Salmonelosis
Salud

Salmonelosis

Una patología frecuente en verano

La salmonelosis es un tipo de intoxicación alimentaria bacterial que afecta al aparato intestinal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que es “una de las enfermedades de transmisión alimentaria más comunes y ampliamente extendidas”.

La samonella, bacteria causante de la infección, generalmente vive en los intestinos de animales y humanos, por lo cual es común adquirirla al consumir alimentos de origen animal. También es posible que las personas infectadas contraigan la bacteria por el agua contaminada, pero hay muchas maneras en que se puede presentar el contagio.

Por ejemplo, el tipo responsable de la mayoría de los casos que afectan a los seres humanos es el que transmiten las gallinas y las vacas, por lo tanto puede ser que la infección se dé al ingerir alimentos contaminados por heces de animales con salmonella, como la carne de ternera, de aves de corral o los huevos que no están adecuadamente cocinados. Las frutas y las verduras también se pueden contaminar con las heces que impregnen la tierra o el agua donde han crecido.

Otro caso es la transmisión a través de reptiles (mascotas en su mayoría, como las tortugas, los lagartos y las iguanas). La salmonelosis puede darse al manipularlos o al tocar con las manos las heces del animal.

La salmonella typhi es un tipo mucho menos frecuente en humanos y causa la fiebre tifoidea.

Frutas y verduras deben lavarse y desinfectarse, pues durante su cultivo pudieron haber entrado en contacto con salmonella. Foto: iStock photo

La bacteria de la salmonella es favorecida por altas temperaturas, por lo cual la mayoría de las infecciones se desarrollan en verano.

Lo más frecuente es que las personas infectadas no presenten síntomas, ya que la bacteria puede provocar una infección intestinal sin alterar ni perjudicar el resto del cuerpo. Sin embargo, hay quienes desarrollan síntomas dentro de las seis a 72 horas posteriores a haber ingerido la salmonella.

SINTOMAS

Entre los síntomas que más se presentan se encuentran la fiebre, los calambres abdominales, diarrea (en ocasiones con sangre), cólicos, náuseas, vómito, pérdida del apetito y dolor de cabeza. Habitualmente la enfermedad e incomodidad duran de dos a siete días.

Aunque generalmente el afectado se cura sin necesidad de algún tratamiento, sí hay personas que, por características específicas, se encuentran dentro de un factor de riesgo al contraer la enfermedad. Niños y adultos mayores son los dos grupos que representan una mayor preocupación al hablar de esta patología, ya que la deshidratación a la que pueden exponerse por los síntomas de la infección representa un peligro para su vida.

Por el hecho de que suele curarse con el tiempo, las recomendaciones habituales son reposo, beber muchos líquidos para proteger al cuerpo ante la deshidratación y comer cosas que no contengan tanta grasa y que no sean irritantes.

La hidratación es vital para el enfermo de salmonelosis. Foto: iStock photo

Lo ampliamente recordado para la enfermedad es que la prevención es clave para evitar contagios. Esta se logra al responsabilizarse por el consumo de nuestros alimentos. Se aconseja el control de lo que se va a ingerir; es decir, el cuidado de la comida en todas las etapas de la cadena alimentaria, que van desde la producción agrícola hasta la elaboración, fabricación y preparación de comestibles.

Es esencial llevar en el hogar un almacenamiento controlado y correcto para todos los alimentos. Evidentemente, las recomendaciones comienzan con aspectos indispensables como lavarse las manos antes de cocinar y de comer, además de cuidar en dónde se come y qué lugares cuentan con la confianza necesaria, la cual se puede medir, por ejemplo, con certificados de sanidad.

ALCANCES DE LA ENFERMEDAD

Como se mencionó al inicio, existen diferentes tipos de esta bacteria, pero la magnitud es mucho más sorprendente de lo que se espera: a la fecha se han identificado más de 2 mil 500 cepas diferentes (serotipos o variantes séricas) de salmonella.

Es una bacteria peligrosa por lo resistente que puede llegar a ser, pues es capaz de sobrevivir varias semanas en un entorno seco y varios meses en agua. En relevancia destacan la salmonella enteritidis y salmonella typhimurium, que son los dos serotipos más transmitidos de animales a seres humanos en la mayor parte del mundo.

Foto: elimparcial.com

Las afectaciones que pueda llegar a causar la enfermedad dependen de las características del huésped y de qué clase de bacteria sea la que infecta a la persona. En realidad no hay tratamiento fijo, ya que la infección muere sola, pero en caso de agravamiento deberá ser tratada en un hospital.

Los medicamentos utilizados para la salmonella son meramente sintomáticos y los tratamientos que darán en el hospital sólo serán para recuperar la pérdida de electrolitos y combatir la deshidratación. Para casos graves existe una terapia antimicrobiana sistemática que no está recomendada para casos leves o moderados en personas sanas.

Las recomendaciones para evitar que la bacteria se manifieste son, según la OMS: asegurarse de que los alimentos estén debidamente cocidos y aún calientes al servirlos; evitar la leche cruda y los productos elaborados con ella y preferiblemente beber sólo pasteurizada o hervida; proteger los campos de la contaminación fecal por animales; mantener la temperatura del refrigerador por debajo de 4.4 grados Celsius y el congelador por debajo de menos 18 grados Celsius. Además, tanto los manipuladores de alimentos profesionales (restaurantes y establecimientos) como los familiares deben notificar inmediatamente a sus empleados o personas con las que viven todo episodio de fiebre, diarrea o vómito.

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