Pemex y la inversión
Opinión

Pemex y la inversión

Jaque mate

No hay mucha magia para una empresa o un país que quiere crecer y generar prosperidad. Necesita invertir. La inversión productiva es la varita mágica que ha permitido que aquellas naciones del mundo que hoy vemos como privilegiadas hayan podido superar a las que siguen hundidas en la pobreza.

Petróleos Mexicanos, Pemex, la mayor empresa de nuestro país, debería entender esto mejor que nadie. Ha sido desde hace años uno de los baluartes de la economía nacional. A fines de los años setenta y principios de los noventa llegó a representar el 70 por ciento de las exportaciones del país. La producción de petróleo alcanzó un máximo de 3.4 millones de barriles diarios en 2004, pero a partir de entonces ha sufrido una declinación. En los primeros meses de 2019 se ha registrado una cifra de solo 1.7 millones de barriles al día.

El 16 de julio de 2019, sin embargo, se presentó el plan de negocios de Pemex y de sus subsidiarias con dos ejes principales. Por una parte, el gobierno se comprometió a realizar un rescate financiero de la empresa, la petrolera más endeudada del mundo. Para esto ha ofrecido una disminución de 128 mil millones de pesos en la excesiva carga fiscal que la firma debe cubrir. La otra medida es un subsidio directo del erario de 141 mil millones de pesos.

Pero estos 269 mil millones de pesos no llegan a los 14 mil millones de dólares. Si bien son mucho dinero, resultan poca cosa en comparación con una deuda corporativa que asciende a 106 mil millones de dólares. Bajar la carga de la deuda de la empresa en cualquier monto es importante, pero esta inyección de recursos del erario no resolverá el problema y en cambio sí le crearán dificultades a la administración pública que está haciendo recortes que afectan muchos aspectos de la vida de los ciudadanos.

La verdadera solución para Pemex radica en aumentar su producción de petróleo crudo. ¿Por qué el crudo? Porque es el producto más rentable de la empresa. La gasolina es un producto de muy bajo margen con el que Pemex siempre ha perdido dinero. El margen de rentabilidad del crudo, en cambio, es tan grande que ni siquiera Pemex, con toda su ineficiencia, pierde dinero con él.

El nuevo plan de negocios de Pemex promete subir la producción de petróleo crudo de 1.7 a 2.7 millones de barriles diarios en seis años, pero las medidas que incluye parecen más diseñadas para bajar la producción que para subirla. Ya no se considera, por ejemplo, la posibilidad de tener farmouts, esto es, concesiones de empresas privadas. La razón es que el presidente López Obrador no quiere ya inversión privada en petróleo. Pero tampoco habrá inversiones en tierra porque no quiere fracking. Pemex utilizará los recursos que tiene para producir petróleo crudo sólo en aguas someras, que se entiende porque es relativamente fácil y barato, pero no es suficiente para el aumento que se busca. Por otra parte, la empresa utilizará 8 mil millones de dólares para construir una refinería en Dos Bocas, Tabasco, que está condenada a perder dinero.

No sorprende que los inversionistas internacionales se hayan mostrado escépticos ante el nuevo plan de negocios. Ellos saben que Pemex solamente podrá superar sus problemas de endeudamiento si logra un aumento de la producción de crudo, pero esta sólo puede conseguirse con una fuerte alza en la inversión. El plan de negocios, sin embargo, parece más preocupado en detener la inversión que en aumentarla.

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