El México zurdo
Reportaje

El México zurdo

A un año de que la izquierda conquistó el ejecutivo

Sobre las calles de Torreón del domingo primero de julio de 2018 podías contar los vehículos con una mano. Así son las primeras horas del último día de la semana en la ciudad.

Los despiertos de este domingo particular son nada más aquellos asiduos al compromiso ciudadano que ya rondan los predios electorales con credencial en mano para marcar una decisión invaluable. A los que velaban el suceso les llegaron reportes de casillas que terminaron abriendo hasta las diez de la mañana o hasta las once.

Para el comienzo de la tarde, el día de las votaciones para Presidente de México no había activado ningún foco rojo; “mapacheos” y “ratones locos” operaban en las casillas menos aguzadas, pero nada serio.

En una esquina cercana a las urnas electorales, en una casa rosa, se reportó una fila muy larga de ciudadanos con el dedo pintado de negro y un topercito para recibir el menudo matutino. El reporte alertaba una “Operación Menudo” a favor del partido verdirojo que, por supuesto, consiguió su denuncia.

Ningún polizonte que llevara una caja de votos para alguno de los contendientes o un bonche de papeles oficiales del INE tirado en el río Nazas, mojando las caras de los candidatos.

El día pasó así. Unas votaciones ligeras en comparación con aquellas, rudas, en las que Miguel Riquelme sacaría la lengua al final de la carrera y ganaría por un pelo en unas elecciones que todavía amanecen dudosas a dos años de la decisión electoral.

Por la noche, ya con casillas cerradas, los laguneros se encontraron en la tele portátil de los eloteros de la alameda municipal a José Antonio Meade aventando la toalla; enseguida, el Bronco y, al final, Ricardo Anaya. Morena había tenido un triunfo subrayado que a esas alturas todavía ni siquiera estaba decidido por la instancia electoral.

53.17 por ciento de los votos emitidos tendría Andrés Manuel, 30 millones 46 mil sufragios, sobrepasando a Salinas de Gortari, quien logró un 50.36 por ciento en su momento.

Sobre una ola de esperanza montaría Andrés Manuel López Obrador el gigante espectáculo en el zócalo de la capital. Parecía que Rogers Waters convocaba de nuevo.

En Twitter, se publica la foto de un hombre en fase terminal, tiene cáncer y agradece a Dios por haberle dejado vivir lo suficiente para ver que, después de setenta años, finalmente ganó la izquierda el poder ejecutivo.

La reconocida frase “gánale al PRI” expira, y Peña Nieto se alista para felicitar diplomáticamente al hombre a quien en público siempre le dio su tirria.

Enrique Peña Nieto, aún presidente, y su entonces esposa Angélica Rivera. Se divorciaron un año después de terminar su periodo presidencial. Foto: GettyImages/Hector Vivas

En las cúpulas políticas unos se persignan y otros se perfuman para entrevistarse con López.

Bajo el titular de que juntos haríamos historia, Andrés Manuel ganó la presidencia y luego se hincó muy comprometido con su pueblo ante el bastón de mando mixe otorgado por la directora de Flor y Canto en nombre de las comunidades indígenas.

En Coahuila, territorio normalmente priista, los sufragios dieron el 44.4 por ciento a AMLO.

Torreón siguió con el silencio dominguero, algunos de luto guardaban decepción, y los que celebraban conscientemente muy por dentro se preguntaban si habían hecho lo correcto.

Han pasado poco más de 12 meses desde que Enrique Peña Nieto se preparaba para dejar La Silla del Águila (que según él leyó de Krauze) y apretujaba su falso anillo de bodas con el pulgar lleno de ganas de que fuera diciembre. Va un año desde que México amaneció zurdo. Pero qué, qué ha pasado, ¿ya hicimos historia?

LOS CAMPESINOS NOS DAN DE COMER PERO NO COMEN

Al Palacio o a La Chingada, dijo en el documental Esto soy el máximo representante de la izquierda en México, acomodado sobre el zócalo y con la sonrisa que quizá ha usado desde sus días en la Feria de Villa Tepetitán, en su natal localidad de Macuspana en Tabasco, corriendo, de niño, con el cabello de algodón negro que una vez portó, brincando él con otros coterráneos que también jugaban con la “eje” al hablar.

Si no cambió de ser aquel joven de pueblo, llevó la misma sonrisa cuando se mudó a Macuspana en la secundaria y luego a Villahermosa en prepa, donde su vida se alteraría por completo bajo la dulce voz del poeta y político Carlos Pellicer Cámara, de quien desprendería el amor por la lectura, según cuenta Jorge Zepeda en Los Suspirantes 2018.

Posiblemente inspirado por Pellicer Cámara es que el joven López cursaría Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM.

Al terminar la carrera, regresa a brazos de Pellicer, quien en esas épocas iba por la senaduría tabasqueña bajo la insignia del PRI, al cual López Obrador se afiliaría para unirse a las filas de campaña de su maestro.

Pellicer estaba obsesionado con la idea de hacer una gran obra reivindicativa entre los indígenas y seguramente contagió a su joven colaborador (AMLO)”, escribe Zepeda Patterson.

López Obrador en los años setenta. Foto: El Universal

Pellicer, en ese entonces, centraría su campaña bajo un porte activista que defendería los derechos indígenas. Por ahí de los 75, Carlos Pellicer irrumpiría en un desfile en Villahermosa, blandiendo una pancarta que expresaba “Los campesinos nos dan de comer pero no comen”, un lema que repetiría Andrés Manuel y que en el futuro de este texto (y del país) tendría importante relevancia para deducir las decisiones que el presidente ha tomado.

Es con apoyo del mecenas que López Obrador escala, siguiendo siempre la pauta de su alma máter cardenista, juarista y morelista. Con la determinación que le describe, comenzó a ganar terreno mediante manifestaciones y protestas muy bien fundamentadas.

Eventualmente domina la izquierda al alzarse con el PRD como dirigente de partido.

Tras los fracasos electorales para ser presidente de México con la camiseta del PRD y el Movimiento Progresista, nace Morena, una “izquierda electoral y no social”, como hace poco diría Julio Astillero en Radio Centro. Una izquierda fundada con la marca de hierro de López Obrador, cabecilla de su propio movimiento cuyo único fin era poner en el poder a su fundador, para bien o para mal.

LA MANO QUE NO DA DE COMER

Que si Andrés Manuel ha hecho historia o no es una pregunta visceral. La historia se mide mirando para atrás y sería muy apresurado determinar si ya podemos buscar un vuelo a Finlandia pidiendo refugio por el fracaso de nuestro país.

Lo cierto es que la presencia de políticas contrastantes a las otras que México ha vivido en algunos cincuenta años, sí coloca una mojonera en la topografía política del país.

Especialmente la nutrida Ley Federal de Austeridad Republicana que en estos días caminó del Senado a la Cámara de Diputados con muchas escupidas en la cara.

El decreto que compone Andrés Manuel para su gobierno zurdo habla un montón del movimiento que pretende el presidente para el porvenir mexicano; artículos que chocan con la formación del país y que por tanto provocan un terremoto en la estructura política, económica y social que se inclina ante las propuestas nacionalistas de un solo hombre.

Muchas de las inconformidades que se han apilado en estos siete meses de trabajo tienen que ver con la necesidad del nuevo gobierno de ahorrar por todas las vías posibles.

Foto: Ernesto Álvarez/Archivo Siglo Nuevo

LOS RECORTES

La nueva administración dejaría a las instituciones con las siguientes modificaciones: la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sería la más sufrida, con 32.1 por ciento de reducción a su presupuesto, 24.4 por ciento perdería la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCyT), 12.8 por ciento el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), 9 por ciento Secretaría de Gobernación (Segob) y la Procuraduría General de la República (PGR), 8.8 por ciento la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), 7.6 por ciento Cultura, 7.6 por ciento la Universidad Autónoma Metropolitana, 6.2 por ciento la Universidad Nacional Autónoma de México y 4.7 por ciento el Instituto Politécnico Nacional.

Por otro lado, la Secretaría de Energía (SE) obtendría un aumento gigante del 961.3 por ciento junto a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) que crecería 932 por ciento. Turismo tuvo 116 por ciento más; la Secretaría del Bienestar (antes Secretaría de Desarrollo Social) 40.8 por ciento más; la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) 11.3 por ciento; la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) 7.7 por ciento, y la Secretaría de Educación Pública (SEP) 2.9 por ciento.

Los proyectos prioritarios, según la inversión, se dirigieron en el siguiente orden: Pensión para adultos mayores (100 mmdp), Jóvenes Construyendo el Futuro (44.3 mmdp), Infraestructura Aeroportuaria (30.4 mmdp), Becas nivel medio superior (17 mil 300 mdp), Sembrando Vida (15 mmdp), Producción para el Bienestar (9 mmdp), Plan de Reconstrucción (8 mmdp), Pensión a personas con discapacidad (7 mmdp), Tren Maya (6 mmdp) y Universidades para el Bienestar (1 mmdp).

Para mediados de diciembre 2018, la austeridad ya había llegado al Poder Legislativo y al Ejecutivo, en donde la vara más alta de sueldo para funcionario no debía sobrepasar los 108 mil 656 pesos que gana Andrés Manuel al mes, reducción del 13 por ciento en comparación con los 125 mil 276 de Peña y del 26 por ciento de los 147 mil 134 de Calderón.

No obstante, el Poder Judicial se resistió. El único cambio al que cedieron fue en enero, cuando los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación redujeron hasta 202 mil 911 pesos mensuales su salario, esto es 67 mil 303 pesos menos, equivalente al 25 por ciento de disminución.

LOS GUILLOTINADOS

Mil 949 cabezas rodaron en el Senado de la República en enero; sólo 11 por ciento eran directivos.

Andrés Manuel insiste en que la austeridad en la administración es vital para eliminar privilegios en altos mandos. No obstante, almas pierden sus empleos en todos los niveles.

A los 100 días con Andrés, se recortó el 30 por ciento de trabajadores en la Secretaría de Salud, ahorrando supuestamente 680 millones de pesos.

Afectados por los recortes de personal en Función Pública y Hacienda. Foto: resonanciainformativa.com/dondinero.mx

Para abril del 2019, llegan los despidos en las dependencias y entidades de administración pública federal porque no hay dinero. Incluso los trabajadores contratados en diciembre pasado son echados a la borda de plazas de gobierno permanentes, eventuales o de puestos por honorarios. Hacienda defiende que son órdenes del capitán.

Llega mayo y la primavera de la austeridad trae recortes de personal a la Función Pública y a Hacienda, además de menos viáticos y menos comunicación social. En adición, se van 30 por ciento de asesores y gabinetes de apoyo.

En el mismo mes, tres mil científicos mexicanos dedican una carta a su presidente para que reconsidere los hachazos al Conacyt.

El problema de la Cuarta Transformación es su ignorancia en torno a los temas económicos y que el presidente no escucha a los expertos que lo podrían ayudar”, asevera Denise Dresser en un contexto político muy denso, donde el dinero público que circulaba en el país se ha detenido.

López Obrador decide y sus economistas justifican o intentan justificar, sin lograrlo muy bien”, asegura, por su lado, Sergio Aguayo, analista y politólogo mexicano, en entrevista con Carmen Aristegui, “me da la impresión de que son decisiones que las va tomando sobre la marcha”, y ejemplifica con los deudores tabasqueños de la CFE a quienes les perdonaron cuarenta mil millones de pesos mientras a otros se les cobra el último centavo.

LOS COBARDES

Las renuncias al gobierno de Andrés empiezan por Germán Martínez, el 21 de mayo, que deja el IMSS gritándole a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público como pareja hastiada del ambiente controlador en casa.

El presidente del Gobierno de México proclamó el fin del neoliberalismo pero en el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal”, diría Martínez Cázares en su carta de renuncia.

Enseguida, Josefa González Blanco, extitular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), deja su puesto después de haberse acusado a sí misma de abuso de poder en Aeroméxico.

Tonatiuh Guillén López se va también en el junio de las renuncias, dejando el Instituto Nacional de Migración sin decir pío. Algunos medios interpretarían su ida por razón del acuerdo México-Estados Unidos de utilizar la Guardia Nacional en la frontera sur para frenar el flujo migratorio.

Carlos Urzúa Macías, exsecretario de Hacienda y Crédito Público. Foto: YouTube

Más recientemente, el secretario de Hacienda y Crédito Público hizo pública su renuncia, aseverando conflictos de interés e influyentismo en la institución; graves síntomas que, según explica Carlos Urzúa Macías, le orillaron a volar de un puesto rodeado de gente sin conocimiento en su rubro.

Es cobarde irte y dejar la víbora chillando”, le diría Tatiana Clouthier a Urzúa.

López Obrador está entrando a la etapa de los resultados, tiene que dar resultados y para eso necesita personajes fuertes”, opinó Julio Astillero.

LA ECONOMÍA PELLICERIANA

Zepeda Patterson desenvuelve de manera interesante el meollo del asunto. López Obrador, un sujeto pelliceriano cuyo propósito de izquierda siempre ha sido abordar a la economía desde los pobres, dejó las urgencias de las clases medias y altas y decidió ver por los que menos capital poseen.

Ningún otro miembro de la clase política ha vivido como él, recorriendo municipios del país y visitando cuanta ranchearía existe […] la llamada sociedad civil no es su sociedad civil, pues en ella están sobrerrepresentados los sectores beneficiados por una modernidad que en los hechos ignoró al México subterráneo donde habita la mayoría”, opinó Patterson.

Lo anterior contrasta con los resultados que derivan de Fitch and Ratings y Standard & Poor’s, quienes han insistido en la debilidad que ha ganado México frente a inversionistas privados. Fitch reduciría nuestra calificación crediticia a BBB desde BBB+, comunicando un mayor riesgo en términos de estabilidad financiera.

Esta misma incertidumbre frente a la actividad económica del país fue compartida por Banxico en la minuta número 68 del 11 de julio, donde muestra preocupación por los altos riesgos de inflación que pueden avecinarse. Aunque sus gráficas muestren una estabilidad.

Mientras tanto, la promesa de reducir los impuestos en la frontera se ha cumplido, de 16 a 8 por ciento bajó el IVA y de 30 a 20 el ISR, causando una pérdida en el cochinito mexicano de entre 83 mil y 104 mil millones de pesos.

Si la prioridad de Andrés Manuel reside, en efecto, en auxiliar al pobre, habría que preguntarse entonces de qué va la estrategia y si en esa urgencia no se descuidarán cuestiones nacionales e internacionales que en este momento desbordan la mesa de pendientes que México necesita comenzar a resolver.

Pensión para adultos mayores, uno de los principales proyectos sociales de AMLO. Foto: María Elena Holguín

VIOLENCIA EN EL NUEVO GOBIERNO

Murieron 11 mil 006 personas víctimas de homicidio entre enero y marzo de 2019, según el registro del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, más 223 feminicidios.

El año pasado, el mismo centro de información contaba 10 mil 481 homicidios, dígito que en su momento había batido récord, y 199 feminicidios. En 2017, ocurrieron 9 mil 760 más 174 delitos que terminaron con la vida de mexicanos y mexicanas.

Guanajuato es el estado que más asesinatos vivió el primer trimestre del 2019 con mil 155 homicidios, incrementando 167 en comparación con 2018.

El segundo más peligroso siguiendo el indicador de homicidio es el estado de México, donde se contabilizaron 898 asesinatos, brinco de 182 que tuvo con respecto al primer trimestre del año anterior.

Jalisco alcanza un tercer lugar cercano, con 870 homicidios el primer trimestre y un incremento de 221 desde el 2018.

En el delito de feminicidio, los tres primeros lugares pertenecen a Veracruz, Estado de México y Nuevo León; el primero, contó este primer trimestre 46 asesinatos a mujeres por razón de género, siendo 22 el número de feminicidios en 2018. En el estado de México, 21 mujeres perdieron la vida por este delito, el año pasado fueron 13. Nuevo León tuvo 14 el primer trimestre de este año, hubo 18 muertes en el anterior.

Este panorama se pinta de casos puntuales de violencia que se conectan con delitos relacionados con el crimen organizado.

A principios de junio, en un fin de semana asesinaron a 23 personas en Guanajuato, por poner al estado más peligroso del país. La mayoría de las víctimas siguen un modus operandi similar, hombres en motocicletas, armados, pasan rafagueando a sus objetivos e inocentes cercanos. Enseguida la Fiscalía encuentra el vínculo de las víctimas con tráfico de drogas.

Un hombre recibe atención médica luego de resultar herido en una balacera que dejó dos personas muertas en una plaza comercial de Cancún, Quintana Roo, 2019. Foto: EFE/Alonso Cupul

DERECHOS HUMANOS AL OLVIDO

Ni en los peores años de simulación y desprecio por los derechos humanos el presidente había dejado de recibir públicamente el informe anual de actividades de la CNDH”, el especialista en derechos humanos Jacobo Dayán parafrasea el reporte de la Comisión que informa la negativa de AMLO para leer el Informe de Actividades 2018 del órgano defensor de derechos humanos de la nación.

Ante las terribles violaciones a derechos humanos que acontecen en el país, Dayán diagnostica que la única alternativa será, una vez más, que las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), la academia y los medios de comunicación hagan el doble esfuerzo por mantener visibles hechos que atentan contra la humanidad, siendo que dentro de la agenda del ejecutivo no caben estas preocupaciones.

Y el refuerzo de los 65 mil militares etiquetados como Guardia Nacional no dan solución a la violencia que se infla a cada minuto. Mejor estos estrenados elementos de seguridad se han puesto en los puntos de flujo migratorio para frenar a los sudamericanos que se inclinan por la vida difícil que la muerte fácil en sus países.

Los detienen y los llevan a las estaciones migratorias. Son privaciones de libertad; por más eufemismos que se les llamen: los rescataste, están alojados, da igual, hay privación de la libertad…”, critica Edgar Corzo Sosa, quinto visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), “lo que pasa en las estaciones migratorias con sobrepoblación y hacinamiento de entrada es algo que no puede ser un trato digno. De entrada, estamos ahí complicados, muy complicados en la mínima asistencia humana”.

Encima de todo, los elementos de la policía federal, multidenunciados por violaciones a derechos humanos, rehúsan las pancartas que han arrebatado por años y pintan sus propias exigencias en manifestaciones que no arrejuntan ningún seguidor.

La pregunta que surge sobre el tema es: ¿por qué Andrés Manuel comienza con la idea de desmantelar una policía federal malhecha por Felipe Calderón en 2006, y luego pide que esos mismos se unan a una guardia nueva, pulcra e inmaculada?

Anabel Hernández, periodista, opinó que, si en efecto Calderón debería estar en la cárcel por su compadrazgo con el cártel de Sinaloa respaldado por la policía personalizada que nada tenía de federal, la decisión del presidente actual debería inclinarse hacia una limpia absoluta de la corporación corrompida hasta el hueso y no rescatar unidades para su propio cuerpo de seguridad federal.

Soldados de la Marina mexicana patrullan por el río Suchiate en el estado de Chiapas, lo que ha significado un descenso de los cruces de migrantes indocumentados en esta frontera. Foto: EFE/Carlos López

¿MEGAPROYECTOS O DESPOJOS?

Un pendiente que tienen varios defensores de la naturaleza, o al menos esos en las barricadas del caralibro, es sobre los proyectos que podrían provocar daños al ecosistema social y natural de México.

El Tren Maya es el más popular: siete tramos de 214 kilómetros y mil 100 millones de dólares cada uno; desplegados por Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. El avance va como en cinco por ciento y el mes que viene se lanzarán las bases previas de la licitación para el Manifiesto de Impacto Ambiental, siendo que las bases de licitación para servicios de ingeniería básica del tren salieron el 30 de abril.

Milardy Douglas Rogelio Jiménez Pons Gómez, titular del Fondo Nacional de Turismo, informó que la creación del Tren Maya implica 15 asentamientos urbanos alrededor de las 15 estaciones que comprende el proyecto. Éstos serán propuestos por ONU-Hábitat, dando 70 por ciento de prioridad a áreas verde frente a áreas urbanas.

El mismo titular aseveró que las comunidades alrededor no serán apartadas, que el transporte de carga y turístico tendrá un derrame económico para todo mundo; para los inversionistas por las ganancias del proyecto y para los indígenas aledaños, espacios de venta.

No obstante, en Quintana Roo y Yucatán, representantes mayas manifestaron su desdén y llamaron “proyecto de muerte” al orgullo infraestructural de López Obrador. Sus razones: despojo y división.

Nunca las comunidades pedimos, de tantas solicitudes que hacemos al estado, un tren maya y, además, deciden ponerle este apellido”, argumenta Pedro Uc, de la localidad de Buctzotz e integrante de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya que, además, denuncia presiones de autoridades federales para vender sus tierras comunales. Acusó que los megaproyectos son sólo eufemismos para el despojo de tierras y el destace de formas de vida indígenas.

Un rechazo similar vivió el Aeropuerto Internacional Santa Lucía, en Zumpango, Estado de México, donde en mayo la Sedena juntó habitantes, expertos y activistas locales para explicarles sobre el proyecto que ya está por empezar a asarse. Después de que las autoridades presentaran que habría tres pistas y que 350 mil toneladas de mercancías pasarían por allí, y que recibirían 190 mil vuelos al año, y que las tierras serían compradas a propietarios dispuestos (aunque también contemplan expropiar), y que 80 millones de pasajeros podrían aprovechar el aeropuerto, la audiencia amagó un rechazo absoluto; y luego llegó la ola de preguntas incómodas que acusaron de información incompleta y poco cuidado a la flora, la fauna y la gente. El hecho sintetizó un descontento por el proyecto y una ineptitud para responder las preocupaciones; algo que, por cierto, se puede extender en otras dinámicas del nuevo gobierno.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional señala que no permitirán el “proyecto de destrucción” de AMLO, refiréndose al Tren Maya. Foto: EFE/Eduard Ribas

El aeropuerto por lo pronto está parado por un presunto sabotaje legal, como dijo AMLO, ya que su creación espera al estudio de impacto ambiental, retenido por el pantano de amparos que existen en su contra.

En un tercer ejemplo se visibiliza la postura del presidente respecto a los megaproyectos. En 2011, los pobladores de 14 municipios de los Altos en Jalisco votaron “no” a la presa El Zapotillo según entrevista con Pie de Página.

Antes de ser electo presidente, Andrés Manuel prometió a estas comunidades la cancelación del proyecto El Zapotillo, que por 10 años los pueblos jaliscienses han peleado para no ser inundados por el embalse de la presa.

Un caso que han ido ganando las comunidades en juicios y suspensiones vuelve a atemorizar a las localidades por dos cosas: la declaración de Alfonso Romo en la que aseguró la construcción de la presa y la presencia de 500 millones de pesos en el presupuesto 2019 destinados al proyecto El Zapotillo.

El proyecto está autorizado en su totalidad y seguramente en los próximos meses vamos a empezar a ver avances”, diría Romo ante políticos y hombres de negocios.

¿SEGUIMOS IGUAL?

Entre opiniones y groserías, AMLO ha bajado desde abril de 64.6 a 61.4 puntos en el indicador de popularidad, según el Economista.

Y es que a diario las mentiras prosperan y las verdades se hacen más breves. Pruebas del buen gobierno faltan y demagogia sobra. Menos política, menos béisbol y menos autoritarismo. Más colaboración, más comunidad, transparencia y peces gordos en el bote. Cero complicidades entre funcionarios, entre líderes políticos. Que la intención de prosperidad se note en la administración pública y que se dispersen las viejas mañas.

Un año no pasó si todo permanece igual.

Parece que siguiera siendo el primero de julio del dieciocho, parece que Torreón sigue tranquilo, durmiendo encima de la cruda y pensando por quién votar en las próximas elecciones para arreglar el país triturado que la historia no puede tomar por responsable.

O al menos así es en la opinión pública, si AMLO no trae resultados, la historia le dará sólo el recuerdo de un intento muy esperanzador.

Marcha contra las políticas de López Obrador. Foto: EFE

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