Mitos y verdades de los cuidados vaginales
Sexualidad

Mitos y verdades de los cuidados vaginales

Apuntes sobre la higiene íntima

Es muy importante para la salud de las mujeres mantener una vagina sana y así olvidarse de las conocidas y temidas enfermedades e infecciones. Cabe destacar que uno de los errores más comunes es tratar la higiene de la vulva como la limpieza de cualquier otra parte del cuerpo femenino, cuando la realidad es que se le deben dar cuidados diferentes.

El pH vaginal indica cuál es el grado de acidez de la mucosa de la vagina, es decir, cuál es la concentración de hidrógeno. Se puede decir que adquiere un valor neutro cuando llega a nivel 7, un valor ácido cuando es inferior a 7 o alcalino cuando supera esta cifra. El pH vaginal cambia a lo largo de la vida de una mujer y es muy importante tenerlo en cuenta.

El hecho de tener un pH u otro, afecta a los productos de higiene íntima que se deben adquirir. El objetivo es mantener la vagina en niveles adecuados para evitar infecciones, por tanto, es necesario usar productos que no alteren el pH; no sirve cualquier gel o jabón para lavar la zona genital.

Para medir el pH se pueden comprar tiras de tornasol en la farmacia, así se podrá comprobar la acidez del flujo vaginal. El color al que cambie la tira nos indicará el nivel. La correspondencia entre el color y el pH viene en el envase de las propias tiras.

Es fundamental que las madres revisen que la higiene de sus hijas sea correcta y al mismo tiempo deben enseñarlas a que sean capaces de cuidar su propia higiene íntima.

Es básico cambiar las prendas interiores a diario, limpiarse de delante hacia atrás tras orinar o defecar y utilizar jabones de pH neutro. Por otro lado, sería conveniente que se prestase atención a la posición adecuada al sentarse en el inodoro: deben tener las piernas ligeramente separadas y levantadas, para lo cual es conveniente usar un taburete que permita elevar los pies favoreciendo la postura.

En general, el cuidado de la vagina es fundamental para no sufrir problemas de infecciones u hongos, entre otros.

El PH vaginal entre 4.0 y 4.4 es lo normal en una mujer fértil. Foto: expectingscience.com

PRODUCTOS DE CUIDADO VAGINAL

Existe una gran cantidad de productos para el cuidado femenino, tales como los tampones, las toallas sanitarias, la ducha vaginal, las toallitas y los aerosoles. Te has preguntado alguna vez “¿Son realmente útiles? ¿Me sirve específicamente a mí? ¿Pueden contener productos químicos peligrosos?”

. Los químicos tóxicos que no están regulados en los productos para el cuidado femenino pueden resultar en problemas serios de la salud, como el riesgo aumentado del cáncer de mama, los problemas reproductivos, el asma, y las reacciones alérgicas.

Los químicos que se usan comúnmente en los productos para el cuidado femenino incluyen carcinógenos, toxinas reproductivas, disruptores endocrinos y alérgenos. La presencia de estos agentes es todavía más preocupante considerando que estos se usan en una de las partes más sensibles del cuerpo, pues el tejido vaginal es mucho más absorbente que el resto de la piel.

Desafortunadamente, a causa de la falta de vigilancia por parte del gobierno, los materiales tóxicos pueden usarse legalmente en todas las clases de productos para el cuidado personal sin las pruebas de seguridad antes de ponerse en el mercado. Además, es difícil para las mujeres evitar algunos de estos artículos potencialmente dañinos porque a las compañías no se les requiere legalmente revelar los ingredientes en los tampones y las toallas sanitarias o los componentes de fragancia en los demás productos.

LOS PELIGROS PARA LA SALUD

El uso indiscriminado de productos de higiene femenina puede conllevar a distintos riesgos, dependiendo de cuál se utilice y del tiempo de uso que se le de, entre estos podemos encontrar los siguientes:

Tampones. Los ingredientes peligrosos pueden incluir dioxinas y furanos, residuos de pesticidas y químicos de fragancia desconocidos. Las preocupaciones de la exposición prolongada al tampón incluyen el cáncer, el daño reproductivo, la alteración endocrina, y la erupción alérgica.

Toallas sanitarias. También pueden contener dioxinas y furanos, residuos de pesticidas y adhesivos como el metildibromo glutaronitrile. Los riesgos de exponerse por largos periodos de tiempo a una toalla sanitaria incluyen cáncer, daño reproductivo y alteración endocrina. Los estudios relacionan su uso con la erupción alérgica.

Toallitas femeninas. Pueden incluir metilcloroisothiazolinone, metilisothiazolinone, parabenos, quaternium-15, DMDM hydantoin. Los estudios relacionan su uso con erupción alérgica.

El lavado (enjuague) femenino. Entre sus compuestos están los químicos de fragancia desconocidos, parabenos, metilcloroisothiazolinone, metilisothiazolinone, DMDM hydantoin, D&C Red No.33, Ext D&C Violet #2, y FD&C Yellow #5. Entre los riesgos que existen por la exposición de este producto, se encuentran la erupción alérgica y el asma.

Los tampones y toallas sanitarias deben cambiarse antes de que se cumplan ocho horas de uso, pues de otra forma aumenta el riesgo de infecciones. Foto: Shutterstock/Depositphotos/123rf/iStock/Matka Wariatka

El desodorante femenino (aerosoles, polvos y supositorios). Incluyen químicos fragancia desconocidos, parabenos y cloruro de bencetonio. Representan riesgo de daño reproductivo, alteración endocrina y erupción alérgica.

Las cremas contra la comezón femenina. Contienen elementos peligrosos como los productos químicos para la fragancia, parabenos, metilisothiazolinone y benzocaina. Entre los efectos secundarios que este tipo de productos ocasionan se encuentran la alteración endocrina, la erupción alérgica y comezón no resuelta.

DUCHAS VAGINALES

La ducha vaginal es la práctica de lavar o irrigar el interior de la vagina con agua u otros líquidos.

Algunas mujeres compran duchas con paquetes de lavado premezclados que a menudo están compuestos de agua con vinagre, bicarbonato de sodio o yodo.

Otras hacen su propia mezcla casera.

Quienes las utilizan dicen que éstas las hacen sentir "frescas", que eliminan los residuos de la menstruación, que evitan el mal olor y las infecciones.

Los expertos, sin embargo, aseguran que estas creencias son falsas y que las duchas no protegen contra infecciones transmitidas sexualmente y que no necesariamente "limpian" la vagina, cuyo interior ni siquiera es necesario lavar, pues se mantiene limpia por sí misma de forma natural.

Los investigadores sugieren que los productos que se usan en las duchas pueden introducir ftalatos (compuestos químicos que se usan en la producción de plásticos) en el tracto reproductivo, lo cual puede incrementar el riesgo de cáncer ovárico.

MARCO LEGAL

El 20 de enero de 2015, en el Diario Oficial de la Federación se publicó el proyecto de ley PROY-NOM-259-SSA1-2014: Productos y servicios para buenas prácticas de fabricación en productos cosméticos.

Tiene como finalidad regular la fabricación de los productos de higiene personal que se usan en el día a día, entre ellos los destinados para el uso de la zona íntima femenina.

Con esto se prevé que las empresas tengan que actuar con transparencia a la hora de anunciar qué tipo de compuestos químicos utilizan para elaborar sus productos, así como evitar que sean empleados agentes que puedan resultar dañinos para quien los utilice.

Si hay mal olor en la zona íntima, es necesario acudir con un médico y evitar esconder el aroma con desodorantes o duchas vaginales, pues podría tratarse de una infección. Foto: it14.prostatricum.com

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