Yoshua Okón
Arte

Yoshua Okón

La cámara como detonante del arte

Las características actuales del arte lo presentan como una herramienta poderosa y muy mítica en cuanto a lo que necesita para ser validado. Su quehacer e indagación han llevado a la existencia de piezas que niegan el objeto artístico físico, como el performance o el video.

Esto se debe a que se ha llegado a la conclusión de que el arte es mental. Más que cualquier pieza material, lo que persiste es la idea y la manera en que el espectador se implica en ella.

La obra de Yoshua Okón es un comentario político y social que utiliza la sátira y la comedia para llegar a la reflexión de un espectador que, más que observar sus creaciones, puede identificarse con ellas.

El artista nació en la Ciudad de México en 1970. Su trabajo comenzó a tener relevancia para la década de los noventas, cuando obtuvo su licenciatura en Bellas Artes por parte de la Universidad de Concordia en Canadá.

En esta misma época funda La Panadería, un espacio alternativo dirigido a la creación de arte contemporáneo en la capital del país, y que recibe su nombre por haber sido una panadería antes de que fuera convertido en taller.

A su regreso de Canadá, Okón dedicó este espacio al diálogo y encuentro de creativos, así como a la exhibición y formación de propuestas artísticas que desafiaran las normas establecidas.

A partir de entonces, el espacio acogería a artistas ahora reconocidos como Carlos Amorales, Gabriel Orozco y, en uno de los casos más controversiales, al proyecto SEMEFO liderado por Teresa Margolles. El taller funcionó hasta 2002, aunque el trabajo de los participantes continuaría fuera de él.

ARTE HÍBRIDO

La cámara y el arte son un detonante para la realización de las piezas de Yoshua Okón. Se basan en una especie de pretexto para que la gente acceda a ser grabada y surjan acciones que no se dan normalmente en lo cotidiano y que, mediante la espontaneidad, pueden mostrar una realidad fiel.

Instalación Risas Enlatadas, 2009. Foto: Cortesía Yoshua Okón/dfaq.mx

El trabajo de Okón se puede denominar videoarte, pero él lo refiere más como un “híbrido”, una combinación de sus influencias que deriva en lo interdisciplinario.

En primera instancia, está la influencia del performance, es decir, acciones realizadas para generar reacciones y que tienen detrás una reflexión sobre la sociedad actual. Pero también del documental y el mokumental (documental falso de corte humorístico).

El resultado es una conjunción en la que se presenta todo para su disfrute en formato de exposición, pero no deja de ser una cotidianeidad obtenida de la calle y con personajes que no son actores.

En el caso de los videos que hizo con policías, llamados Poli, entre 1999 y 2000, se retrata el comportamiento cínico y explosivo de estos servidores, pero también lo cómico y peculiar que pueden llegar a ser como personajes.

Así, mostró sus facetas mediante distintas interacciones que el artista proponía, por ejemplo, una pelea en Poli I, logrando un abanico de comportamientos que deja ver la naturaleza racial y socioeconómica de los conflictos en la manera en que los oficiales interactúan tanto entre ellos como con los civiles.

EL PODER DEL HUMOR

Uno de los medios más poderosos para inmiscuir a su público es el humor, mismo que emplea constantemente y que es poco común en la historia del arte, pero que ha tomado nuevos alcances en el arte conceptual.

Okón señala que no comulga con la idea de que el arte deba ser solemne. Considera que al humor se le ha atribuido erróneamente una “falta de seriedad”, dejando fuera un poderoso fenómeno entero de la comunicación. “Una vez que te estás riendo, ya no te puedes desasociar, ya no te puedes desentender”, considera.

Su obra es política, no en un sentido estricto o panfletario, en el que se haga una exigencia concreta; sin embargo, utiliza el absurdo para exponer cuestiones sociales y plantar la duda de si es necesario algún comportamiento discriminatorio o violento, por mencionar un ejemplo.

Chocorrol en la exposición Ciudad de México: una exposición sobre los tipos de cambio de los cuerpos y valores. Foto: moma.org

Para la realización de su video Lago Bolsena de 2015, el creativo visitó la colonia Santa Julia de la Ciudad de México, que fue en su momento una zona peligrosa. Allí, propuso una manera sencilla de representar un estereotipo: los participantes, todos residentes del lugar, avanzarían unas cuadras actuando como salvajes.

A partir de esta idea sencilla, surgen reflexiones en torno a lo injusto que resulta un estereotipo. El video deja en evidencia la forma en que otras personas ven a los habitantes de un lugar que se ve afectado por problemas de violencia, la manera en que se distancían de ellos, así como las diferencias socioeconómicas y culturales que existen entre distintos grupos poblacionales.

La herencia cultural, por su parte, es algo que no se puede dejar de lado si se habla de lo social. Okón, yendo un paso más allá, habla también de los errores ideológicos que este aspecto trae consigo.

NEGACIÓN DE LA MEXICANIDAD

El artista sabe que el mexicano, como muchos latinoamericanos, puede despreciar su herencia indígena y tomar como suyos valores estéticos exportados. En Chocorrol, video de 1997, muestra un perro xoloitzcuintle cruzándose con una french poodle para representar esta idea chocante. Las imágenes hablan de una aversión casi simbólica que el mismo autor, dueño del xolozcuintle, veía en la gente para con su mascota al ser “fea”. Sin embargo, esta raza es sumamente valiosa y tiene una historia milenaria.

En otro video, el Bocanegra: the gathering de 2007, el artista retrata un grupo de mexicanos afines al nacionalsocialismo, que reinterpreta sus ideas fascistas y lo toma como parte de su vida. Se trata de un video muy cómico con algunos momentos dramáticos.

En éste, se pueden ver conversaciones sobre las mezclas raciales (como aquella en que dicen que los aztecas no eran de raza mixta) y sobre la forma en que ellos, alejados del contexto alemán, pueden ser “arios” respetando a su raza y no mezclándose.

EL CONSUMISMO

Okón aborda también aspectos de la cultura popular como los productos de consumo. Uno de estos son las telenovelas, formato que el artista retomó con un aspecto más absurdista (aún) para denotar la calidad melodramática que muchas veces tienen las relaciones personales.

Videoarte grabado en McDonald’s. Foto: El Universal/Agustín Salinas

En New Decor de 2001, el autor decidió usar una mueblería para escenificar, por medio de la improvisación, problemas de la vida y de las relaciones, los cuales ocurrieron realmente a los participantes reclutados allí mismo. Sin ensayos ni estudios en actuación, ellos hicieron escenas propias de las telenovelas acerca de divorcios, separaciones e infidelidades.

Al ser grabado desde tres ángulos, cual si fuera un programa de televisión, se realza lo artificial del montaje, pero contrasta con la realidad que interpretan los “actores” en estos juegos aparentemente inocentes.

Por otra parte, el tema de la obesidad también ha sido abordado por el autor, grabando un videoarte en una sucursal de Mcdonald’s que mostraba un cuerpo femenino obeso y desnudo en primer plano, sobre una de las mesas del local; mientras tanto, detrás, se encontraba un empleado limpiando el vidrio.

Yoshua Okón es un creador preocupado por el contenido de su trabajo; parece entender que, además de las enormes posibilidades del arte conceptual, puede haber carencias (como ocurre en cualquier medio, incluso en los más vitoreados, como la pintura).

La manera en que se ha implicado en su propio trabajo y se ha arriesgado incluso para realizar sus videos, habla de un gran compromiso que tiene para revelar algo que cuestione nuestra realidad social.

De esta manera, Okón es muchas veces un personaje más de sus propias obras, en las que nos devuelve el interés por lo cotidiano, nos hace poner atención en detalles de nuestra vida y nuestra sociedad a los que no habíamos dirigido la mirada.

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