Crecimiento o desarrollo
Opinión

Crecimiento o desarrollo

Jaque Mate

Andrés Manuel López Obrador ha traído a la atención pública un tema que hace algunos años era de discusión constante en los medios económicos: la diferencia entre crecimiento y desarrollo. Cuando el INEGI dio a conocer la información del PIB del segundo trimestre de este 2019, con un crecimiento de 0.0 por ciento contra el trimestre inmediato anterior, el presidente respondió con ánimo de reto: “Vamos muy bien, vamos muy distinto a lo que dicen los expertos”.

El mandatario cuestionó la metodología del Inegi, una institución respetada en todo el mundo, y afirmó: “Sí nos importa el crecimiento, pero nos importa más el desarrollo”. Según el presidente, el que la economía se haya estancado no importa porque ya hay una mejor distribución del ingreso y esto significa que “la gente tiene más capacidad de comprar, más poder adquisitivo”.

En realidad no hay forma de saber si hoy hay una mejor distribución del ingreso que en 2018, el último año de Enrique Peña Nieto. La distribución del ingreso suele mejorar cuando hay crecimiento y empeora con los estancamientos o recesiones. Pero el llamado coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, tarda varios años en prepararse. Por lo pronto, hoy sabemos que durante lo que el presidente llama el “período neoliberal” la distribución del ingreso mejoró, en vez de empeorar, ya que el coeficiente de Gini pasó de 51.4 en el año 2000 a 43.4 en 2016.

Dice el presidente que hay un mayor consumo, pero los datos oficiales dicen lo contrario. En el último mes para el que hay información disponible al escribir este artículo, mayo, el consumo privado en el mercado interior cayó 0.2 por ciento frente al mes inmediato anterior y tuvo un alza anual de sólo 0.3 por ciento. No se percibe un mayor consumo producido por una mejor distribución del ingreso.

En términos técnicos, el presidente López Obrador tiene razón. El crecimiento es una simple expansión de la producción de bienes y servicio; el desarrollo es una mejora de los indicadores no solo económicos sino sociales. En teoría, podría haber una economía con un fuerte crecimiento que no mejorara el desarrollo, pero no conozco casos en los que esto haya ocurrido. El crecimiento usualmente se traduce en desarrollo. Por otra parte, es imposible que un país tenga desarrollo si carece de crecimiento.

La idea de que se puede generar prosperidad simplemente repartiendo la riqueza existente ha demostrado ser falsa. Un gran ejemplo es Venezuela, un país que expropió empresas y desmotivó la inversión al mismo tiempo que repartía subsidios a los pobres. El resultado ha sido un desplome económico que ha llevado a un empobrecimiento notable de la población.

López Obrador no parece tener ese propósito. En repetidas ocasiones ha declarado que no quiere que México siga la senda de Venezuela. Ha defendido la inversión privada y el libre comercio; y con frecuencia ha recordado que él es hijo de tenderos de Macuspana, Tabasco.

Si el presidente quiere realmente construir un país más desarrollado y próspero, tendrá que impulsar un mayor crecimiento económico. Él mismo se da cuenta y por eso ha pedido a los empresarios nacionales y extranjeros que incrementen su inversión. El crecimiento y el desarrollo pueden ser distintos, pero están estrechamente relacionados.

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