High Life: el espacio exterior como cárcel
Cine

High Life: el espacio exterior como cárcel

El individuo fuera de su contexto colectivo

Las primeras escenas de High Life nos presentan un astronauta que comienza a sacar cuerpos de bolsas que los mantenían aislados. Lo que podría parecer en ese momento una reanimación es en realidad una despedida. Habiendo colocado a todos en sus trajes en una connotación ritualística, les deja flotar en el vacío del espacio.

El sobreviviente, antes de hacer esto y durante otras escenas, cuida de su hija dentro de una nave espacial. De esta manera se nos muestra que su historia va más allá de un enfrentamiento con la soledad del espacio o la simple supervivencia; trata la separación del individuo de su especie y el sentido del comportamiento humano fuera de su contexto habitual.

Es posible que no exista un género literario o cinematográfico que no sea proclive a profundizar en grandes interrogantes y acepciones sobre la naturaleza humana. La ciencia ficción definitivamente tiene un vuelco importante sobre estos temas, pues pone en juicio aspectos que se llevan a sus últimas consecuencias mediante futuros o tecnologías especuladas. Para el escritor estadounidense Kurt Vonnegut, la elaboración ficticia comunica ideas pertinentes sobre la complejidad de la existencia humana.

Foto: IMDb

Es el caso de High Life, la primera película en inglés escrita y dirigida por la aclamada cineasta francesa Claire Denis. Esta vez, ella opta por un relato inscrito bajo la ciencia ficción, pero no se trata de una aventura espacial que pierde su realismo en torno a su espectacularidad; la ciencia ficción se toma como punto de partida para desenvolver lo social y lo existencial en una trama dramática, en la que lo primitivo del ser humano está visible.

LA TRAMA

La película expone un viaje espacial como proyecto para investigar acerca de los agujeros negros y para llevar a cabo una serie de experimentos en los propios tripulantes. Describe procedimientos científicos a los que ellos se someten ellos y que son cruciales para su vida en la nave, entre los que se encuentran un huerto del que deben cuidar y una máquina que los satisface sexualmente.

Claire Denis sostiene que su largometraje surge a partir de la idea de que el espacio exterior puede ser la expresión más extrema de una cárcel. Un lugar que paradójicamente no tiene límites, se convierte aquí en aquel en que la escapatoria es imposible.

No se trata a los participantes de la manera que se esperaría; les dan drogas que deben ingerir y se les mantiene tranquilos mediante la intervención de otros tripulantes de confianza (como el protagonista) y mediante sanciones, como ser atados.

Esta forma de proceder parece extraña hasta que se nos revela que en realidad ellos son criminales condenados a muerte que han conseguido una nueva oportunidad mediante esta travesía, participando en investigaciones. No se les trata de forma agresiva, pero mantenerlos estables se convierte en un reto en cuanto se dan cuenta de que en realidad están condenados a muerte de igual forma.

Lo anterior indica lo que se espera del viaje: un experimento poco ético. Obtener nueva información y sacrificar a los condenados en pos de la investigación científica.

Foto: EFE/A24

La nave, diseñada por el artista Olafur Eliasson, caracterizado por sus esculturas e instalaciones a gran escala, parece un edificio de la Tierra en que el control de los aspectos íntimos de la vida de los tripulantes es algo inherente en una especie de panóptico donde todo es susceptible a ser vigilado. Esta cárcel se podría presentar como una referencia al pensamiento de Michel Foucault, para quien nuevas formas de libertad implican también nuevas formas de control en Vigilar y Castigar de 1975.

LA PATERNIDAD Y EL SENTIDO DE LA VIDA

Es de esperarse que en este contexto se aproveche la situación para realizar otros experimentos que tienen más que ver con una búsqueda de lo que define al ser humano; en las siguientes escenas se mostrarán fluidos como la leche, la sangre e incluso el impulso sexual utilizado como motor de la nave. Sin embargo, en un camino que va de lo primitivo a lo adaptativo, se busca entre la tripulación al más confiable y con una salud física y mental estables: el protagonista Monte (Robert Pattinson) para convertirlo en padre.

Él será el candidato forzado para donar esperma para una fecundación fuera del vientre materno. A pesar de todo, aceptará su misión justo mientras los problemas internos entre los reclusos dan por terminada la misión y la vida de casi todos ellos.

A través de saltos constantes en el tiempo se desentrañan detalles del relato y se explican las primeras secuencias dentro de la nave, con Monte y su hija como únicos a bordo.

Los deseos sexuales son un agente de caos en el viaje espacial. Foto: IMDb

Se sabe que no hay escapatoria. Lo que mantiene al protagonista en esa nave parece ser la paternidad, y de hecho estando solo pudo haber perdido contacto con la realidad o cometer suicidio durante las primeras horas de su confinamiento.

Lo extraño se representa de esta manera. La visión minimalista que Claire Denis tenía para la nave era la de un lugar que parece común y que no termina de serlo, dando lugar a la extrañeza y a la sensación de encierro que se experimenta en un principio.

Los efectos visuales que representan el espacio y el agujero negro cerca del que se encuentran, son minimalistas y podrían basarse en espejos; a diferencia de una animación en la que se muestra la fecundación del óvulo parecida al nacimiento de una estrella en una nebulosa.

De esta manera poetizada High Life retrata la paternidad; no obstante, también la contrasta, mostrándola como algo que puede perder fácilmente su sentido estando fuera de su contexto social. El espectador conoce la suerte de Monte y su hija; sabe que no podrán volver a ver a ningún otro humano el resto de sus vidas, y por esto es fácil preguntarse qué tanto sentido tiene que continúen con sus vidas o con su relación padre-hija. Para ellos siempre es una opción lanzarse en una nave de emergencia hacia el agujero negro para desintegrarse rápidamente; y sin embargo continúan con sus vidas, que rápidamente pierden propósito.

Foto: IMDb

Durante algunas secuencias se podría pensar que el protagonista mantiene la esperanza de ser rescatado. Su hija, que ha crecido con su padre como única compañía y el único mundo que conoce es la nave (fuera de algunas imágenes transmitidas desde la Tierra), no cree que haya nada de qué ser rescatada.

EL MENSAJE

En su trayecto solitario, que dura poco más de una década, encuentran otra nave que contiene únicamente perros. Ellos, al no necesitar de un sentido, pueden vivir y reproducirse, pero los humanos que se encontraban allí ya han desertado. Es un viaje sin retorno.

Los tripulantes de la nave pierden la vida por diversas cuestiones que se revelan a lo largo de la trama. Foto: IMDb

Para el novelista y cuentista de ciencia ficción, académico y divulgador científico Isaac Asimov, la ciencia ficción es “la rama de la literatura que se ocupa de las respuestas humanas a los cambios efectuados al nivel de la ciencia y la tecnología”. Nos encontramos en un momento en que el alcance de tecnologías nos pueden lanzar hacia grandes incógnitas sobre nosotros mismos como humanos; sobre qué es, después de todo, lo que nos define.

¿Qué tanto nos determina nuestra relación con la sociedad? El sentido está inscrito en relación con las reglas sociales y evolutivas que nos mantienen siguiendo pautas y que vemos naturales porque todos las creemos.

Personajes que distan de la norma, como los criminales de High Life, siguen estos principios y se adecúan a ellos, incluso estando a años luz de la Tierra. ¿Es pues, el espacio la verdadera cárcel o lo es la mente humana, adecuada a principios éticos y morales que le parecería aberrante modificar?

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