Vivir en celibato
Sexualidad

Vivir en celibato

Una práctica cuestionada del sacerdocio

Es bien sabido que quienes deciden entregar su vida a Dios, en la mayoría de los casos también lo hacen a vivir en celibato, es decir, ligados a la castidad. Mucho se ha cuestionado esta medida que, más que un dogma, el Papa Francisco argumentó en una reciente declaración que se trata de un estricto reglamento de la Iglesia que por el momento no se piensa cambiar. Vinculado a eso se encuentra el tema de los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes. Para muchos, una importante medida para evitarlos sería justamente terminar con esta regla y devolver la libertad sexual a quienes deciden hacerse sacerdotes.

En un medio de comunicación internacional, el sociólogo Francisco Borba Ribeiro Neto, coordinador del Núcleo Fe y Cultura de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, declaró que el celibato, en su sentido genérico, es la condición de quien por opción no contrae matrimonio.

Por otro lado, el celibato sacerdotal es cuando esta elección se hace a cambio de una dedicación total a los servicios religiosos por medio de la ordenación presbiteral.

Según declaró Ribeiro Neto hay cinco conceptos relacionados que se suelen confundir: la castidad, la virginidad, la vocación virginal, el celibato y el celibato sacerdotal.

"El celibato sacerdotal es una dedicación total de la persona al servicio de Dios y de la comunidad. Se vincula a la vocación virginal, pero no es exactamente lo mismo. Religiosos que no ejercen la función sacerdotal también pueden mantener la vocación virginal. Las personas casadas, que por lo tanto no pueden ser célibes, pueden asumir en un cierto momento de la vida un voto virginal, manteniéndose unidos pero sin tener más relaciones sexuales", explicó.

La virginidad, aclaró, es la condición de aquel que nunca tuvo relaciones sexuales, pero la vocación virginal es la renuncia de la vida sexual activa, es decir, no hay que ser virgen para escogerla.

Sócrates arrastrando a Alcibíades de los brazos del placer sensual, pintura de Jean Baptiste Baron Regnault. Para el filósofo griego el celibato permitía la plena dedicación al conocimiento. Foto: Museo del Louvre

HISTORIA

¿Desde cuándo se comienza a practicar el celibato en la Iglesia católica? Es una cuestión difícil de responder, debido a que a principios del cristianismo no había una regla obligatoria para que los líderes de la Iglesia fueran célibes, por lo que es complicado hablar de una fecha exacta.

Fue hasta el Concilio de Trento, el cual fue una congregación de la Iglesia católica desarrollada en periodos discontinuos durante veinticinco sesiones entre los años 1545 y 1563, en donde se estableció de manera definitiva el celibato sacerdotal obligatorio, tal como se conoce en la actualidad, en respuesta a la Reforma protestante que permitía e incluso promovía el matrimonio de los sacerdotes, al tiempo que suprimía las órdenes religiosas y sus votos.

Ahora el problema es esclarecer los motivos para que el celibato fuera obligatorio para los sacerdotes, ya que la Biblia no establece una referencia estricta que determine que los que sirven a Dios deber ser célibes.

El 1 Corintios capítulo 7, versículo 1 dice: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar a mujer”. Pero si nos basamos en la primera epístola a Gimoteo capítulo 3, versículos 2-5, “Es necesario que el obispo sea irreprochable, casado una sola vez, casto, dueño de sí, de buenos modales, que acoge fácilmente en su casa y con capacidad para enseñar [...] Que sepa gobernar su propia casa y mantener a sus hijos obedientes y bien criados, pues si no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podría guiar la asamblea de Dios”.

En el Génesis capítulo 2, versículo 18 se argumenta: “Dijo Jehová Dios: no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él”.

Ante todo esto, es claro que no hay un motivo escrito que establezca estrictamente que el celibato deba existir en los sacerdotes. Actualmente hay muchos eclesiásticos que cuestionan la validez del mismo, debido a que para algunos el estar casado y tener relaciones sexuales no impide servir a Cristo.

Foto: Medium

Cabe mencionar que el celibato sólo es obligatorio para los sacerdotes católicos de rito romano, pues los de rito bizantino pueden contraer matrimonio. Para los curas ortodoxos, el celibato es opcional, aunque forzoso para acceder a obispo, de ahí que la mayoría de obispos sean frailes, pues profesan los votos de castidad, pobreza y obediencia.

CUESTIONAN EL CELIBATO

Hoy en día, para muchos, el celibato es incomprensible. Incluso lo vinculan a temas de pederastia por parte de algunos sacerdotes alrededor del mundo.

Ante ese panorama, Joan Baptista Torelló, doctor en teología y en psiquiatría, defiende el celibato y en 1995 escribe un artículo publicado en la revista Scripta Theologica en el que explica que esta práctica aparece, a primera vista, como una auténtica y saludable "provocación" de indiscutible vigor. “No se trata sin embargo tan sólo de una provocación moral, sino sobre todo de un desafío al espíritu del tiempo, todavía aherrojado por lo que K. Jaspers llama la superstición científica en su famosa obra La situación espiritual del tiempo”.

La pluma de Baptista Torelló continúa y reflexiona que de ahí que la discusión en torno al celibato en los últimos decenios se haya movido a nivel de las llamadas "ciencias humanas", que se han revelado como la pasión dominante de no pocos clérigos en crisis de fe.[...] (Pero ninguna ciencia) puede erigirse en "piedra de toque" de un comportamiento exquisitamente religioso, ya que éste se funda en realidades (como la fe, la fidelidad, la significación) que escapan del todo a la garra comprensiva de las ciencias positivas.

El doctor en teología está convencido de que el celibato facilita la unidad de vida, que es la base de la santidad cristiana, desmitifica la absolutización de la teoría de la complementariedad de los sexos, abre el corazón a todas las personas sin excepción, exige y concreta la ascética diaria, sin la cual la unión con Dios en la Tierra es imposible, y hace del sacerdote un testigo y un indicador cabal de la vida eterna, en la que "ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo", según se lee en Mateo 22:30.

Foto: contextoslapalabra.com

Actualmente, por actos de abusos sexuales realizados por sacerdotes célibes a niños, la crítica a la Iglesia católica ha sido severa. Se señala que los casos se han dado debido al cumplimiento de esa regla. Algo que para muchos es imposible acatar, debido a que los seres humanos tienen necesidades de nivel sexual que deben ser cubiertas.

Ross Douthas, columnista del New York Times, cuestiona en uno de sus textos: "todos los males católicos se esfumarían si tan sólo Roma dejara de exigir cosas 'poco naturales' como el celibato y la castidad".

El periodista refiere que “la retórica anticatólica, de origen protestante o secular, siempre ha insistido en que la Iglesia romana es enemiga de lo que podríamos llamar una sexualidad sana. Ese tropo retórico ha persistido a pesar de redefiniciones capitales del significado de la sexualidad sana; una cultura sexual derroca a otra, pero el catolicismo sigue estando condenado eternamente”.

Es en años recientes, debido a los últimos escándalos de abusos sexuales de parte de sacerdotes, que se abrió un debate que continúa: ¿Es insano el celibato?

El antropólogo y jurista español Jaime Richard escribió una columna de opinión en la que se puede leer que cuando el ser humano por activa o por pasiva no sigue las directrices de la naturaleza, la naturaleza tarde o temprano le pasa su factura. Si el individuo que actúa contra ella forma parte de un colectivo o institución, éstos acaban contaminados por aquél grave desarreglo o aquella torpe infracción. Sea como fuere, exigiendo la Iglesia católica, la vaticana, el celibato a sus ministros, la “salida” necesaria del absceso que es la contención forzosa sexual no puede ser otra que la transgresión, la autocomplacencia o la desviación, es decir, la depravación que es la pedofilia, refiere.

El caso es que con esos absurdos votos de castidad y celibato que no resisten el paso del tiempo, aunque también por otros motivos, la Iglesia católica está desmoronándose a sí misma a pasos agigantados en la medida que cada vez tiene menos vocaciones y salen a la luz más casos de pedofilia estructural escandalosos. Ciertas profecías dicen que este es el último Papa. Parece que todo se concita en esa Iglesia, pese a los estériles esfuerzos del Papa, para que la profecía se cumpla en todos sus términos”.

El papa Juan Pablo II da bendición al padre Marcial Maciel, acusado de numerosos abusos sexuales contra menores. Foto: Plinio Lepri/AP

Por su parte, Claudio Ibáñez, psicólogo organizacional y clínico titulado en la Universidad de Chile, afiliado a la APPA (American Psychological Association) y a la IPPA (International Positive Psychology Association), explica en un escrito que las creencias de la Iglesia católica sobre la sexualidad y las prácticas que promueve (castidad, virginidad, abstinencia y celibato) no son inocuas, sino “tremendamente negativas y destructoras del mejor funcionamiento de las personas.”

Es un adoctrinamiento que genera inmadurez socio-emocional, deprivación sexual y, de seguro, una lucha culposa entre la realidad sexual humana normal y el ‘deber ser sexual’ inalcanzable, mítico y fantasioso”.

Ibáñez reitera que la incapacidad de la Iglesia para manejar el comportamiento sexual de sus consagrados se mantendrá mientras no cambie los supuestos falaces sobre sexualidad que su doctrina contiene, e incorpore una visión positiva de la sexualidad humana basada en el mejor estado actual del conocimiento psicológico.

LOS ACTOS DE ABUSO SE HACEN VISIBLES

Internet ha permitido que cada vez más casos de abusos de clérigos a menores de edad se hagan visibles. Notas periodísticas al respecto inundan las redes sociales y la indignación ante los hechos aumenta, incluso personas que actualmente son adultos se animan a hablar de que en su niñez fueron abusados por un sacerdote.

Uno de los casos más sonados y que además se llevó a la pantalla grande, involucró a un medio de comunicación de Boston. Se trata de la investigación realizada por el The Boston Globe, diario que en el 2012 publicó un reportaje que destapaba los escándalos de pederastia que durante décadas habían ocultado la Iglesia y las autoridades locales. Un trabajo que en su día les hizo merecedores de un premio Pulitzer.

Un grupo de periodistas se dedicó a investigar los abusos a niños cometidos por sacerdotes entre los años 60 y los 90. Luego de una serie de momentos, el equipo y su editor consiguieron probar que la Iglesia local había protegido durante años a curas pedófilos trasladándolos de pueblo en pueblo por todo Massachusetts.

Marcha silenciosa contra el celibato y el abuso en la Iglesia, en la misa de Obispos Alemanes en Lingen, Alemania. Foto: EFE/Focke Strangmann

Luego de que se publicara la historia en el diario, el arzobispo de Boston, el cardenal Bernard Law, renunció, y según en palabras de Rezendes, quien formaba parte del equipo de periodistas, “en esa época la Iglesia era la institución más poderosa de la ciudad, pero eso se acabó”.

México no ha sido inmune a esta realidad y simplemente a principios de año, el periódico El País publicaba que 152 sacerdotes habían sido suspendidos por abusos. Por otro lado, Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo (1920-2008), fue acusado formalmente, por varios miembros de la congregación y estudiantes de los establecimientos de los legionarios a partir de 1997, de cometer abusos sexuales, aunque hay constancia de la existencia de quejas desde 1940. Los actos fueron encubiertos por el Papa Juan Pablo II.

A muchas conclusiones se puede llegar respecto a que si ser célibe despierta una serie de comportamientos no sanos en un ser humano. Por ejemplo, ante este panorama se puede recurrir al pensamiento del psicólogo estadounidense Abraham Maslow, referente a las necesidades del ser humano. En su teoría psicológica representada en lo que se denomina Pirámide de Maslow, propone que éstas se ordenan en una jerarquía de predominio relativo, postulando que la motivación de mayor afluencia en el comportamiento es aquella necesidad insatisfecha más baja en la jerarquía. En la base de la jerarquía están las necesidades fisiológicas (sed, hambre, respiración, temperatura, sexo, etcétera). La insatisfacción de cualquiera de estas no sólo la transforma en predominante, sino que la vida de la persona comienza a girar en torno a la necesidad insatisfecha, lo que impide el avance hacia la maduración.

Entonces ser célibe es insano, la Iglesia católica comete un error en exigir a los sacerdotes tal regla o los sacerdotes pederastas lo son porque los afecta el celibato. Son sólo algunas de la infinidad de conclusiones a las que se pueden llegar respecto al tema, sin embargo, el debate continúa.

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