El vaporwave y su estética de la era digital
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El vaporwave y su estética de la era digital

Retromanía e ironía surgidas de la red

En portada: El álbum Floral Shoppe de Macintosh Plus. Foto: vektroid.bandcamp.com/vaporwave.fandom.com

Los usuarios de Internet se encontraron de pronto con una portada con letras japonesas, un piso ajedrezado, una silueta de una ciudad sobre un dominante color rosa y al frente una escultura helenística deteriorada. Era la portada de un disco titulado Floral Shoppe. En otra época habrían tenido que encontrarlo en una tienda o pasado de mano en mano; esta vez bastó el acceso a un enlace y a la llamativa imagen en miniatura.

El disco contenía una especie de música 'para elevador' de los años noventa, a una velocidad ralentizada. Una rareza producida desde y para la cultura de Internet, que planteaba una estética entera: el vaporwave. Hoy se podría seguir debatiendo si éste puede ser tomado en serio o es producto de los desvaríos de nuestra era digital.

ANTECEDENTE

Internet se ha convertido en una parte esencial de nuestra forma de interactuar como comunidad global. Siendo el arte una de las más complejas formas de comunicación adaptable a los nuevos medios, es normal que una vertiente creativa eligiera la red para realizar nuevas expresiones.

Como un antecedente primitivo de esta corriente, Marcel Duchamp envió tarjetas postales con arte en el proyecto Rendezvous of 6 February, 1916, pero es el artista estadounidense Ray Johnson quien a mediados de los sesenta realiza el mail art, propuesta para conectar una red amplia que funcionara tanto para la creación de obras como para acordar encuentros entre los creativos. Así se alejaba, como muchos movimientos de la época, de los círculos convencionales del arte.

Net.Art. Windows 93, proyecto mantenido por Jankenpopp y Zombectro, es una colección de obras de arte en línea en una plataforma que imita un antiguo sistema operativo Windows. Foto: Windows93

A principios de los años setenta, el Whitney Museum organizó la que hasta el momento sería la “mayor exposición de arte por correspondencia”, sin saber que, unas décadas más adelante, Internet estaría al alcance de muchos realizando la misma función.

Es a partir del uso público de la red digital, en los años noventa, que comenzó a haber expresiones propias de este mundo, aunque es importante señalar que dicha tecnología existe desde los años setenta, con un uso inicial para la milicia.

En 1995 se acuñó el término Net.art, que pasa por diferentes etapas en las que se presenta una ironía casi inherente y en las que se generan galerías virtuales.

Hasta 2011 se comienza a hacer una mezcla de smooth jazz, lounge o RnB con música electrónica junto con llamativos visuales de baja calidad (a propósito), lo que daría lugar al vaporwave, nombre que se le da a productos publicitados (generalmente en la industria informática) que nunca son lanzados.

A través de foros como Last.fm, Reddit, Bandcamp, Tumblr y 4chan, entre otros, se comenzó a compartir este contenido que, como muchos de nuestra era, se vio como una curiosidad excéntrica y fue difundido como meme de Internet.

DEFINICIÓN

Floral Shoppe (2011) de Macintosh Plus, de la productora de música electrónica Vektroid, aunque es el que establece el género musical, resulta ser sólo una de las expresiones del movimiento estético vaporwave, que incluye además el gif, el video y la imagen digital.

Darth Vader (Star Wars) estilo vaporwave. Foto: ebay.com

El vaporwave es una estética, un género del Net.art y un subgénero de la música electrónica cercano al glitch donde se genera una visión futurista retro (que se alimenta del pasado); explota elementos nostálgicos y propios de los años ochenta y noventa (principalmente) para fusionarlos con colores pastel e incluso figuras geométricas complejas que nos sitúan en la era digital.

Es una visión del llamado Net.art que, más que ironizar, genera una imaginería nostálgica. El territorio es expandido por la web, surgiendo tendencias en las que la interacción del mismo público genera propuestas nuevas, sin filtros académicos ni mediación del mercado.

En otros medios como la televisión o las galerías de arte, el contenido es controlado por su demanda, pero en el caso de Internet, medio sumamente democrático, esto no ocurre; el vaporwave se comparte gratuitamente y se le añaden aportes.

Esto sucede con expresiones también nativas de la red como el fanfic, una ficción creada a partir de otra ya difundida y popularizada (Star wars, por ejemplo), en la que el fan o seguidor puede crear nuevas historias e incluirse a sí mismo como personaje y generar aceptación de otros usuarios.

Toda creación artística tiene elementos que se reinterpretan y al final se integran en una unidad reconocible; esta reinterpretación genera un producto que parece completamente nuevo y que puede parecer distanciarse de las influencias que le dieron origen.

Basta con recordar que, como afirma la expresión de Parménides que se aplica a las artes: “Nada surge de la nada”. La estética del vaporwave genera una visión futurista.

Aunque futurista, el vaporwave suele incluir elementos de la era digital de los noventa. Foto: wallpapertag.com

Pero este futuro no es planteado con seriedad ni con una ambición importante; sin embargo, es uno de sus aciertos más importantes. Las imágenes de este movimiento se ven plagadas de un kitsch (como se denomina al “mal gusto” en el arte), que es intencional.

Este uso de elementos no agradables se utiliza para denunciar, ya que logran un tono irónico notorio. La crítica a esta retromanía y al comportamiento del mundo digital, junto con la inherente satirización de la sociedad de consumo, es algo que no se puede escapar en el análisis de esta estética.

Aunque como en todo producto de Internet, los orígenes no están bien especificados, se cree que el nombre vaporwave también se relaciona con frases de Karl Marx en el Manifiesto del partido comunista: “Todo lo sólido se evapora en el aire”, con lo que habla de la necesidad de cambio y de una atemporal transformación.

El sentimiento de absurdo que acompaña al vaporwave desde su nombre de origen es ineludible. En este futurismo que se estanca en la retromanía (amor por lo que pertenece a otras épocas o décadas), se manifiesta lo expresado en “el fin del arte”, en que Arthur Danto señala una sensación de que no puede haber nada nuevo.

El vaporwave expresa una tranquilidad y felicidad artificiales, donde este “pasado mejor” se presenta distorsionado. La saturación de elementos de sus visuales nos remite al horror vacui, la sensación de que debe haber algo más o nos quedaremos vacíos, pero también de que toda imagen actual es extraña; un mundo y un cúmulo de imágenes que no nos calza pero que termina siendo entretenida y alienante.

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