Hospicio Cabañas
Destino

Hospicio Cabañas

Corazón cultural de Guadalajara

Desde su inauguración en 1810, el Hospicio Cabañas ha sido hogar de huérfanos, desvalidos, militares y se dice que hasta de prisioneros, pero en la actualidad es el albergue de un acervo artístico invaluable.

Este es uno de los motivos por los que en 1997 fue nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, además de su notable arquitectura de estilo neoclásico, obra de Manuel Tolsá. El lugar, ubicado en Guadalajara, Jalisco, cuenta con 106 habitaciones, 23 patios, 78 pasillos y dos capillas.

La construcción del edificio fue solicitada por el entonces obispo Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo con miras a convertirlo en la Casa de la Caridad y Misericordia, cuyo fin sería atender a niños abandonados, ancianos y enfermos.

Sin embargo, solo unos meses cumplió este objetivo porque, al desatarse la guerra de Independencia, se convirtió en cuartel militar y permaneció así por 18 años, hasta que el clero recuperó el inmueble para devolverle su función original.

En las décadas sucesivas, el hospicio sobrevivió a otros conflictos armados y en 1958, tras la Guerra de Reforma, pasó a ser propiedad de la nación, aunque las monjas siguieron a cargo de su funcionamiento hasta 1874, cuando Sebastián Lerdo de Tejada expulsó del país a los jesuitas.

Desde entonces, el estado de Jalisco se encarga de su administración.

Hombre en llamas de José Clemente Orozco. Foto: reddit

ACERVO ARTÍSTICO

Tuvo que pasar más de un siglo para que, en 1980, la edificación se transformara en museo luego de trasladar a los niños que atendía hacia otro punto de la ciudad.

En ese entonces ya contaba con lo que ahora es uno de sus más valiosos atractivos: 57 murales de José Clemente Orozco, creados entre 1937 y 1939.

Actualmente, el Instituto Cultural Cabañas (ICC) preserva y exhibe la colección más grande del pintor que existe en el mundo, conformada por más de 300 obras del artista.

Los murales cubren la capilla principal del antes hospicio, rematando en la cúpula con El hombre en llamas, considerada la pieza maestra del artista jaliscience, quien nos da un recorrido por pasajes de la historia de México, desde la Conquista hasta la era industrial, a través de tres series de frescos: La humanidad, La conquista española y El hombre en su afán de superación.

El museo cuenta también con otras dos importantes colecciones: la del arquitecto y pintor mexicano-alemán Mathias Goeritz y la del artista plástico Roberto Montenegro.

En 2014, la capilla secundaria fue intervenida por el artista conceptual Daniel Buren, cuya obra ha desatado polémica en varias ocasiones al integrar arte contemporáneo a edificios históricos, como el Palais Royal de París.

El Hospicio Cabañas no fue la excepción, pero pese a las críticas, la marca del francés se mantiene sobre la antigua estructura.

Además de estas exhibiciones permanentes, el instituto cultural es sede constante de muestras nacionales e internacionales de gran envergadura.

Por sus 28 salas ha pasado obra de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Leonora Carrington, Francisco Toledo, Salvador Dalí, Marcel Duchamp y Yoko Ono, por mencionar algunos.

La Cineteca Nacional Jalisco también forma parte de las instalaciones, donde se proyectan ciclos de cine en la sala Guillermo del Toro, nombrada en honor al multipremiado director tapatío.

Intervención de Daniel Buren. Foto: Gustavo Cruz

Pero el ICC no sólo es lugar de apreciación cultural, sino de formación artística, pues una parte del edificio está destinada a la Escuela de Artes, que ofrece una licenciatura y talleres para niños, jóvenes y adultos.

Por su bagaje histórico, su monumental arquitectura y sus joyas artísticas, el Hospicio Cabañas es una visita obligada para todo aquel viajero que se adentre en la capital del estado de Jalisco.

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