Academia Mexicana de la Lengua 2019
Nuestro mundo

Academia Mexicana de la Lengua 2019

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A finales de los 60 y durante los 70 del siglo pasado Nikito Nipongo (Raúl Prieto) estaba convertido en el enemigo público número uno de la Real Academia Española y por consecuencia de la Academia Mexicana Correspondiente de la Española. Por aquellos decenios lo leía en la revista Siempre y en el diario Excelsior. Después no.

Los comentarios humorísticos de Nikito Nipongo asaeteaban a las dos instituciones por supuesto a causa de traspiés (o que se lo parecían) lingüísticos en que incurrían. La memoria afectada por el saturnismo de obrero tipógrafo ya sin poder ejemplificar apenas recuerda que algunas veces las saetas hirientes eran mal empleadas porque hay desacoplamiento entre el habla y la lengua registrada por las Academias. El habla se transforma con rapidez; la Academia explora el hecho lingüístico después de que se ha consolidado. Al fin, algo chirría de vez en cuando como herencia de aquel francotirador; pero en el ciudadano común florece una gran confianza en la Academia Mexicana de la Lengua.

Un par de decenios después, en 2001, la que fue Academia Mexicana Correspondiente de la Española cambió su nombre por el de Academia Mexicana de la Lengua (AML). Este y otros datos forman parte del esbozo histórico que ocupa las páginas 7 a 66 de su Anuario 2019 que me llegó hace poco por ser Miembro Correspondiente en Torreón.

La AML ha consolidado su prestigio con publicaciones de mucho interés no sólo de los especialistas como el Refranero mexicano; el Diccionario de mexicanismos de la AML, con sello editorial de Siglo XXI; participó en la edición conmemorativa del cuarto centenario del Quijote y en la edición popular conmemorativa de Cien años de soledad.

Dentro de su programa editorial también publicó El encantador divino. La Nueva España desde la Academia Mexicana de la Lengua, lo mismo que El verso y el juicio. La poesía desde la Academia Mexicana de la Lengua y el libro sobre uno de sus directores, Agustín Yáñez en las letras y en la historia, de Arturo Azuela. Son muchos más los volúmenes publicados por la AML.

Por otra parte, dentro de actividades diversas aunque relacionadas con la lengua, preparó un diccionario panhispánico, corpus básico de la Academia Mexicana de la Lengua, para después ser adaptado por el resto de las 21 academias de la lengua, según las necesidades particulares de los respectivos países; en 2014, el Banco de México convocó a la Academia para que presentara conjuntamente con otras instituciones culturales una propuesta sobre la temática para la nueva serie de billetes mexicanos y en 2018, la AML se pronunció ante la Asociación de Academias de la Lengua Española, al igual que varias de las academias hermanas, en contra de la propuesta del gobierno de España de promover la idea de la lengua española como Marca España.

La AML tiene como fecha de su fundación el 11 de septiembre de 1875. Con la restauración de la República con Juárez se presentó la oportunidad de que la Academia contribuyera en la construcción de la personalidad lingüística nacional. De acuerdo con sus estatutos posee 36 sillas de número para sus miembros residentes en la Ciudad de México y puede elegir hasta 36 correspondientes que residan en los estados, o bien, que tengan vínculos estrechos y constantes con el lugar por el que son elegidos.

Finalmente digamos que el Anuario 2019 de la AML en el artículo 2 de sus estatutos indica su propósito: “La Academia tiene por objeto el análisis, el estudio y la difusión de la lengua española en todos sus ámbitos, con particular atención a los modos y características de su expresión oral y escrita en México, así como a sus relaciones e intercambios lingüísticos con las lenguas originarias de México”.

La autoridad que se le atribuye es la que los hablantes le conceden.

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