En busca del origen de la centolla
Gastronomia

En busca del origen de la centolla

Exquisitez de la cocina chilena

La centolla es un imperdible de la cocina chilena y uno de los productos marinos más exportados del país, pero el origen de este crustáceo esconde algunos enigmas científicos cuya solución podría hallarse en las frías aguas del fiordo Yendegaia, cerca del Cabo de Hornos.

Hasta ese inhóspito lugar viajó un grupo del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal) de la Universidad Austral de Chile, para sumergirse en los bosques marinos de huiro en busca del estado más temprano de la centolla austral, sus larvas, cuya ubicación sigue siendo desconocida en la actualidad.

"Es una especie muy misteriosa. Todavía nadie encontró larvas de centolla en el medio marino", aseguró Miguel Pardo, doctor en biología marina y miembro del Centro Ideal.

El científico explicó que las larvas son liberadas por las madres en aguas someras, pero que luego se desconoce dónde se encuentran y dónde pasan sus primeros años de vida.

Averiguarlo es importante para conocer la renovación poblacional de esta especie, una de las delicias de la gastronomía chilena y uno de los principales productos de exportación del país, cuyos embarques ascendieron hasta casi los 82 millones de dólares en 2017.

Platillo preparado con centolla. Foto: Archivo Siglo Nuevo

"Se han hecho bastantes esfuerzos para encontrar las larvas en las columnas de agua pero no están ahí", dijo Pardo, que maneja la hipótesis de que las pequeñas centollas crecen en los bosques de huiro, un entramado de algas que puede llegar a alcanzar longitudes de hasta 70 metros y que se ubica en toda la costa no tropical del Pacífico, en especial en el sur de Chile.

LA BÚSQUEDA

Para poder corroborarlo, siete biólogos bucearon en estos bosques de algas para extraer varias muestras, que los investigadores del Centro Ideal procesarán para determinar las especies presentes y establecer si hay larvas o reclutas (primer estadio juvenil) de centolla en ellas.

La expedición científica se realizó en el fiordo Yendegaia, una zona sin apenas intervención humana y con una gran biodiversidad, que tiene el glaciar Stoppani a escasos kilómetros y donde las condiciones del agua son muy heterogéneas, cambiando su temperatura y la salinidad según la proximidad con el glaciar.

"Esta prospección servirá para ver si realmente estos bosques de algas son áreas de crianza de las etapas tempranas de la vida de la centolla y el centollón", estableció Pardo, a las orillas del fiordo Yendegaia, en el canal Beagle.

Científicos del Ideal de la Universidad Austral de Chile, trabajan para descubrir su origen, julio 2019. Foto: EFE/Patricia López

EL CUIDADO

La protección de las zonas de crianza de la centolla es un factor clave para asegurar su sustentabilidad, aseveró Pardo.

"Como todos los recursos marinos, (la centolla) tiene que ser manejada porque si no podría colapsar bajo la pesquería, como ya ha ocurrido en lugares como Argentina o Alaska. En Chile no ha pasado y tenemos que evitarlo", añadió el investigador.

La forma, según Pardo, es a través de la cooperación entre pescadores, autoridades y científicos que con este tipo de estudios pueden facilitar valiosa información que sirva para su ulterior protección.

El científico también precisó que si la investigación confirmara que hay larvas de centollas en los bosques de huiro, se debería evitar la cosecha de sus algas en el futuro, usadas para la elaboración de productos cosméticos, farmacéuticos y alimenticios.

"Es una actividad económica importante pero a la vez si no es regulada estamos causando un perjuicio a la comunidad de organismos asociados a estos bosques", concluyó Pardo.

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