Copaternidad
Familia

Copaternidad

Una responsabilidad compartida

El deseo de no tener hijos es algo que podrá ser cuestionable para quienes mantienen una visión conservadora de la sociedad. No es que sea este hecho el único conflictivo, sino cualquier reconfiguración de la familia tradicional.

Tal es el caso del otro extremo: la copaternidad, otra opción que parece ser una innovación bastante ambiciosa y que tampoco se ha librado de ser criticada, como en su momento lo fue el divorcio. Se trata de vivir la paternidad sin mantener una relación de pareja. Este modelo permite que quienes desean experimentar esta etapa puedan hacerlo sin necesidad de un vínculo de pareja amorosa o matrimonio.

Con distintos géneros, orientaciones sexuales y edades (como cualquier posible pareja), muchas personas buscan a otra que pueda ser afín y que comparta su interés por ser padres. Mientras lleguen a un acuerdo, podrán compartir las responsabilidades propias de la paternidad. Una vez claras las condiciones, utilizarán la inseminación artificial para tener uno o varios hijos.

CAMPAÑA EN INTERNET

Esta necesidad encontró sitio en la web (como es el caso de Co-padres.net o Modamily), donde se suben anuncios describiendo las motivaciones y características de los aspirantes, desde pormenores sobre su salud y hábitos, hasta sus ingresos monetarios.

Nuevamente Internet propulsa los nuevos comportamientos, esta vez intentando hacer a un lado parte del estrés recurrente en lo que respecta a las relaciones interpersonales, como lo puede ser encontrar una pareja estable o la duda recurrente (sobre todo en las últimas décadas) de la institución del matrimonio. Así, el modelo se centra en lo que considera más importante el aspirante a la copaternidad: el deseo y la capacidad de ser padre.

Foto: modamily.com

En Modamily, plataforma fundada en 2012, se encuentran 25 mil usuarios, de los cuales el 67 por ciento son mujeres mayores de 30 años y menores de 45, aunque en el grupo coexisten hombres y mujeres de distintas orientaciones sexuales.

El 70 por ciento de los usuarios reside en Estados Unidos. Otros de los países con más presencia son Canadá, Reino Unido y Alemania, donde la práctica es contemplada por las leyes.

A partir del 2017 se fundó una versión española del sitio, por lo que es posible que esta tendencia aumente en los próximos años en Latinoamérica, considerando además que Brasil se encuentra entre las naciones donde esta modalidad de familia es común. Sin embargo, la copaternidad tendrá que avanzar sin regulación en esta zona del mundo, pues no hay leyes que definan esta práctica.

En la actualidad, el marcado interés en la realización personal hace que los individuos se concentren primero en sus metas y felicidad propios, dejando de lado, por lo menos durante parte de su vida, la paternidad.

El aplazamiento en la formación de una familia ha hecho que algunas personas que sí tenían interés en la paternidad, tuvieran que fijarse como meta la búsqueda de pareja para lograrlo, pero debido a que estas relaciones se dieron apresuradamente, terminaron separándose.

Esta situación, aunada al interés por la adopción y la inseminación artificial, entre otras opciones, llevó a los futuros padres a buscar más allá, encontrando una relación no romántica en donde ambos implicados están presentes y se hacen cargo del hijo. Les interesa una paternidad donde se puedan involucrar más y en la que puedan compartir los mismos valores familiares.

Rachel le muestra a Florian las fotos de su familia. Están en proceso de copaternidad. Foto: http://projects.aljazeera.com

Según afirma Ivan Fatovic, creador del sitio de Modamily, una vez hecho el vínculo de copaternidad, la pareja queda en un segundo plano; la mayoría de quienes comparten esta práctica no consuman una relación amorosa.

Esto nos hace pensar en las crisis de pareja, entre las cuales está precisamente la llegada de los hijos, que significa un cambio importante, pues el tiempo de la relación ya no es para el matrimonio sino para los hijos. La gran responsabilidad que implica la crianza, hace que la pareja tenga una etapa en la que no se ven tan estrechamente vinculados.

Esto trae como última consecuencia el fenómeno conocido como “nido vacío”, donde siendo una vez independiente el hijo, la relación debe restablecerse para vivir como hacían antes de ser padres.

En el caso de la copaternidad lo que ocurre es que, al parecer, centrarse en la paternidad más que en la relación de pareja trae consigo una nueva dinámica que promete desde un inicio centrarse en el hijo y en su formación, sin otros procesos familiares que podrían hacer aún más compleja la crianza, como el mantener un matrimonio funcional.

REQUISITOS

Las características que el postulante debe reunir, además de su papelería para autentificar su identidad y sus ingresos, son los valores con los que desea criar, así como certificar su salud y bienestar psicológico.

Foto: Rick Thomas

Este modelo parece ser una evolución natural. Es algo parecido a lo que se ha hecho en Estados Unidos en el proceso de adopción: los padres biológicos se valen de encuentros en los que conocen mejor a los posibles adoptantes y sus valores, hasta que deciden dejar a su cargo al infante o seguir buscando entre otros candidatos.

Para ser la solución que promete, la regulación de la copaternidad es importante para que el niño esté lo menos a la deriva posible, sin dejar de lado los derechos que le otorgaría un familiar sanguíneo. Esto va de la mano de una normalización que la socióloga María Elisa Chuliá considera avanza poco a poco.

Las desventajas de la copaternidad están en los desacuerdos que puede haber entre los padres, como ocurriría en una familia consanguínea. Otra es el estrés que generaría en los niños el constante cambio de hogar en caso de que mamá y papá vivieran separados, una situación similar a la custodia compartida tras un divorcio. Por último, algunos consideran poco benéfico que los infantes no puedan ser testigos del amor entre sus padres. Sin embargo, para Rachel Hope, autora del libro Familia por elección: paternidad platónica asociada, los valores de una relación sentimental no necesariamente deben aprenderse de los padres, sino que puede ser por medio de otras parejas. En el caso de los hijos de copadres, pueden ser partícipes de la relación sana entre ellos, aunque no sea de carácter romántico.

El modelo de copaternidad es otro de los que plantean aceptar la diversidad de ideas en cuanto a la formación de una familia, y pone de manifiesto que no únicamente mediante la pareja y el matrimonio se puede criar y educar a un niño. Las opciones parecen ser más ahora que la familia puede ser un ente cada vez más flexible en el que las decisiones de los involucrados tienen más autonomía.

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