Sustituir hijos por mascotas
Familia

Sustituir hijos por mascotas

Tendencia de quienes prefieren no iniciar una familia

Las familias tienden a transformarse. A pesar de que en México prevalecen valores que mantienen una familia nuclear o extendida en un sólo hogar, factores como la economía o el tiempo que es posible dedicar a los hijos, hacen que se tome la decisión (principalmente en los nacidos entre los años ochenta y noventa) de postergar la paternidad o simplemente no tenerla en sus planes.

Como resultado hay actividades centradas en el cuidado de otros seres, que sustituyen el deseo de hacerse responsable por una vida. Estos pueden ser plantas o animales, y pese a que no parece implicar dificultades mayores, se ha notado una humanización y sobreprotección que no es del todo sana para dueños ni para mascotas.

ESTADÍSTICAS

Según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2014 las familias mexicanas solían mantener una estructura tradicional. Para ese año, nueve de cada 10 hogares eran familiares y de estos, siete de cada 10 eran nucleares, formados por únicamente padres e hijos; el resto estaban conformados por una persona o por varias que no compartían un vínculo sanguíneo.

Sin embargo, la tendencia por vivir entre amigos o sin hijos es algo difícil de eludir. Según Urban Institute, entre 2007 y 2012 las tasas de natalidad se redujeron en un 15 por ciento en Estados Unidos.

Al preguntar las razones por las que no se inicia una familia, las respuestas más comunes fueron que se cree que tener hijos obedece a razones egoístas. Un niño puede ser objeto de un sinfín de expectativas; el ejemplo está en aquellos que se muestran orgullosos de cómo su hijo toca la música rock que al padre le gusta.

Foto: Dreamstime

El “experimento” que puede resultar de una paternidad que no está sustentada en la responsabilidad y la libertad, puede traer consigo una aglomeración de traumas, consecuencia que la psicología ha enseñado sobre todo a la generación del milenio.

Otras razones ligadas al deseo de no tener hijos son las dificultades económicas y laborales. Muchos hogares se forman con roomies para completar la renta, y el ascenso social y laboral son metas cada vez más complejas. Además, el último motivo que se menciona en el estudio realizado por Urban Institute es que, efectivamente, a una nueva generación no se le estaría dejando un mundo precisamente justo ni en condiciones para mantener a una población ya de por sí elevada.

Hay ciertos paralelismos en lo que piensan los mexicanos. La legalización del aborto en la Ciudad de México en el año 2007, supone un paso importante para el poder de decisión para no procrear. Según el especialista del Instituto de Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Carlos Welti Chanes, la sociedad mexicana es tan diversa que la familia no debe encasillarse en un modelo orientado únicamente a la reproducción.

Investigaciones de esta casa de estudios (2017) señalan que el 50 por ciento de las familias son nucleares o extensas (incluyendo abuelos o nietos). Mientras que el 42 por ciento son familias en transición, es decir, madres solteras (siendo ellas mayoritarias en este grupo), parejas sin hijos o parejas cuyos hijos ya han iniciado su vida aparte.

Algo interesante ocurre con las familias emergentes, que son las que se reconocen como nuevas maneras de construirse. En este grupo están las parejas del mismo sexo o las reconstruidas después de matrimonios anteriores.

Antes de verlos como muñecos, hay que entender que las mascotas tienen necesidades de juego diferentes a nosotros. Foto: Doug The Pug/Twitter

SUSTITUCIÓN

Muchos de estos tipos son el espacio ideal para las mascotas, que en México son muy comunes, pues ocupa el segundo lugar en países con más animales domésticos en casa (según el Inegi y la GFK Pet Ownership en 2016).

Pero la sobreprotección y humanización, aunque no se dan en todos los casos, pueden ser un problema, según apunta Moises Heiblum, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

Hablamos de exigir comportamientos que no son propios de su especie, de tratar como humano a un perro o gato sin importar las formas de comunicación que tienen o costumbres que les pueden molestar.

Adornarlos excesivamente, disfrazarlos, mantenerlos cargados como si fueran infantes humanos o no dejarlos salir, forman parte de estas conductas poco sanas. La humanización de las mascotas, según apunta la UNAM en su boletín informativo sobre el tema, es una situación que se repite más en relación con la tendencia de abstenerse de tener hijos.

El apego excesivo, es decir, que la mascota pase un tiempo excesivo con su dueño, deviene en ansiedad por separación y dependencia. Al separarse de los humanos, los animales pueden sufrir incluso ataques de pánico en los que destruyen muebles u otros objetos y orinan o defecan en interiores.

Otra expresión de la sobreprotección está en no dejarlos salir, por lo que el animal no se encuentra preparado para situaciones peligrosas y es fácil que se pierda en las calles. Además, la poca actividad física al interior del hogar puede afectar su salud.

La inactividad y la obesidad en los gatos deben alertar a sus dueños por posibles riesgos a la salud. Foto: Geom/Wikimedia.org

Al cuidado de una mascota se debe responder cubriendo las necesidades básicas, pero no preocupándose de manera exagerada por él, para así brindarle la libertad que necesita. Así mismo, se le debe educar para ganarse premios y no llenarle de estos en todo momento. En cuanto realice una buena acción se le puede premiar; para esto, como para los regaños bien justificados, no hay que dejar pasar tiempo. Así el animal relaciona acción y reacción, educándose de poco en poco.

Si se le sobreprotege no desarrollará las cualidades de su especie, lo que supone un problema al defenderse de amenazas. También el analizar el entorno por medio del olfato, hacer uso de su curiosidad y rastrear lo que se encuentra a su alrededor, es algo que le será impedido si se le adorna en exceso, se le disfraza o se le mantiene cargado.

Esto puede generar comportamientos poco sanos en los animales, como agresividad, ansiedad (como ya se detalló) y una mayor propensión a enfermedades como la obesidad, sobre todo en gatos. En este especial caso, ellos están predispuestos a hacer mucho ejercicio y a alcanzar cualquier cosa que les llame la atención, por lo que sobre-alimentándolos estaríamos coartando también sus capacidades innatas.

Es sumamente importante tener en cuenta que, más que una curiosidad que provoca ternura y más que el protagonista de un posible video viral, la mascota es un ser que tiene necesidades propias. El respeto a esto puede significar un mejor entendimiento de nuestro compañero, que nos permitirá actuar en torno a su naturaleza animal y no tanto a nuestro egoísmo.

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