La sepsis
Salud

La sepsis

Un monstruo silencioso que mata a corto plazo

En portada: La niña enferma (1650), óleo de Gabriel Metsu que retrata a una paciente de sepsis. Foto: Staatliche Museen/wikimedia.org

La sepsis es una de las enfermedades mortales más comunes. Es de las pocas condiciones médicas que ataca por igual y con gran ferocidad tanto a poblaciones en zonas de escasos recursos como a las de altos ingresos.

A nivel global, se estima que entre 20 y 30 millones de pacientes son afectados por esta grave entidad. Cada hora, aproximadamente mil personas mueren a causa de la sepsis en todo el mundo. A pesar de que representa más de ocho millones de vidas perdidas cada año, se trata de una de las enfermedades menos conocidas.

En los países de medianos y bajos ingresos, representa del 60 al 80 por ciento de pérdida de vidas en la infancia, con más de seis millones de recién nacidos y niños afectados por esta entidad anualmente. Es responsable de más de 100 mil casos de muertes maternas cada año y, en algunas naciones, es ahora la mayor amenaza durante el embarazo

Es una enfermedad común en todos los servicios de medicina interna, que en los últimos años ha incrementado su incidencia, sobre todo de la tipo grave y de choque séptico. Su tratamiento es un tema de discusión, pero éste debe ubicarse en contexto y realidad. En México, se realizó un estudio epidemiológico en las unidades de terapia intensiva que reportó una incidencia de 40 mil 957 casos de sepsis al año, lo que indica que hay 40 casos por cada 100 mil habitantes, mientras que la mortalidad es de 30 por ciento y los costos de atención ascienden de 600 mil a un millón 870 mil pesos mexicanos, lo que muestra la repercusión de la sepsis en nuestro país.

El Instituto Nacional de Perinatologí a trabaja para prevenir dificultades respiratorias, malformaciones congé nitas y sepsis, para abatir el 42 por ciento de los fallecimientos de recién nacidos. Foto: El Universal/Juan Carlos Reyes

¿QUÉ ES?

La palabra sepsis se origina del vocablo griego sepo que significa putrefacción. El término se comenzó a utilizar mucho antes de que se relacionara a la infección con los microorganismos. Ya en el modelo hipocrático de salud-enfermedad se habían usado los conceptos “pepsis” al hacer referencia a la digestión de alimentos y “sepsis” para referirse al fenómeno de putrefacción, con descomposición y formación de pus. El término choque viene del francés, que significa “colisionar con” y empezó a usarse en el año 1700, sin distinguir una causa específica.

La sepsis es una enfermedad grave. Ocurre cuando el cuerpo tiene una abrumadora respuesta inmunitaria a una infección bacteriana. Las sustancias químicas liberadas a la sangre para combatir la infección desencadenan una inflamación generalizada, lo que conduce a la formación de coágulos de sangre y la filtración de vasos sanguíneos. Esto causa un pobre flujo sanguíneo, lo que priva a los órganos de nutrientes y oxígeno. En los casos más serios, uno o más órganos pueden fallar. En el peor de los casos, la presión arterial baja y el corazón se debilita, lo que lleva a un shock séptico.

Se define en términos generales como el espectro más grave de una infección. Anteriormente, la definición tenía que cumplir obligadamente los criterios de síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) asociado con foco infeccioso sospechado o confirmado, lo que abarcaba a un gran número de pacientes que cumplirían la especificación.

Hoy en día, con la guías actuales ha cambiado el significado, eliminando al SRIS y definiendo a la sepsis como un foco infeccioso sospechado o confirmado asociado con por lo menos alguna de las siguientes variables: sistémicas, inflamatorias, hemodinámicas, de disfunción de órganos o hipoperfusión tisular. Esto hace más grande el universo de pacientes que cumplen la definición y que tienen que ser incluidos o diagnosticados como pacientes con sepsis.

Paciente con sepsis severo y zonas de isquemia cutánea. Foto: Emergency doc

En septiembre de 2010, en el marco del simposio de Merinoff celebrado en New Jersey, se creó la Alianza Global contra la Sepsis (GSA por sus siglas en inglés), la cual reúne a profesionales y organizaciones voluntarias interesadas en el padecimiento y en mejorar la atención a pacientes críticos. La GSA está impulsando a médicos, cuidadores de la salud y gobiernos a ejecutar políticas inmediatas para tratar a la sepsis como una emergencia médica.

El doctor Konrad Reinart, presidente de la GSA, declaró: “Cada año mueren 10 millones de personas por sepsis, esto hace probable que sea la causa principal de muerte a nivel mundial”. Esta entidad nosológica genera más muertes por año que el cáncer de próstata, el de mama y que el VIH en conjunto. Se estima que ocurren 18 millones de casos de sepsis al año a nivel mundial.

¿CÓMO SE GENERA?

Cuando el organismo sufre una agresión física (un trauma, quemadura, cirugía, etcétera), normalmente se desencadena una respuesta inflamatoria local que permite la llegada de mediadores dispuestos a controlar el daño y promover la curación. El problema surge cuando el proceso inflamatorio toma jerarquía y se dispara una cascada de mediadores que amplifican la respuesta inicial; a tal punto que constituyen en sí mismos una agresión inflamatoria sistémica, que independientemente de la noxa inicial, puede auto perpetuarse. Cuanto más intenso es el estímulo inicial, cuanto más severo el daño de cada órgano, cuantos más órganos o sistemas se vean comprometidos, y cuanto más prolongado sea el lapso de compromiso, menores serán las posibilidades que tendrá el paciente de recuperarse y sobrevivir a este evento agudo.

Foto: Signos vitales/CDC

SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO

Los síntomas comunes de la sepsis son fiebre, escalofríos, respiración rápida y ritmo cardíaco acelerado, sarpullido, confusión y desorientación. Los médicos la diagnostican mediante un análisis de sangre para ver si el número de células blancas es anormal. También hacen pruebas de laboratorio que comprueban si hay signos de infección.

Si bien cualquier tipo de infección (bacteriana, viral o fúngica) puede provocar una sepsis, hay que tener especial cuidado con la neumonía, infecciones del sistema digestivo (que incluye órganos tales como el estómago y el colon), en los riñones, la vejiga y otras partes del sistema urinario, así como infección del torrente sanguíneo.

Las personas suelen ser tratadas en unidades de cuidados intensivos del hospital. Los médicos intentan tratar la infección, mantener los órganos vitales y evitar una caída en la presión arterial. Muchos pacientes reciben oxígeno y líquidos intravenosos. Otros tipos de tratamiento, como respiradores mecánicos o diálisis renal, pueden ser necesarios. A veces, se debe practicar una cirugía para eliminar una infección.

Entre los aspectos fundamentales del tratamiento se encuentran: controlar el origen de la infección, tratamiento antimicrobiano, soporte hemodinámico, soporte orgánico incluyendo ventilación mecánica y tratamiento de reemplazamiento de la función renal, nutrición adecuada, sedación y analgesia según sea necesario.

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