Paul B. Preciado y la transformación de la sexualidad
Sexualidad

Paul B. Preciado y la transformación de la sexualidad

La filosofía en torno al género y la sexualidad del individuo

A quienes se nos ha negado el acceso a la razón y el conocimiento, para aquellos a quienes se nos ha considerado enfermos, ¿con qué voz podemos hablar? Hay que inventar la lengua del cruce.

Paul B. Preciado

El académico Paul B. Preciado (antes Beatriz Preciado), en su relación con un mundo en donde la diversidad debe ser “inventada”, donde no hay un lenguaje estandarizado o aceptado para todas las posibles expresiones no reglamentadas de la sexualidad, se considera a sí mismo un “disidente del sistema sexo-género”. En su transición de mujer a hombre, relatada en su libro Un apartamento en Urano, se ha enfrentado en carne propia a lo que en sus escritos de corte filosófico había teorizado sobre biopolítica y teoría queer, temas de nuestra contemporaneidad.

TEÓRICO

El filósofo español se doctoró en teoría de la arquitectura por la Universidad de Princeton; asimismo, obtuvo un máster en filosofía contemporánea y teoría de género, con lo que cosechó una exitosa carrera como teórico queer con ideas que abarcan el género y las identidades y orientaciones sexuales como algo no propio de la naturaleza humana, sino como una separación artificial y performativa.

Preciado ha sido además discípulo de figuras importantes para la filosofía actual como lo es Ágnes Heller y Jacques Derrida, y ha incursionado en el terreno de las artes por medio de seminarios de arte contemporáneo.

Sus aportes tienen que ver con una indagación en lo profundo del sistema que rige al humano, pero también en la forma en que éste se ha adecuado a dicho sistema. En el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona ha impartido seminarios sobre políticas y estéticas de la representación sexual, así como de las identidades minoritarias.

Actualmente es director de Somacoteca: producción biopolítica, feminismos, prácticas queer y trans, un programa de investigación y docencia que propone aproximarse a lo político-cultural del cuerpo, alejándose de la visión decimonónica del cuerpo como propiedad, envoltorio o templo.

En su primer libro, El manifiesto contrasexual, Preciado avanza con fuerza lanzando teorías que intentan romper con lo que tradicionalmente se conoce como masculino o femenino. Es una revisión de la teoría sexual dirigida a derribar barreras definidas históricamente, para admitir la homosexualidad y heterosexualidad como construcciones políticas y sociales lejos de lo biológico o natural.

El escritor y filósofo Paul B. Preciado. Foto: Malba/artishockrevista.com

El sistema que generaría estas entidades tiene su inicio en la medicina del siglo XIX, la cual, según Preciado, es una herramienta para regular la reproducción y por lo tanto es “heterocentrada”, producto de un contrato social en el que la procreación es una de las aportaciones obligatorias para todo miembro de la sociedad.

La contrasexualidad que acuña Preciado es un análisis crítico de las estructuras que diferencian el sexo y el género para dar lugar a la deconstrucción de todas las personas como “cuerpos hablantes”; es decir, como capaces de emitir voz y conocimiento.

En Testo Yonqui, analiza el presente con aportaciones en la línea de la filosofía posmoderna, que recuerdan a la deconstrucción del filósofo francés Jacques Derrida y a la biopolítica de Michel Foucault.

Según la biopolítica, acuñada por el sueco Rudolf Kjellén, el Estado regula la vida biológica y cultural de las sociedad y sirve a propósitos evolutivos. Para Foucault, sin embargo, se trata más de un control institucional que rige a las personas a través de la ideología y requiriendo del control del cuerpo del individuo.

Es así como esto nos lleva a la legislación adaptada a la heteronormatividad, que deja de lado mucho de la naturaleza humana diversa. “Yo he empezado a pensar desde esa posición dislocada”, advierte Preciado en una de sus entrevistas. Al saberse inmerso en un proceso de cambio de sexo, admite que pertenecía anteriormente a una parte de la población subrrogada y a la que históricamente no se le ha dado la libertad de adquirir conocimiento.

ÚLTIMA OBRA

En su último libro, Un apartamento en Urano, menciona la posible raíz latina común entre testigo y testículo. La palabra, como portadora de la verdad, ha sido únicamente llevada por quienes tienen testículos; ellos son quienes tienen acceso al conocimiento de forma histórica debido a una disposición moral y social.

Parte de la instalación 3x3x6 montada por el artista Shu Lea Cheang y curada por Paul B. Preciado. La obra aborda la evolución de esquemas de lo masculino y lo femenino. Foto: Pavilion Biennale

Un apartamento en Urano es una crónica de viaje y transformación del mismo autor. En su introducción habla de lo que significa el planeta a nivel personal y cómo soñaba con él como un lugar ideal. Es una referencia al ensayo Una habitación propia de Virginia Woolf, donde se construye un análisis socio-político de la época de la autora británica, desde una perspectiva de género.

Pero Urano es también lo que da el nombre al llamado uranismo, concepto acuñado por el activista alemán de los derechos de los homosexuales Karl Heinrich Ulrich, que definía a un “tercer sexo”. En relación con esto, Urano representa un lugar donde se puede vivir sin las taxonomías sexuales ni las relaciones de poder en torno a estas. La condición de ser transexual en un mundo donde la diversidad está negada, es para Preciado una nueva forma de uranismo.

En este libro se analizan procesos de mutación no solo físicos e individuales, sino sociales, políticos y culturales. Se habla así de violencia de género en sus expresiones más nuevas y sutiles, así como de una apropiación tecnológica del útero, que es como se refiere al fenómeno de la fecundación fuera del cuerpo humano.

"Los óvulos y el útero han sido objeto de privatización social y de cercamiento económico", menciona refiriéndose a que este avance tecnológico no ha sido democratizado ni ha posibilitado una libertad en la toma de decisión del cuerpo que se reproduce.

Paul Preciado es un ejemplo de que la teoría queer que se ha mantenido en boga en las últimas décadas cuenta con un sustento teórico académico y que debe ser considerada como parte esencial para comprender al humano en un sentido amplio.

Se trata también de uno de los más grandes indicios de que nuestra contemporaneidad se basa en el derroque de estructuras que nos delimitaban. Debido a esto es que se adviene un crisis de pensamiento en que la comprensión de lo humano se convierte en lo que era desde un principio: una colosal e intempestiva complejidad.

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