Oficios en extinción
Reportaje

Oficios en extinción

El antídoto contra la despersonalización de la modernidad

El nuevo modelo económico erradicó el trabajo artesanal por el mecanizado dentro de las fábricas. Las condiciones económicas exigieron empleados especializados para operar máquinas y herramientas automatizadas, desplazando a los oficios. El trabajo industrializado abatió costos de producción y ofreció al mercado muebles, ropa y calzado con modelos uniformes, carentes de un toque artístico personal brindado por el artesano. Pese a ello, los oficios se presentan como remedio ante la despersonalización de las regiones donde tradicionalmente destacaban por sus diseños.

Carlos Díaz registró las dimensiones con un medidor láser, en donde se instalará un mueble para guardar la ropa. El material que usará para construir el ropero serán tableros prefabricados con astillas de madera aglomeradas, mejor conocidos como MDF: es una opción económica frente a otros materiales tradicionales como la madera, destacó el comerciante.

¿Por qué no propones madera para fabricar el guardarropa? –le preguntó el cliente intrigado por el proceso de producción del mueble.

Es más fácil construir con los tableros de MDF –respondió a botepronto el joven empresario–; con la madera hay que hacer primero un bastidor, hay que usar triplay y se lleva más tiempo, además el margen de utilidad es menor…

¿Tú fabricas directamente los muebles? –continuaba preguntando con curiosidad el cliente, a lo que Carlos Díaz respondía con la mayor naturalidad– No, tengo a mis carpinteros.

Con el uso de los tableros el único acabado posible son dibujos estampados, algunos de ellos emulan la veta de la madera natural. Su fabricación no requiere una preparación mayor a la de poder ensamblar las piezas y asegurarlas con tornillos.

El proceso de fabricación de mobiliario en el actual contexto global y de desarrollo industrial, se puede resumir de la siguiente manera: Se estandarizan las medidas del tablero de astilla de madera aglomerada en una cortadora automatizada; enseguida la pieza se coloca en un router de corte, el router es una herramienta de última generación que se programa con un diseño elaborado en computadora, en el diseño se especifican cada uno de los segmentos que se emplearán en el armado del mueble. El router secciona con precisión cada una de las piezas que se ensamblarán. A los tableros cortados a medida se les colocan por ambas caras chapas de plástico, duras y resistentes al calor, este revestimiento es conocido como melamina. Posteriormente se unen los segmentos usando grapas, clavos y pegamento blanco. Se colocan puertas, chapas y jaladoras, así como molduras. Con esos pasos el mueble está listo para su venta.

La industrialización trajo muebles más baratos pero menos duraderos y despersonalizados, a diferencia de los fabricados por carpinteros. Foto: Depositphotos

La revolución tecnológica es un esquema de producción que estandariza diseños y uso de materiales. Uno de sus impactos sociales adversos es la desaparición de los oficios, aquellas ocupaciones en las que la habilidad manual o artesanal es fundamental.

La extinción de los oficios no obedece exclusivamente al desarrollo tecnológico, tiene que ver con un cambio en el modelo social y legal, ya que los oficios se aprenden mirando, escuchando a otras personas: los hijos auxiliaban a sus padres en las labores del taller, es como se iba aprendiendo a usar las herramientas, sin embargo en el marco de la Ley Federal del Trabajo en México, se restringe la presencia de menores de edad en los talleres, por considerarse trabajo infantil.

Mi padre, Lázaro Martínez de Haro, me enseñó el arte ebanista (relató Gerardo Martínez Ortiz), incluso me heredó sus herramientas”, el artesano originario de Torreón, Coahuila, y habitante de la colonia José Ramírez Mijares, abrió un cofre de madera donde se hallaban sacabocados, escofinas y formones recostados en una cama de aserrín como si fuesen tesoros. “Son herramientas muy antiguas”, valoró.

La ebanistería es una rama de la carpintería en la que se requieren habilidades estéticas como la marquetería, que es el arte de chapar la madera embutiendo piezas para decorar; de la misma forma, el ebanista debe ser hábil en la talla como si fuese un escultor; el uso del torno es esencial y la taracea, que es la técnica artesanal de incrustación de distintos materiales, es otra de las habilidades que lo distinguen del carpintero.

Mi padre era el único ebanista de la colonia”, confirmó Gerardo Martínez. Ahora lo es él, quien aprendió de niño viendo, escuchando, ordenando las herramientas y poco a poco trabajando directamente la madera. No sabe de otros ebanistas en la ciudad, porque lo de hoy son los muebles con diseño estandarizado que usan placas de madera aglomerada.

CUÁNTO GANA UN CARPINTERO

De acuerdo a las cifras del 2014 del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) en México existían 297 mil 197 personas que ejercían el oficio de carpintero, de los cuales el 98 por ciento eran hombres. La fuente distingue el término oficio como la ocupación habitual, o al ejercicio de una profesión de algún arte mecánica “por lo que suele referirse a una actividad laboral que no requiere de estudios formales”.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo en 2014 revela que este oficio va en decremento, en aquel momento representó el 0.6 por ciento del total de personas ocupadas.

En el municipio indígena de Pátzcuaro, artesanos purépechas trabajan en cuatro muebles que el papa Francisco utilizaría durante su visita a Morelia, 2016. Foto: EFE/Luis Enrique Granados

El instituto de estadística precisó a través de un comunicado “que la edad promedio de los carpinteros en México es de 41.8 años. En los hombres el promedio de edad es de 41.9 y en las mujeres de 35.6 años. Y diez de cada 100 carpinteros son hablantes de alguna lengua indígena. Además, el nivel promedio de escolaridad corresponde al segundo año de secundaria”, publicó la agencia informativa de gobierno Notimex.

Respecto a los ingresos, el propio Inegi reportó que un carpintero trabajaba (en 2014), 45.1 horas a la semana y ganaba en promedio 29 pesos por hora, por arriba del salario mínimo oficial. Considerando las cifras actuales de salarios mínimos, publicadas en el Diario Oficial de la Federación, el salario profesional diario para un carpintero es de 118 pesos con 47 centavos al día, es decir, menos de 15 pesos por hora trabajada.

El dato preocupante es la protección social de estos artesanos independientes, ya que sólo 13 carpinteros de cada 100 contaban con alguna prestación de servicio médico en el 2014.

Bajo el concepto de que oficio es aquella actividad que no requiere una preparación especializada (lo cual rechazan algunos artesanos) en la actualidad habría que modificar la definición, puesto que se ha menguado entre las personas la habilidad para utilizar herramientas. Y un oficio supone el conocimiento a profundidad de la actividad laboral, además de poseer una gran destreza para llevarla a cabo lo que sólo se logra con el tiempo y la capacitación constante. Porque no solamente se trata de unir piezas cortadas por una máquina de precisión.

OFICIO CON RITMO

La distinción más clara entre oficios y profesiones es la educación formal que ofrece una institución ya sea pública o privada. Para convertirse en médico se debe cursar la licenciatura en una universidad y obtener una serie de títulos y certificaciones oficiales para ejercer profesionalmente. En cambio el panadero se hace con el tiempo. Sin embargo, ambos se convierten en profesionales cuando su destreza se distingue del común de la gente; ambos son imprescindibles para mantener una buena salud social.

Ejemplos de más oficios de acuerdo al catálogo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social son el cerrajero, el mecánico, el electricista, el pescador, el agricultor, el sastre y el herrero.

En la Comarca Lagunera existe un herrero que se distingue por usar las herramientas tradicionales de hace un siglo, es Salvador Montenegro Chibli, mejor conocido por su personificación de Pancho Villa.

Obra del herrero lagunero Salvador Montenegro Chibli. Foto: mejorconacero.com

El martillo debe golpear con cadencia al yunque; cada herrero tiene su compás, es una manera tradicional de templar al hierro”. Un golpe al yunque para medir la fuerza y dos a la varilla rojísima reblandecida por el fuego. Dos marrazos más al pedazo incandescente y uno a la base hasta lograr la forma requerida. La forja es uno de los oficios más antiguos de la humanidad, aunque fue desplazado por la herrería industrializada. Es un arte, por tanto el valor agregado se finca en el estilo del herrero, en su ritmo, definió el artesano Salvador Montenegro Chibli, quien nació en 1960 en la ciudad de Gómez Palacio.

Montenegro utiliza una fragua de hace ciento quince años que sirvió, en el campo, para reparar las herramientas de labranza, en la guerra para fabricar armas y en la urbe para enrejar casas. “Es la famosa Champions 400. Tiene más del siglo y aún funciona”, refiere.

Es un aparato básico compuesto por la charola donde se deposita el carbón mineral, debajo tiene una ventila, y en el otro extremo la tobera conectada al fuelle que inyecta oxígeno para mantener encendida la llama.

Uso carbón mineral por las calorías que genera, el combustible es de Barroterán y Palaú, en la Región Carbonífera de Coahuila; lo prendo con madera de ocote, como si fuera a asar carne”.

Chibli aseguró que las primeras fraguas llegaron a La Laguna en 1880, estaban equipadas con un fuelle hecho con pieles; su fragua tiene una manivela que gira para soplar el aire y mantener el calor en mil grados centígrados, suficiente para fundir oro, plata y fierro. Esta fragua la consiguió en una tienda de antigüedades de Torreón.

Para ejemplificar el trabajo de la forja, Salvador Montenegro utilizó una varilla de tres octavos de pulgada de espesor, la sumió en el carbón encendido. Era una barra cuadrada para fabricar rejas, con ella forjó un gancho para voltear las carnes asadas.

La pieza de medio metro de largo la mantuvo un minuto con 30 segundos entre el fuego, la tomó del extremo opuesto con la mano, “a esta distancia no llega el calor”; cuando las cañas son cortas utiliza las tenazas. El fierro al rojo vivo lo colocó encima del yunque y golpeó acompasadamente. Metió la varilla en un dado para hacer un torzal, es decir, enroscó el metal, “esto ya nadie lo hace a mano, sólo de manera industrial”. El otro extremo lo adelgazó a golpes para formar un caracol.

El temple es uno de los factores más importantes en la forja; se refiere a la resistencia, a la dureza que se obtiene calentando y enfriando el fierro de manera abrupta. Una pieza mal templada se puede quebrar o doblar. Especialmente los cuchillos deben obtener un temple adecuado. La experiencia es la única herramienta para determinar en qué momento debe extraerse el objeto del fuego y ahogarlo.

Fragua antigua. Foto: BigSus/wikimedia.org

Por otra parte, el yunque debe sentarse sobre una mesa o tronco de madera para amortiguar el sonido y la vibración. Las peñas o bigornias son los picos salientes en los laterales del yunque que ayudan a dar forma a las piezas.

Las herramientas básicas del herrero son un martillo de bola, punzones para perforar, tenazas para manejar las piezas en el fuego y tajaderas para cortar el material.

En España se considera que en los noventas del siglo pasado desaparecieron las fraguas, la modernidad alcanzó incluso a los pueblos más aislados. En Torreón, además de Salvador, existió en los territorios del mercado Alianza, al suroeste de la ciudad, un herrero llamado Guadalupe Orta Tinajero, quien mantuvo la forja tradicional. "Él me mostró sin reservas, a diferencia de muchos otros, sus conocimientos". Luego le perdió la pista.

Entre los herreros se plantean niveles dependiendo de las habilidades. Hay quienes dominan la herrería para producir avíos agrícolas, hasta fabricar armaduras y espadas, o muelles de escopeta. Salvador está produciendo objetos ornamentales que coloca en el mercado de Monterrey, Nuevo León.

La Edad del Hierro es una etapa que ubica en la historia el momento en que la humanidad lo aprovechó para fabricar armas y herramientas de labranza; depende del lugar del que se hable para precisar su antigüedad: hay quienes la sitúan mil años antes de Cristo, otros en los albores del siglo XII. En América no existió una Edad de Hierro ya que fue durante la Colonia cuando los europeos trajeron las fraguas. Salvador trata de preserva este oficio, diferente al del soldador y al del artista, y más emparentado con el del artesano.

ESTADÍSTICAS SOBRE LOS HERREROS

El 11 de noviembre se celebra en México al herrero, donde existen poco más de 284 mil personas ocupadas en ésta y otras actividades afines como balconeros y aluminadores, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que organiza el Inegi.

La definición para la institución es que se trata de trabajadores que “forjan, cortan, sueldan y dan forma con métodos tradicionales a barras, varillas, lingotes y láminas de hierro, acero, aluminio u otro metal. Construyen aperos de labranza y/o herraduras, e incluso sus propias herramientas de trabajo”.

Herrero creando armaduras en el Mercado Medieval de Balmaseda, España. Foto: Sonia Ml/wikimedia.org

De aquel trabajo artesanal fundado en el época de la Colonia, “el oficio cambió en su concepción: pasó de elaborar productos de gran originalidad y requerimientos artísticos para su fabricante, al trabajo con semiproductos, o de materias primas estandarizadas y diseño funcionales, principalmente de estructuras metálicas como ventanas, puertas, mamparas, desarrollados en micro y pequeños establecimientos” (ENOE 2017).

Actualmente más del cincuenta por ciento del total de los herreros en el país tiene entre 30 y 50 años de edad, su escolaridad promedio es de nivel secundaria.

El porcentaje de herreros incorporados a la industrial (el 96 por ciento) revela la desaparición de esta actividad como oficio, ya que sólo el cuatro por ciento posee su taller artesanal, el cual se halla en su propia casa. Se registró que el 99.9 por ciento de los herreros que tienen su taller en casa trabajan en el sector informal.

Respecto a sus ingresos el 62 por ciento de los herreros en México gana entre dos y cinco salarios mínimos y el 30 por ciento entre uno y hasta dos salarios mínimos. El resto percibe más de cinco salarios mínimos. Respecto a prestaciones, solo el 38 por ciento cuenta con servicio médico.

EL CAMBIO LABORAL EN LOS TIEMPOS MODERNOS

Los cambios económicos alteran las formas de organización en los mercados. Es un reacomodo que los estudiosos llaman globalización, cuyos rasgos son la apertura comercial y financiera, especialmente la influencia sobre el desempeño de crecimiento económico de países poderosos sobre los débiles.

En los ochenta, las crisis económicas de los países latinoamericanos impidió el desarrollo. Aquellas crisis fueron ocasionadas por la elevación de las tasas de interés impuestas por Estados Unidos, revela el estudio Análisis sobre la vigencia de las ocupaciones, oficios y trabajos especiales en el sistema de salarios mínimos profesionales, elaborado por Inegi.

El mercado que se desarrolló y lo continúa haciendo es financiero, marginando a la esfera productiva, “lo que tuvo un impacto decisivo sobre los procesos de generación de trabajo; el antiguo modelo de desarrollo que fomentaba un fuerte dinamismo de los mercados laborales se derrumbó”, resalta el informe elaborado en la primera década del siglo XXI.

En la Tercera Revolución Industrial, muchos trabajadores de países subdesarrollados dejaron los oficios para laborar como mano de obra barata en plantas automatizadas. Foto: matome.naver.jp

En 1989 economistas y técnicos representantes de gobiernos en desarrollo y de instituciones multilaterales se reunieron en Washington, Estados Unidos de Norteamérica, donde se asumió que las crisis económicas se dieron “en función de una excesiva intervención estatal, y de la mala utilización de los instrumentos clásicos de política económica”.

Las soluciones propuestas promovieron los procesos de privatización y apertura de mercados, se redefinió el papel del Estado en la economía y se defendió el libre mercado. Estas decisiones significaron menor atención de los Estados hacia los problemas del ámbito laboral y generación de empleo.

Los cambios provocaron impactos negativos sobre el funcionamiento de las economías: aumento en la inestabilidad de los precios relativos y de las tasas de interés; aumento de la incertidumbre; las decisiones de negocios fueron afectadas severamente y por ello se desestructuraron importantes cadenas productivas, aumentando las tasas de desempleo; aumentó la importancia del sistema financiero sobre el sector productivo y llegó un enfoque de administración macroeconómica de corto plazo” (Inegi).

Con ello aumentó la demanda de obreros calificados para insertarlos en la industria, aumentaron también las tasas de rotación laboral; terminó, como lo definió en 1992 Robert Reich, “la economía nación”, al trasladarse los grandes capitales internacionales a los países en desarrollo para contratar mano de obra barata, impactando negativamente en los pequeños talleres.

Con estos cambios significativos, Reich planteó la división de los trabajadores en tres tipos: el grupo conformado por los ingenieros, los abogados, los científicos, los profesores, los ejecutivos y los consultores; “los llamados trabajadores con la mente”. Es el porcentaje más pequeño del sector laboral, ocupan una posición privilegiada y pueden vender sus servicios al mercado global.

El segundo y tercer grupo laboral, de acuerdo al mismo investigador, son los trabajadores de producción rutinarios y los trabajadores del sector de servicios personales, quienes “irán peor en la nueva economía”. Se trata de empleados que realizan tareas repetitivas como trabajadores en plantas de fabricación, informáticos, capataces y supervisores. En cuanto a los trabajadores de servicios personales, se encuentran las camareras, porteros, asistentes de hospital y trabajadores al cuidado de los niños. “Estas dos categorías de trabajadores no compiten en la fuerza de trabajo global que se demandará en el siglo XXI y están en una considerable desventaja económica”.

Este escenario plantea un nuevo orden laboral, en el que se incluye también la transformación de las ciudades y de los pueblos, propiciando la extinción de actividades de subsistencia tradicional, como los oficios. Son algunos de los rasgos de la llamada Tercera Revolución Industrial.

Los trabajadores de la mente son los menos afectados por la industrialización, de acuerdo a la clasificación de trabajadores de Robert Reich. Foto: Shutterstock/Depositphotos/123rf

También se reconoce como la Revolución de la Tecnología de la Información a esta fase de predominante capitalismo global, considerando a la información y el conocimiento científico como las principales propiedades del ser humano. Se redujo el tiempo de trabajo físico en los procesos productivos, así como el trabajo manual directo, señala el estudio del Inegi. “Las grandes empresas internacionales buscan ahora mantener empleados más calificados y preparados formalmente, importando los insumos de áreas de bajo costo. Hay una subcontratación de parte del trabajo hacia sus filiales trasnacionales, generalizándose la utilización de mano de obra temporal y, al mismo tiempo, buscan el consentimiento de la fuerza de trabajo para la reversión de los contratos colectivos más benéficos a los trabajadores”. El impacto de este nuevo orden fue inmediato: la automatización acentuó el proceso de eliminación del empleo rural y mayor desempleo en la ciudad.

HUARACHE DE CUERO PARA RESISTIR

La industria del calzado en México tiene una amplia tradición, sin embargo desde el 2001 enfrentó el incremento de las importaciones de calzado proveniente de China, una de las primeras potencias económicas del mundo. Este país asiático provee el 60 por ciento del calzado en todo el mundo.

Los costos de operación asiáticos son menores a los mexicanos, lo que afectó a los productores de calzado, organizados e independientes. Para intentar compensar, el gobierno mexicano impuso una serie de aranceles y cuotas compensatorias para proteger a los productores nacionales. Eso no fue suficiente: “En 2005 el valor de las importaciones de calzado chino fue de 30 millones de dólares, y para el 2011 crecieron hasta 97 millones de dólares, alrededor del 321 por ciento”, de acuerdo a cifras de la Secretaría de Economía federal.

La mayor parte de las empresas que componen el sector del calzado en México son micro y pequeñas empresas que generaron en 2011 más de 100 mil empleos directos, refiere la investigadora Ana Lourdes Morones Carrillo, del Colegio de la Frontera Norte, en su trabajo de maestría presentado en 2014.

La experta resaltó la vulnerabilidad de la industria del calzado en México, puesto que de 2007 al 2012 el crecimiento en la producción fue de apenas 0.20 por ciento anual en lo que se refiere al calzado elaborado con piel. En cambio el calzado fabricado con plástico mostró un crecimiento del 10.86 por ciento. “Lo anterior pone de relieve la vulnerabilidad de la industria del calzado en México ante la imposibilidad de competir en costos en un mercado abierto con otros países como China, así como la importancia de generar planes estratégicos que permitan elevar la competitividad de la industria en el contexto del libre mercado”, señaló la experta.

Un joven indígena amuzgo, Alexis Jiménez López, mezcló dos oficios representativos de su región: el de las tejedoras y el de los talabarteros. Foto: El Universal/MAVC

México produce en promedio 244 millones de pares de zapatos, y sólo el cinco por ciento lo exporta a Estados Unidos. Esta industria se concentra en Guanajuato, Jalisco y México, donde genera 266 mil empleos. En el caso de Guanajuato aporta el 60 por ciento al Producto Interno Bruto estatal. Pero la sacudida comenzó en 2008, cuando se importaron 54 millones de pares de zapatos, un buena parte provino de China.

Para la analista, la forma de enfrentar las importaciones de calzado, es continuar con la producción de zapatos de piel, ya que ese sector no lo cubre la producción asiática. Es decir, mantener la calidad en la elaboración, lo que se logra con el dominio del oficio.

MOSAICO DE POSIBILIDADES

La estrategia para contrarrestar los impactos de la globalización probablemente sea conservando los oficios. Ejemplo de ello son los mosaicos de pasta yucatecos, pisos coloridos que lucen diversos modelos, todos ellos atractivos.

Los pisos yucatecos se elaboran con la técnica del fresco que usaron los pintores renacentistas: a la pasta húmeda se le agregan los tintes, lo que impide que el color desaparezca. La riqueza de los diseños es muy amplia, desde cuadrículas hasta elaborados caleidoscopios, la mayoría apegados a un entorno tropical.

En la actualidad existe un esfuerzo de conservación y rescate de esta tradición yucateca. Se han recuperado algunos diseños y patrones para reutilizarlos.

Los mosaicos son elaborados a mano por lo que su producción es limitada. El proceso comienza vertiendo la pasta en un recuadro de acero, donde posteriormente se coloca el molde de diseño en el cual se vierte la cerámica de colores. La mezcla se coloca en una prensa hidráulica para compactar el hormigón y con ello obtener la baldosa reconocida por su belleza.

De una manera similar trabajan al norte del país, los fabricantes de vitrales. En la Comarca Lagunera se conserva, después de un siglo, el arte del vitral gracias a la permanencia de la familia Montaña.

La invención del vitral se ubica en el siglo VI de la época actual, se les atribuye a los arquitectos de mezquitas árabes, quienes tuvieron el ingenio para cubrir con piedras de colores los huecos o ventanas de los muros. Esta habilidad la desarrolló Ramón Montaña Simón quien montó su primer taller en la ciudad de Torreón hace más de cien años.

Piso yucateco. Foto: Luis Pech

En la historia del vitral en México los exponentes son pocos: Resaltaron a principios del siglo pasado Víctor Marcos Reyes, Eugenio Robreño, Ramón Montaña y Enrique Villaseñor.

La destreza para elaborar vitrales la heredó Gabriel Montaña Trías quien a su vez enseñó el arte del vitral a Fernando montaña, tercera generación. Con el producto de este oficio “Cooperamos para que la gente sea feliz, porque el vitral te tranquiliza, te fomenta la buena actitud; su misión es hacer bien a la humanidad”, aseguró con una amplia sonrisa don Gabriel Montaña.

El diseño y los motivos de un vitral los delinea la vocación del edificio donde se instalará. Los dibujos que ofrece la casa Montaña son ideados por Gabriel o surgen de un catálogo elaborado por la misma firma desde hace años. Para la elaboración “no se trata de sobreponer un dibujo a un vidrio y luego fragmentarlo lo más posible, sino de considerar la cadencia de la pintura para definir los cortes y el paso de las cañuelas de plomo”, refirió Fernando, el más joven de los artesanos.

El oficio para fabricar vitrales se ha modificado por la prefabricación de ventanas con vidrios de colores, en las que se simula el uso de la cañuela de plomo; es decir, padece el mismo destino que el de otros oficios.

En la Ciudad de México es posible encontrar talleres de zapateros y de carpinteros. Los que destacan por su singularidad y escases son el oficio de afinador de pianos, o el fabricante de maniquíes; las costureras cambiaron a franquicias que vemos en los centros comerciales, y cada vez es más raro escuchar el silbido del afilador cuando transita por las calles de las colonias. El pulquero se concentra en el centro del país y cada vez son menos quienes elaboran dulces cristalizados. El soplador de vidrio está al borde de la extinción, como extintos están ya los oficios de cochero, o el aguador que recorría las calles de las ciudades ofreciendo aguas de horchata o de limón. El fotógrafo ambulante ha cambiado, lo que sí desapareció es su cámara de fuelle.

Los oficios son elementos de identidad. Distinguían a los pueblos y sus quehaceres. Hoy en día están en una franca agonía a pesar de que su presencia, podría ofrecer un mecanismo de sobrevivencia en este ambiente global, el cual ha desplazado el gusto por el detalle en los muebles, en las artesanías. El producto de los oficios es pues, ese antídoto ante la despersonalización de los tiempos modernos.

Reconstrucción de los vitrales del Palacio de Gobierno de Nuevo León, encargada a la familia Montaña, luego de que fueran dañados en una protesta en 2017. Foto: Notimex

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