Los anti redes
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Los anti redes

La tribu que vive desconectada de Internet

En la Era de la hiperconectividad es extraño escuchar que por voluntad propia un individuo haya decidido cortar de tajo su relación con el mundo de la web. Son raros los casos de las personas que sobreviven con un teléfono móvil en el que sólo reciben llamadas o mensajes, pero aún más raro es aseverar que esa comunidad cada vez se hace más grande.

“Desconectarse hoy es una rara medida de resistencia. Pero en un mundo saturado de información, de imágenes y mensajes, que a la vez genera soledad, ansiedad y desigualdad, cada vez más personas desean cerrar este grifo siempre abierto para centrarse de nuevo en lo que ocurre a su alrededor”, se asevera en la sinopsis del libro La gran adición, en el cual el autor Enric Puig Punyet recopila el testimonio de diez personas que un día decidieron no volver a conectarse jamás y lo consiguieron.

El mismo Puig Punyet es parte de esta tribu. En una nota publicada en el sitio web El Mundo se puede leer que un día el doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona y la École Normale Supérieure de París, empezó a sentirse tan desbordado por Internet y tan peligrosamente enganchado, que decidió levantar muros.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

"Sentía saturación tras horas y horas navegando a la deriva, saltando de una página a otra sin ton ni son, viajando de un hipervínculo a otro, en apariencia haciendo de todo pero en el fondo no haciendo absolutamente nada, porque con mucha frecuencia la información que obtenemos después de un día pegados a la pantalla es dispar, en ocasiones contradictoria y no tardamos en olvidarla", sentenció durante la entrevista. 

REPERCUSIONES PSICOLÓGICAS 

Vivir en la vida real es el lema de los que han decidido alejarse de internet. Aseguran que las nuevas tecnologías, en lugar de conectar a los seres humanos, los desconectan y los vuelven más individualistas. El acto de convivencia se pierde mientras cada persona tiene una relación más íntima, pero con su dispositivo. 

Además, entran en juego aspectos psicológicos, pues según investigaciones el uso de las tecnologías puede crear una dependencia similar a la de adicción a las drogas. 

Foto: Archivo Siglo Nuevo

El escritor español Román Gubern Garriga-Nogués afirma que la red provoca una conducta adictiva, al punto que en imágenes del cerebro se observa un claro deterioro en las mismas zonas que afectan a los drogadictos. De acuerdo a las investigaciones realizadas, disminuye la cantidad de materia blanca en las regiones donde se controlan las emociones, la toma de decisiones y la capacidad de concentración y atención. Incluso, el cerebro puede perder su capacidad de memorizar. 

En el artículo La redes sociales, sus efectos psicológicos consecuencias en la salud mental, se hace referencia a una investigación, publicada en la revista Psychological Reports: Disability and Trauma (2000), la cual reveló que el uso continuo del Internet también puede activar las regiones del cerebro relacionadas con conductas compulsivas. 

Los desconectados a veces se ven obligados a usar Internet en el trabajo, pero intentan reducir el uso a lo estrictamente necesario. Foto: Archivo Siglo Nuevo

“Algunos investigadores han llegado a asegurar que las LED de los dispositivos electrónicos interfieren con mecanismos cerebrales que producen la melatonina, la hormona del sueño. La salud mental y el sueño están estrechamente ligados, ya que dormir mal o poco puede causar depresión y problemas físicos como presión alta, diabetes y obesidad. Esto explica por qué con el celular se permite tener una conexión permanente inmediata. Esto hace que las conexiones neuronales se reestructuren y que haya un deseo de recibir de nuevo estos estímulos que generan placer”.  

Expertos de la Universidad de Bergen en Noruega, declararon que estos mismos patrones cerebrales aparecieron en pacientes adictos a la cocaína. Cerca del setenta por ciento de los usuarios que activa a diario la red, cuando deja de hacerlo, siente ansiedad, según señala el estudio. 

USO DEL INTERNET

En el texto Desconectados: la nueva tribu urbana que abandona el Internet para abrazar la vida real publicado en El Mundo, se puede leer el caso del cineasta español David Macián, que dice se desmarcó de la web, y sobre todo de las redes sociales, debido a que no le gusta el tipo de relación que imponen. 

"Cuando paso por una terraza y veo a dos personas sentadas la una frente a la otra mirando cada uno su móvil me pongo malo. Estamos perdiendo las conversaciones, las relaciones cara a cara, lo auténtico, lo natural. Nos venden que gracias a las redes sociales estamos cada vez más conectados pero mi sensación es la contraria: creo que nos aíslan, nos hacen cada vez más individualistas". 

El uso de smartphones antes de dormir causa trastornos del sueño. Foto: iStock/OcusFocus

Cabe aclarar que la tribu de los desconectados no es una que represente alejarse de la sociedad para ir a vivir a poblados o a zonas rurales. En realidad es gente que vive en la urbe y se desempeña de manera normal en sus actividades, su característica principal es que no tienen un perfil colgado en la red y no interaccionan a través del Internet, pero si el trabajo así se los solicita, se conectan sólo lo necesario. Así como el uso que Macián le da a la web. 

Son vistos como seres extraños en contraste a las cifras registradas de usuarios de Internet en el mundo. Por ejemplo, según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dada a conocer en abril del 2019, en México hay 74.3 millones de usuarios de Internet de seis años o más, que representan el 65.8 por ciento de la población en ese rango de edad. El 51.5 por ciento de los internautas son mujeres y 48.5 por ciento son hombres. Se observa un crecimiento de 4.2 puntos porcentuales respecto a lo reportado en 2017, cuando se registraron 71.3 millones de usuarios. 

Otro dato interesante que lanzó el instituto es que las tres principales actividades de los cibernautas en 2018 fueron: entretenimiento (90.5 por ciento), comunicación (90.3 por ciento) y obtención de información (86.9 por ciento). 

Ante el bombardeo de información y todo a lo que el individuo se expone al navegar en Internet, bien valdría la pena darse un respiro y conectarse con la vida real. 

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