Comunidades al grito de guerra
Reportaje

Comunidades al grito de guerra

Custodios de la raíz y la autonomía

¿Escucharon?

Es el sonido de su mundo derrumbándose.

Es el del nuestro resurgiendo.

Subcomandante Insurgente Marcos, EZLN

Hablar de comunidades autónomas es hablar de resistencia, de lucha por la defensa del territorio. Es necesario pensar la relación histórica de los pueblos con su terruño para entender su necesidad de proteger sus espacios. Es cierto que se piensa en éstos sólo por su geografía, sus ríos, manantiales, montañas y bosques, pero no se trataúnicamente de la naturaleza, sino también de quienes a través de la historia la han ocupado, la conocen, la nombran, la usan y la protegen.

Para hacer el enlace entre pueblo y territorio, la antropóloga y socióloga argentina Alicia Barabas desarrolla el concepto etnoterritorios, espacios habitados por grupos etnolingüísticos: el territorio está culturalmente construido por la sociedad, a través de discursos y prácticas no exentos de contradicciones internas. Quienes lo habitan, lo consideran como propio y cada cultura presenta formas específicas de “apropiación medioambiental”.

El avance del capitalismo en el territorio nacional y en los territorios indígenas pone en riesgo esta relación entre naturaleza y sociedad, que guardan y resignifican particularmente los pueblos originarios; pero la disputa por los terrenos no es un problema que exista solo en México, sino que se trata de un fenómeno mundial: en Medio Oriente, África y Asia, las comunidades resisten y defienden su patrimonio de megaproyectos empresariales, transnacionales y nacionales, de la apertura de tierras para la expansión corporativa del petróleo, del cultivo de la palma aceitera y el aguacate, de la construcción de hidroeléctricas y carreteras; de los que avanzan por medio de guerras neocoloniales, imperialistas y despojos.

Alicia Castellanos, profesora investigadora del departamento de antropología social de la Universidad Autónoma Metropolitana campus Iztapalapa (UAM), menciona que el capitalismo busca la explotación de la naturaleza como si fuera una fuente inagotable de recursos al convertir los territorios en mercancías, objeto de apropiación privada, a costa del despojo, violación de derechos y destrucción de modos de vida.

En México la lucha por la autonomía y la defensa del territorio se refleja de norte a sur. Podríamos hacer una lista interminable de casos que van desde los zapatistas en Chiapas, que desarrollan y viven su autonomía desde 1994 y es, en la época reciente, el ejemplo más representativo de lucha; los wixárika de Jalisco y Nayarit, que defienden sus lugares sagrados; los yaquis y los seris de Sonora, que protegen sus ríos y su tierra; los huaves y los zapotecos del Istmo de Tehuantepec, que se oponen a las plantas eólicas; o los purépechas en Cherán, una comunidad de Michoacán que tiene un autogobierno legítimo desde hace ocho años por la defensa de sus bosques.

Los huicholes que habitan la Sierra Madre Occidental de México, consideran sagrada toda la naturaleza que los rodea. Foto: familytofamily.org

El número de experiencias es innumerable y podría remontarse hasta el año 1500, con la llegada de los españoles y la resistencia a la colonización por parte de los indígenas. Para el sociólogo René Olvera Salinas, la represión es el punto de partida como ofensiva de las empresas transnacionales, en contubernio con el Estado, con los actores armados estatales y con el crimen organizado que están devastando las comunidades y todas las iniciativas de autogobierno y autodeterminación.

Tenemos gente que está peleando contra la construcción de aeropuertos, como en el caso de Texcoco. Hay gente que está luchando contra la construcción del Tren Maya o de megaproyectos como el Transístmico en Oaxaca, que están destruyendo la vida de la gente, o la forma de reproducción de la vida de la gente en esas comunidades. Están diciendo: ‘’No, no queremos carretera, no queremos esto que, desde el Estado y desde el capitalismo, llaman desarrollo, pero que en realidad es despojo territorial”’, explica Olvera Salinas, integrante del grupo Pueblos en Camino, una red internacional que busca “tejer resistencias y autonomías entre pueblos y procesos”.

En Guerrero, por ejemplo, según Joaquín Flores, rector de la Universidad de los Pueblos del Sur (UNISUR), una de las primeras luchas que dieron origen al gran movimiento indígena fue la resistencia al proyecto de construcción de una presa que inundaría más de 40 comunidades a las orillas del Río Balsas.

En esa lucha fue que los miembros de las comunidades se dieron cuenta de que habitaban un mismo espacio que en poco tiempo calificaron como su territorio, que tenían el mismo sistema de autoridades y el mismo calendario religioso; se dieron cuenta de que iban a desaparecer y que con ellos se iría un pueblo y toda una región al fondo del embalse de la presa. Así se formó el Concejo de Pueblos Nahuas del Alto Balsas, el primer movimiento indígena que llevó a las esferas internacionales una demanda en contra del Estado mexicano y que utilizó el derecho internacional por la vía del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”, relató.

Además de Chiapas, Guerrero también ha sido uno de los estados en el que los movimientos de autonomía se han visto más fortalecidos. En esa entidad se creó la UNISUR para llevar educación a los pueblos indígenas, y se creó también el Sistema de Justicia Comunitaria de la Región Costa-Montaña y, justo con eso, otras comunidades empezaron a mirar el ejemplo.

Río Balsas en el estado de Guerrero. “De aquí sólo nos sacarán muertos”, proclaman los Pueblos Nahuas del Alto Balsas ante el proyecto de la presa hidroeléctrica San Juan Tetelcingo. Foto: Turis Cams

MUJERES EN LA RESISTENCIA

‘’Adonde volteemos, son las mujeres las que dirigen las luchas’’, reflexiona Olvera Salinas. En Ecuador, las manifestaciones contra las reformas económicas presentadas por el gobierno del presidente Lenín Moreno fueron impulsadas por las mujeres, principalmente del movimiento indígena. Son ellas las que mantienen la reproducción de la vida comunitaria que la impulsa a salir a marchar. En cada país al que volteemos, son ellas quienes han decidido no vender la tierra, las que todavía siembran, las que continúan con los trabajos de cuidado de la reproducción de la vida.

Lo han hecho así, uno, porque el capitalismo se ha apropiado de eso de manera descarada, pero también porque han mantenido la vida y no en un sentido de que sean mujeres y tengan un sentido de ser madres, sino más bien de la lógica comunitaria”, sostiene el experto.

La antropóloga Alicia Castellanos coincide y explica que en esta sociedad mundial, la ruptura del patriarcado se profundiza en las luchas de pueblos en que las mujeres participan; el valor, la valentía, la capacidad, la inteligencia, la osadía, la fuerza, reconocidos excepcionalmente en la historia, no son atributos exclusivos de los hombres: los poseen las mujeres de Cherán, las zapatistas, las de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, las de Pueblos Fundadores (CRAC-PF) en Guerrero, y tantas otras que sostienen luchas históricas y contemporáneas.

René Olvera considera que las zapatistas están a la vanguardia porque tienen una ley de participación de las mujeres, impulsada por ellas mismas dentro del proceso autonómico. Fueron ellas quienes hicieron ley, la prohibición de consumo de alcohol y drogas en territorio zapatista, lo cual no es un ejercicio de purismo revolucionario, sino una cuestión de carácter político para lograr una autonomía integral.

El año pasado, las zapatistas lograron reunir a más de 10 mil mujeres (provenientes de más de 35 países) en el caracol Morelia para el Primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan. En septiembre de este año lanzaron la convocatoria para el segundo encuentro que se realizará del 26 al 29 de diciembre.

El Primer Encuentro de Mujeres que Luchan reunió a más de ocho mil asistentes. Durante tres días se realizaron actividades culturales, deportivas, artísticas y políticas, donde reivindicaron la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Foto: Rompeviento TV

OBJETIVO DE LA LUCHA

El rector de la UNISUR considera que las luchas de los Pueblos Indios es una de las antítesis más importantes de la nueva manera de comportamiento del capital. Porque el capital, en su afán de querer convertir todo en mercancía, ha destruido grandes sujetos corporativos que sustentaban el antiguo modelo del Estado en México.

Bruno Baronnet, profesor e investigador del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana, añade que los movimientos campesinos e indígenas de América Latina colocan en el centro de sus demandas la necesidad de defenderse con la educación, de revitalizar las lenguas y culturas propias, pero también de forjar conciencias étnicas y políticas, influyendo sobre la redefinición de contenidos y métodos pedagógicos permeados por los valores hegemónicos.

Aprender a luchar, a entender por qué unos nos dominan y a veces somos sometidos o, al contrario, nos volvemos insumisos, entender por qué la indignación es legítima y la organización colectiva es necesaria”, expresa.

Las características de los pueblos indígenas son de horizontalidad: no hay gente que manda y que obedece, sostuvo en su discurso Hugo Blanco, campesino quechúa y veterano dirigente del movimiento social en el Cusco, Perú, durante el quinto aniversario de Cherán, quien agregó que estamos gobernados por el capitalismo transnacional que “atropella la naturaleza, atropella a la humanidad y no les importa. Su único principio es cómo ganar más dinero en el menor tiempo posible (…) si el mundo continúa gobernado por las empresas transnacionales, dentro de 10 años ya no va a aparecer la especie humana”.

REPRESIÓN DEL ESTADO

Si bien existen muchos movimientos de comunidades en busca de la autonomía, esto genera una reacción por parte del Estado para dirimirlos, y lo hace mediante proyectos sociales, paramilitares, guerra sucia, guerra de baja intensidad o el terror provocado por los grupos del crimen organizado.

El sociólogo Olvera Salinas comenta que, dentro de los ejercicios autonómicos, uno de los problemas fuertes es el machismo, pues ha sido muy difícil para las compañeras dentro de los procesos de autonomía plantear sus propias reivindicaciones, ya sea por dificultades culturales patriarcales o porque los hombres no las dejan ir a las reuniones para organizarse.

Los hijos de los zapatistas reciben educación autónoma. Foto: Desinformemonos.org

Ante estas respuestas por parte del Estado, una de las principales herramientas que han implementado es la lucha por mantener el control de su territorio, y esto se refleja en la recuperación del tejido social y que entre ellos se conocen y no permiten que haya casas de seguridad, aunque mantener ese control les haya costado muertos y mucho trabajo organizativo.

Una segunda herramienta de lucha es garantizar la reproducción material de la vida. Tienen en sus manos los medios para comer y para vivir. Eso es fundamental para reproducir el movimiento.

EZLN COMO EJEMPLO DE AUTONOMÍA

El gran triunfo de los zapatistas no fue el 1 de enero de 1994 con el levantamiento armado sino que; sucedió en las siguientes décadas, con las formas de trabajar la tierra de manera colectiva sin dañarla y sin dañarse a ellos. Su verdadero logro es cómo han mantenido esa forma de gobierno.

Olvera Salinas, quien ha estudiado el movimiento, explica que es necesario tener en cuenta que las comunidades zapatistas eran un bastión fundamental para el corporativismo priísta. Sin embargo, debido a que la Reforma Agraria nunca se terminó de ejecutar y nunca recibieron sus tierras, además de que en el país el modelo económico estaba en transición con la firma del Tratado de Libre Comercio, las comunidades sentían que se estaban sentando las bases para el “saqueo neoliberal”.

El gobierno federal desapareció en 1989 el Instituto Mexicano del Café (Inmecafé), y llegaron empresas transnacionales que les pagaban muy poco por el producto. “Ante esas condiciones y sin tener la manera de reproducir la vida, no les quedaba otra más que levantarse en armas y morir peleando, como dicen, a morirse de cualquier cosa”.

El avance que han tenido desde esa realidad a la construcción de un gobierno autónomo con la creación de los caracoles, que ahora se incrementaron a 11, es impresionante. Cada caracol es una demarcación territorial y administrativa (similar a un municipio). Cada uno está constituido por entre cuatro y siete Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ). Cada municipio está constituido por entre 60 y 80 comunidades, y cada comunidad tiene alrededor de 120 familias.

Integrantes del EZLN realizan labores comunitarias. Foto: Luis Cortés

La tierra zapatista se divide en dos: la que es de la organización y que fue recuperada con las armas en 1994, y el terreno ejidal, que el Ejército Zapatista tomó la decisión de no pasar a tierra zapatista, sino conservar su propiedad de ejido para respetar la lucha y la resistencia de la Revolución Mexicana.

En los ejidos conviven zapatistas, no zapatistas, de todos los partidos políticos, paramilitares, militares, pero las tensiones y los conflictos por la tierra son impresionantes, porque cada una de esas familias representa un tipo de modelo de nación y de proyecto económico distinto que se ve reflejado en la cotidianidad.

(En) una familia, su manera de reproducir la vida es a través de los programas de política social, ya no siembran porque tienen esa entrada y como ya no siembran, vendieron la tierra a la transnacional, y su manera de reproducir la vida depende de que siga reproduciéndole la lógica de los proyectos, y depende de todo eso que les da una relación con el salario”, explica Olvera.

La familia zapatista tiene tierra y, además, tiene una organización que respalda el trabajo de la tierra para poder vivir de ella. Cuentan con terrenos comunales para sembrar café y una cooperativa para su exportación a Europa a un precio de 130 pesos. Eso les genera un ingreso que va para la asamblea y es allí donde deciden en qué se invertirá.

Las familias son propietarios, además, de la tierra donde pueden tener un cafetal, sembrar sus alimentos y resguardar a sus animales. Ellas pueden vender el café a la cooperativa, que se los paga al mismo precio que los exportadores, y así pueden adquirir productos como ropa o aceite para la cocina. La gente decide en qué trabaja y en qué se invierten los recursos.

Tienen, además, sus propios sistemas de educación y seguridad.

CHERÁN, AUTOGOBIERNO LEGÍTIMO

El caso de Cherán sobresale en el marco de un país convulsionado por la violencia, la corrupción y la impunidad. La devastación de sus bosques fue brutal en los últimos años. El crimen organizado, con el Estado, cuenta Olvera Salinas, quemó todos los bosques de la meseta purépecha para cambiar el uso de suelo, apropiárselo y sembrar aguacate y limón.

Civiles de Cherán participaron en las autodefensas de Tierra Caliente contra el narcotráfico en 2014. Foto: EFE/Ulises Ruiz Basurto

Ante esa depredación, la gente dijo “¡Ya no!”. Las mujeres iniciaron el bloqueo y prohibieron el paso del crimen organizado. El 15 de abril de 2011 la lucha se hizo visible; allí, sus habitantes lograron la autonomía mediante procedimientos jurídicos.

Tras recibir la amenaza de muerte por parte de los delincuentes, las mujeres enardecieron y los retuvieron: ellos armados, y ellas sin armas. Al llamar a la policía se dieron cuenta de la alianza que existía, pues los oficiales llegaron para liberar a los miembros del crimen organizado.

Ahí se dan cuenta que la policía está con ellos y también los detienen. Y empiezan a organizarse, sobre todo para la defensa y que no lleguen los apoyos para ellos. Salen de sus casas y en cada cuadra comienzan a establecer lo que llamaban las fogatas; entonces, cada cuadra puso su fogata, ahí preparaban los alimentos para mantenerse alertas día y noche y cierran los accesos de su comunidad y esto dura nueve meses”, recuerda René Olvera.

Lo anterior les permitió conocerse entre vecinos y restablecer lazos que ya estaban rotos. Así pudieron pensarse políticamente para saber cómo actuar. Algunos jóvenes que estudiaban derecho en Morelia propusieron que se interpusiera un recurso para gobernarse por usos y costumbres. Presentaron el documento y el autogobierno comenzó con el resolutivo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en noviembre de 2011, ratificado por una consulta popular llevada a cabo en diciembre de ese año.

Conformaron el Concejo Mayor y los Concejos Operativos, sin la operación de partidos políticos ni de policías municipales o estatales. En Cherán funcionan con la organización barrial, la ayuda mutua o tequio se renuevan; la fogata (Parhankua) permanece como extensión de la cocina en las barriadas comunitarias; la Ronda funciona conformada por los propios comuneros, jóvenes en su mayoría, como manera efectiva de defensa del territorio y seguridad ciudadana.

Cherán es posible no por casualidad, sino por la activación de la memoria encarnada en su forma comunitaria (…) lo que la comunidad ha logrado hasta el momento, es el resultado de un caminar basado en principios solidarios y colectivos”, escribió en uno de sus manifiestos Fogata Kejtstam, colectivo integrado por comuneros de Cherán.

Pobladores de la comunidad de Cherán trabajando en un vivero de árboles en Michoacán, en 2017, seis años después de haberse alzado contra los criminales que saqueaban sus bosques. Foto: EFE/Luis Enrique Granados

LA 4T, EL GOBIERNO MÁS REPRESOR

La respuesta de los gobiernos ha sido diferente en cada administración desde Carlos Salinas de Gortari hasta Andrés Manuel López Obrador en cuanto a la forma, pero el objetivo en todos ha sido el mismo: la desestructuración de los movimientos autónomos.

Sin duda, los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto están marcados por la llamada “guerra contra el narcotráfico”, que dejó miles de muertos y desaparecidos; para Olvera, la línea continúa de manera tácita en la administración actual.

Los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox fueron marcados por un modelo muy típico neoliberal que se reproduce en el continente.

Contrario a lo que se pudiera pensar, agrega René Olvera, este objetivo se ha mantenido en la Cuarta Transformación. La estrategia de Andrés Manuel López Obrador es cooptar el discurso y los movimientos. El presidente reacciona al mantener la militarización con la implementación de la Guardia Nacional, tomando en cuenta que son miembros del Ejército quienes han sido partícipes en crímenes de lesa humanidad como San Fernando, Tlatlaya o Ayotzinapa.

López Obrador intenta echar a andar megaproyectos que estuvieron parados durante años y que son fundamentales para el capital, como el Transístmico que ni Porfirio Díaz, ni el PRI, ni el PAN pudieron desarrollar. El Tren Maya, que no pudo hacer Salinas de Gortari, es el megaproyecto de AMLO.

López Obrador lo está logrando con una legitimidad y una cooptación de los movimientos sociales impresionantes. Cooptaron el discurso, cooptaron las prácticas, la metodología”, expresa Olvera.

Además, se ha recrudecido la guerra de baja intensidad, el asesinato de líderes y defensores medioambientales. De acuerdo con el reporte ¿Enemigos del estado? (2019), publicado por Global Witness, México está entre los diez países con mayor criminalización a personas defensoras del medio ambiente en el mundo.

El informe señala que los estados con más casos de criminalización fueron Oaxaca en primer lugar con cuatro víctimas, seguido por Puebla con tres víctimas, luego Chihuahua y Michoacán con dos casos cada uno; y Nayarit, Guerrero y Estado de México con un caso cada uno.

El activista Samir Flores fue asesinado el 20 de febrero de 2019 en su propia casa. En Chinameca, Morelos, María de Jesús Patricio Martínez, vocera del Congreso Nacional Indígena y del EZLN, conocida también como “Marichuy”, aseguró que la Cuarta Transformación no es sino la continuación y profundización de la etapa más brutal del sistema capitalista. Foto: El Universal Foto: Notimex/Arturo Monroy

Un rasgo fundamental es que 11 de los 14 individuos defensores del medio ambiente asesinados en 2018, están asociados a la defensa de territorios y derechos indígenas, por lo que la criminalización está claramente vinculada a la protección de los recursos que los indígenas defienden. Las actividades con las que se relacionan más casos de criminalización son la minería, la actividad forestal y los proyectos sobre agua y represas; es decir, los intereses asociados a la extracción minera, a la tala clandestina, al despojo de derechos sobre los bosques y los proyectos de hidroeléctricas fueron los más letales.

Para el grupo Pueblos en Camino, al que pertenece René Olvera, es importante construir tejidos a partir de las diferencias entre los pueblos, pero teniendo un objetivo en común: la defensa de la vida y de la tierra, y con ello generar los aprendizajes necesarios para vivir, para leer la realidad y entender las lógicas de administración del terror que se repiten y están presentes en todos los lugares del mundo.

Es necesario voltear a ver la resistencia a nivel global: Chile, con las recientes protestas, o Kurdistán, una de las experiencias más avanzadas en la construcción de la autonomía junto con los zapatistas. El pueblo kurdo decidió declararles la guerra a los cuatro estados nación (Siria, Irán, Irak y Turquía) y defender su autonomía y territorio, pues los cuatro intentan basar su economía en la extracción del petróleo.

Los kurdos dicen: ‘‘Nosotros no queremos petróleo, nosotros queremos comida y vivir, entonces hay una guerra’’. Pero después llegó el Estado Islámico, patrocinado por Estados Unidos, a invadir cada uno de los estados nación y fue el pueblo kurdo en la lucha por la autonomía quien venció al Estado Islámico, uno de los ejércitos más potentes a nivel global”, explica el sociólogo.

Ahora que derrotaron al Estado Islámico, el gobierno turco comenzó a bombardear las comunas de las Unidades Femeninas de Protección (YPJ) (organización militar que fue establecida en 2012 como una brigada femenina kurda para unidades de protección de personas) y del Partido de los Trabajadores.

Si el pueblo kurdo es derrotado, se extraería todo el petróleo existente de la zona; le seguirían la segunda reserva más grande a nivel mundial, que es Venezuela, y la siguiente: México.

Policías turcos usan gas lacrimógeno contra manifestantes kurdos durante una protesta contra el Estado Islámico cerca de Sanliurfa, Turquía, 2014. Foto: EFE/Sedat Suna

Es preciso reconocer la geografía de las luchas en el territorio nacional, en América Latina y otras partes del mundo, comprender que no sólo los obreros son sujetos de la revolución contra el capitalismo que trae consigo el racismo, el eurocentrismo y el patriarcado, que intenta establecer una cultura monolingüística y ecocida, sino también los pueblos originarios y los campesinos. Pero así mismo entender que, en esa defensa del territorio y la vida, no se ha podido articular una lucha integral contra este sistema, sino que se impulsan luchas independientes, y es necesario que se creen tejidos para enfrentar el problema de manera articulada y leer nuestra propia realidad, como intenta Pueblos en el Camino.

No se trata solamente de saberse parte del esfuerzo de muchos, sino de hermanarse con los pueblos que viven el despojo y la violencia, reunir memorias, testimonios y experiencias de todos esos movimientos para luchar también contra el olvido. Que la información de lo que sucede ahora, quede como herencia para las generaciones futuras.

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