Fusión en cielo moreliano
Gastronomia

Fusión en cielo moreliano

Una cocina sin límites

Eduardo Álvarez aprendió de chico la tradición gastronómica que ostenta su familia en Morelia, corriendo debajo de las mesas de su restaurante: Carnitas Huandacareo. Comenzó a trabajar con sus padres durante su adolescencia y perfeccionó sus dotes culinarios cocinando en casa. Se casó y tuvo familia muy joven. No obstante, prefirió alejarse del ámbito restaurantero, pues no quería que sus hijos sufrieran la ausencia de sus padres como él la vivió.

Su próximo destino se trazó en Estados Unidos. Aunque su trabajo en una empresa automotriz tuvo un rubro diferente, nunca dejó de cocinar para sus amigos, para su familia y para sí mismo. No le interesaba ver a la gastronomía como negocio, aunque sus amistades le insistían en poner un local de comida mexicana. Cocinar fue también el bálsamo que le ayudó a sobreponerse de su divorcio.

Tras volver a contraer nupcias, Alejandra Martínez (su actual esposa) y sus amistades seguían insistiendo en su emprendimiento. Su respuesta cedió unos centímetros y comenzó a pensar en la posibilidad de hacerse de un restaurante al momento de retirarse.

Sin embargo, los planes se adelantaron. Algunas situaciones familiares lo obligaron a regresar a México, pues sus padres enfermaron y el parkinsonismo de su suegra seguía su proceso.

En Estados Unidos, él y Alejandra habían hecho una exploración de sabores por distintos restaurantes, así que no era opción seguir con la venta de las tradicionales carnitas de su familia. Por esto, antes de su retorno, Eduardo realizó cursos de gastronomía online, practicó en casa y perfeccionó sus conocimientos. La constancia hizo al maestro.

Foto: Cortesía Cielo Cocina Fusión

En la Unión Americana, también entabló amistad con algunos cocineros y conoció una gran gama de sabores que iban desde la cocina americanizada hasta platillos marroquíes. Encontrarse con esa gama de sabores lo instó a reflexionar: “Encerrarte en algún tipo de cocina es perder el tiempo, habiendo tantos sabores allá fuera, en todo el mundo: diversos sabores, diversas especias que aquí ni siquiera conocemos”.

UN CIELO MORELIANO

En un principio, Eduardo pensó en poner su restaurante en Los Cabos, pero de nuevo la situación de su familia cambió sus planes. Su hermano no pudo regresar de Colombia y Eduardo tuvo que viajar a Morelia primero.

Fue en la azotea del antiguo negocio de Carnitas Huandacareo donde, hace año y 10 meses, Eduardo y su esposa construyeron el restaurante Cielo Cocina Fusión, una opción que busca una gastronomía distinta a la que se oferta en la capital de Michoacán.

Si al 10 por ciento del moreliano le gusta lo que hacemos, estamos bastante bien. No vamos a cambiar, vamos a seguir haciendo lo que nos gusta […] Son sabores que a nosotros nos gustan, que nosotros creamos. Son sabores diferentes”.

Para Eduardo Álvarez, el paladar necesita abrir sus fronteras a diferentes puntos culinarios, esto es una manera de conocer el mundo.

Por eso se llama Cielo. El cielo es el límite. Aquí podemos cocinar sin ninguna tendencia. Salimos a algún lado y si nos gusta algún tipo de cocina lo metemos”.

En Cielo Cocina Fusión, cada platillo posee su propia personalidad. Los comensales se introducen en una nueva experiencia culinaria donde el sabor es un guía amigable. Para Eduardo, la consistencia de la comida también es fundamental, algo de lo que muchos cocineros carecen.

Foto: Cortesía Cielo Cocina Fusión

Lo que le pido a los chefs que trabajan con nosotros es que tienen que crear. No hay que guiarnos en recetas, obviamente te puedes dar una idea de una receta pero a veces vienen muy mal equilibradas. Hay que hacer y probar, prueba y error, básicamente”.

Eduardo Álvarez y Alejandra Martínez se consideran más líderes que jefes. Dejan que sus chefs se expresen con libertad y que propongan sus creaciones al menú, pues mencionan que el buen ambiente de trabajo también es necesario para cocinar con el amor que merece el cliente.

Quisimos crear un ambiente en el cual quisieras venir a laborar, vinieras contento […] Ser una familia si vamos a pasar la mayoría del tiempo juntos”.

Tal es el caso del chef Osmar Hernández, quien rescató una receta de su abuela para pollo encacahuatado. El equipo de Cielo reconstruyó esa receta y la reinterpretó con nuevas técnicas para agudizar todos los sabores que desprenden los ingredientes. En su actual menú (que es cambiado cada seis meses), otro de los platillos más sobresalientes son las chuletas de cordero en mermelada de tomate.

El lugar también ofrece platillos vegetarianos, pizzas de pan pita, postres gourmet, cocteles, vinos y cervezas artesanales. El trato afectuoso a cada ingrediente es otro de los secretos para que, actualmente, Cielo Cocina Fusión se encuentre en el lugar número uno del ranking de TripAdvisor sobre restaurantes en Morelia.

Viendo hacia atrás, creo que todos aquí en Cielo se merecen eso. No soy yo, somos todos […] Todos aportamos nuestro granito de arena”, concluye el chef Eduardo Álvarez.

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