Padres “cuervo”
Familia

Padres “cuervo”

El orgullo por nuestros hijos a los ojos de la red

Es normal que un hijo cause un sinfín de sensaciones que, a la postre, pueden provocar que el niño se presuma en extremo ante familiares y amigos, incluso en redes sociales. El infante es visto con emoción por los padres, que se llenan de expectación y gran interés por sus actividades y logros.

A los progenitores que tienen estas conductas, u otras que se pueden tildar de exageración, se les ha dado el nombre de “papás cuervo”. La presencia excesiva de publicaciones sobre sus hijos en redes sociales, puede ocasionar una recepción negativa por parte de algunos usuarios, lo cual atiende a dinámicas actuales sobre la familia, la paternidad actual y los aspectos psicológicos sobre el desarrollo del infante.

SOBRESTIMA

Aunque no se sabe con certeza de dónde proviene el término, “mamá cuervo” puede estar relacionado con un cuento del mismo nombre en el que una hembra cuervo pierde a sus crías, por lo que decide preguntar si algún otro animal las ha visto y las describe como “las más hermosas del mundo”. Un depredador responde que no, que él se comió unas crías feas. Éstas, precisamente, eran las que buscaba el ave.

El cuento habla de cómo se exaltan las virtudes de los hijos, algo natural en los padres y que, a los ojos de los demás, puede resultar extraño.

La paternidad no responde a un único modelo; las formas de experimentar esta etapa son distintas dependiendo de la persona, la forma como ha sido educada y las experiencias almacenadas en torno al tema.

Foto: Shutterstock

Puede ser crucial para algunos, mientras que otros no la preveen a largo plazo o ni siquiera tienen deseos de ejercerla. La psicóloga y publicista Pilar Escario apunta que estas diversas percepciones en la paternidad aparecen con la liberación progresiva de las mujeres y la ampliación de sus metas, que incluso tienen prioridad sobre ser madres: terminar una carrera, alcanzar el éxito laboral o económico, etcétera.

No obstante, es difícil separar la crianza de los hijos de su significancia social y cultural. Según Escario, se vive como un paso de una categoría social a otra, como parte del crecimiento normal del individuo, por lo que se ve con satisfacción y entrega. Es el inicio de una nueva etapa en la que la vida no será como antes, en donde se tiene que ser el modelo a seguir de una nueva persona.

La hiperconectividad es otra parte ineludible de la realidad actual y que cambia la dinámica en este proceso tan importante. La vida nos parece un evento para compartir con quienes sea posible, y su contacto nos hace sentir aceptados y cercanos a ellos.

INTERNET

Joyce Meyer, en su libro Adicción a la aprobación, habla de la necesidad de sentirnos seguros para disfrutar de una vida saludable y positiva, con una mayor autoconfianza.

Este proceso se da con un mínimo esfuerzo mediante las redes sociales. En el caso de una etapa tan íntima como la paternidad, que además demuestra responsabilidad y en general una buena imagen de la persona, la interacción en línea puede ser crítica.

Ilustración de Asaf Hanuka sobre la adicción a redes sociales. Foto: Asaf Hanuka

Un estudio realizado por la Universidad de Wisconsin-Madison, liderado por la investigadora Catalina Toma, demuestra que la publicación en redes sociales y los likes suben el autoestima del usuario y cambian su comportamiento en un lapso de cinco minutos. Como consecuencia, se continúa persiguiendo esta aprobación, ya sea publicando más, comentando o compartiendo contenido para continuar con la sensación placentera que esto conlleva.

A ello se agrega que la autoestima tiene un gran valor en nuestra cultura y además tiene un impacto en la salud. Sin embargo, es claro que en desequilibrio esto decanta en un narcisismo o en una adicción a las redes sociales.

La psicóloga y directora del Media Psychology Research Center, Pamela Ruthledge, afirma que publicaciones como las selfies facilitan la exploración de la propia persona, y permiten vernos como nos verían los otros, reafirmando así nuestra autoaprobación. En el caso de quienes son padres, eso ayuda a tener una mayor seguridad en lo que a la paternidad respecta, pues obtienen retroalimentación mientras documentan su vida. Reciben mensajes de personas cercanas y desconocidas ante una cara “realista” de lo que se vive. Aunque los usuarios tengan control de lo que quieren mostrar, una publicación o selfie resultará más espontánea y cercana que una sesión fotográfica.

Además, con esto se tiene la capacidad de contar una historia, y no cualquiera, sino la vida propia. Las imágenes sobre la paternidad acompañadas de un breve escrito, logran que otros puedan imaginar un relato completo y mantengan su interés.

Con esto, sin embargo, no se quiere decir que todo sea positivo en esta forma de comunicación. En el caso concreto de la paternidad existen razones poderosas para no compartir constantemente contenido sobre los hijos.

Sharenting (del inglés share=compartir y parenting=paternidad) es una expresión para nombrar la práctica de compartir fotos, videos e información de los hijos en redes sociales. Foto: Shutterstock

No es que necesariamente esto los afecte, pero hay que tener en cuenta que una de estas razones, que sobrepasa el mundo de la red, son las expectativas que se tienen hacia ellos. El padre orgulloso siente que en esta nueva vida pueden alcanzarse grandes logros que tal vez él no pudo realizar, y desea compartirlos públicamente.

El doctor Kou Muramaya, de la Universidad de Reading, Inglaterra, considera que las expectativas excesivas son un problema a tratar y que generan angustia en el niño en terrenos como el desempeño escolar.

Esta angustia puede decantar en enuresis (orinar en su cama), irritabilidad, aislamiento y hasta mala relación con otros niños. La depresión infantil, en casos de mayor cuidado, se puede desarrollar primero con estos síntomas.

Sin embargo, esto no parece importar al cibernauta inconforme con publicaciones de niños, quien simplemente manifiesta ser celoso de sus espacios, tanto reales como virtuales. Los niños pueden ser rechazados de lugares como hoteles, establecimientos y oficinas con la finalidad de que los adultos puedan estar tranquilos, lo que parece reflejarse en Internet.

Las redes sociales están repletas de contenido sin mucho sentido, en exceso o que no es realmente de interés general y será algo desagradable para algunos; por lo que nuestra contribución es no ceder ante esto, mostrar cosas útiles o importantes y tal vez algo de nosotros de vez en cuando.

La información que compartimos también puede suponer un peligro si es demasiada o si no se tiene cuidado con los usuarios que agregamos a nuestras redes. Así, también, moderar nuestro contenido puede ser una manera más sana de interactuar en este mundo hiperconectado, y de no exponer tanto a los niños a este.

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