta disciplina, para tenerlo claro, se trata del conjunto de saberes que lidian con los asentamientos humanos y sus problemáticas. Una guía cardinal para Cravotto a la hora de abordar el urbanismo fueron los centros cívicos estadounidenses que tanto le entusiasmaron en su viaje.

Estos son zonas céntricas en las que se ubican edificios gubernamentales y, en algunos casos, otras estructuras citadinas, como centros comerciales. Su peculiaridad es el aprovechamiento del espacio para la fluidez del desplazamiento humano, sin sacrificar la expresión estética.

En 1930, Cravotto, en colaboración con Octavio de los Campos y otros arquitectos, presentó el Plan Regulador de Montevideo, en el cual se planteaba una ciudad moderna que serviría para atender las necesidades demográficas hasta el año 2015. El ambicioso proyecto nunca se llevó a cabo. Sin embargo, los planos y documentos han ejercido una poderosa influencia hasta nuestros tiempos.

Igualmente, el Plan Regulador de Montevideo contribuyó a nutrir las ideas de Cravotto. Fue así que se le ocurrió su concepto de la “aldea ideal”, la cual establecía que la mejor urbe era aquella semejante a una ciudad jardín y no a una metrópoli. Debido a esta visión tan radical, para muchos, Cravotto es un mejor urbanista que arquitecto.

Pese a sus ocupaciones, se las arregló para cultivar amistades a donde quiera que iba. Además, era partidario del trabajo colaborativo, así lo demuestran los varios proyectos en los que se involucró con otros arquitectos de renombre.

Ahí está, por ejemplo, el caso de su participación con los brasileños Arnaldo Gladosch y Edvaldo Pereira Paiva, con quienes realizó el anteproyecto de Porto Alegre, Brasil. Otros talentos con lo que colaboró fueron Juan Antonio Scasso, Frmin Bereterbide y Ricardo Blanco, por mencionar algunos.

Mauricio Cavotto, pese a no gozar de un reconocimiento masivo, ha pasado a la historia como un auténtico visionario de la arquitectura y el urbanismo. Sus obras son un recordatorio, un testimonio fiel de su talento y sus búsquedas infatigables.

Palacio Municipal de Montevideo, Uruguay. Foto: Nacho Correa/SMA-FADU

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