Arquitectura invisible
Arquitectura

Arquitectura invisible

Una propuesta futurista

Partir de la idea de eliminar fronteras e invisibilizar una estructura, implica romper con características básicas del objeto arquitectónico. Las construcciones invisibles son una tendencia actual que transforma el lugar donde se encuentran con su apariencia futurista.

La forma en que logran esto es mediante efectos ópticos que transparentan sus paredes, aunque no conformes con esto, llevan esta visión a los interiores. Las viviendas de este movimiento están además aisladas de sonido y son sustentables.

La arquitectura invisible surge pasando la primera década del milenio. Se nutre de las corrientes tales como la high-tech (alta tecnología), un estilo de los años sesenta que aboga en la complejidad técnica y el uso de las más recientes tecnologías disponibles; el metabolismo, centrado en un urbanismo con vista al futuro y con el objetivo de realizar grandes estructuras, y el tardomodernismo, que busca una arquitectura basada en el usuario pero sin desligarse de lo funcional y lo práctico.

A diferencia del hight tech, los edificios invisibles no ostentan su tecnología y técnica, sino que dejan brillar el paisaje circundante. La tecnología en estas cosntrucciones ha pasado a enmendar los errores del pasado y a usarse para mejorar las condiciones medioambientales.

En lo corporativo, ámbito importante para el movimiento, trata los interiores para que el usuario encuentre un sitio adecuado para la interacción y la colaboración.

En miras más urbanísticas, busca contrarrestar la contaminación visual o saturación, como consecuencia de una preocupación poco vista hacia las nuevas necesidades humanas de bienestar. Por lo que va en la línea (y un paso más allá) de la arquitectura orgánica en cuanto a ser respetuosa, sustentable y, sobre todo, en equilibrio con el ambiente.

Torre Infinity, Corea del Sur. Foto: tublogdearquitectura.com

EJEMPLOS

La apariencia futurista del movimiento invisible no es meramente estética o arbitraria: en sus proyectos van intrínsecas muchas de las propuestas más recientes en arquitectura, tanto en lo filosófico como en lo técnico. Se puede decir que es un conglomerado de los nuevos avances.

El estudio responsable de obras de este tipo es GDS Architects. Se encargaron, en uno de sus más vistosos proyectos, de un rascacielos llamado Torre Infinity, en Seúl, Corea del Sur. Con tecnología de camuflaje y distorsión óptica, busca desaparecer a simple vista, para lo que se utilizaron proyectores LED y cámaras que graban lo que hay detrás para proyectarlo en la misma torre.

Como era de esperarse, la invisibilidad es algo que no se consigue de manera total, pero es brillante de noche y traslúcida de día, con lo que se pierde bastante a la vista entre el cielo y va más allá de la idea de no dominar el espacio.

La superficie total del edificio es de 145 mil quinientos metros cuadrados. Su altura es de 450 metros y fue ganadora del Concurso Internacional de Diseño en 2008.

En el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, podemos apreciar un edificio invisible. El estudio Richard Meir y Socios, iniciado por el ganador del premio Plitzker Richard Meier, dejó a cargo del diseño de las Torres Reforma al socio Bernhard Karpf. Éstas poseen 57 plantas y una altura de 246 metros.

Comparten una misma base, bajo los mismos principios de reflexión de su ambiente, hechas a partir de concreto blanco, páneles de concreto prefabricados y mármol gris.

Imagen computarizada de las Torres de Reforma. Foto: myelection.info

Su sustentabilidad consiste en un manejo eficiente de los recursos: un 20 por ciento de material reciclado para ser erigidas, hasta un 25 por ciento de ahorro de energía, un 30 por ciento de ahorro de agua y un tratamiento de residuos del 100 por ciento. Las emisiones de carbono de los estacionamientos son reducidas mediante un sistema de parqueo automatizado. Es por todo esto que cuenta con una certificación LEED Platinum, el más prestigioso reconocimiento de construcciones ecológicas de Estados Unidos.

Una torre funciona como hotel, mientras que la otra cuenta con una variedad de establecimientos: oficinas de lujo, un gimnasio, tiendas y restaurantes. La base tiene un techo que deja pasar luz y ventilación naturales.

MÁS PROPUESTAS

Otro proyecto de esta innovadora propuesta es el Cira Center, en Filadelfia. Fue construido por el estudio Pelli Arquitects. Frente a él estuvo un arquitecto y artista llamado César Pelli, de origen argentino.

La construcción de 29 pisos de altura, al igual que la anterior, parece cambiar de forma dependiendo del ángulo en que se observe, ya que la estructura tiene una forma prodigiosamente conseguida que oculta sus ángulos. Sus muros, hecho con planos inclinados y asimétricos, hacen posible este efecto óptico.

La biblioteca Francis Gregory, en Washington, realizada por el estudio Adjaye Associates, fue concebida desde el principio como un espacio acogedor y atractivo. En sus muros se reflejan las vistas del parque que tiene a su alrededor. Así, forma parte del paisaje e, igualmente, lo complementa.

Biblioteca Francis A. Gregory en Washington, Estados Unidos. Foto: Jeff Sauers

La luz es cambiante en la arquitectura invisible. Se puede decir que se adapta al paisaje. En el caso de esta biblioteca, su efecto óptico es lo que la hace aún más atractiva, pues cambia de color según el lugar desde donde se aprecie. Su arquitectura es multifuncional y diseñada especialmente para lograr la convivencia y la tranquilidad en sus usuarios.

Una construcción que también es alojada por áreas naturales es el Centro de Visitantes de los Jardines Botánicos de Cairns en Australia, a cargo del estudio Charles Wright Architects. Gracias a éste, los usuarios pueden observar las más de cuatro mil especies de plantas de variedad internacional.

La vegetación se refleja en la fachada del centro, camuflándola entre la naturaleza. Cuenta con café, oficinas y espacios para exhibiciones, además de tener caminos que facilitan el acceso a un centro de artes.

También sustentable, cuenta con paneles solares que le brindan electricidad y tanques que recolectan el agua de lluvia para su consumo. La superficie que abarca este centro es de mil cuatrocientos quince metros cuadrados.

En 2012 fue acreedora del premio Ediie Oribin a la Construcción del Año, mismo que fue otorgado por el Instituto Australiano de Arquitectos.

Centro de Visitantes para los Jardines Botánicos de Cairns, Australia. Foto: marmoles-piedras-naturales.com

EL PROPÓSITO

A diferencia de las estructuras que muestran las capacidades humanas dominando y transformando el paisaje, la arquitectura invisible se enfoca en valores más cercanos a nuestra actualidad; más que ocultarse completamente, lo que busca es no distraer, ser funcional y no predominar la vista, dejar pasar la luz.

Esto es acorde a una búsqueda del bienestar humano que cada vez es más importante. La saturación del espacio y la sobreestimulación propias de cualquier ciudad, se ven contraindicados ahora. La solución es un uso adecuado del espacio y el fomento de un bienestar emocional y sensorial; por supuesto, apoyado por un uso sustentable de los recursos.

La arquitectura invisible, más que ser una curiosidad que parece inspirarse en la ciencia ficción, es un movimiento sumamente visionario que, de continuar cosechando éxitos, podría adueñarse de grandes espacios y cambiar por completo la idea que teníamos de urbe. Así, llegar a sentir libertad en un lugar plenamente modificado por la humanidad, puede ser posible.

Es una de las tendencias que muestran lo que puede llegar a hacer la humanidad a partir de nuevas filosofías menos antropocéntricas que busca el equilibrio tanto de usuarios como del espacio.

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