César Olguín y el lenguaje poético del tango
Entrevista

César Olguín y el lenguaje poético del tango

Gime, bandoneón, grave y rezongón en la nocturna verbena. En mi corazón tu gangoso son hace más honda mi pena. 

Enrique Cadícamo

Acunado con tango, desde pibe allá en su Argentina, sus oídos registraron el sonido de un género musical que se mece entre la poesía y la nostalgia: el tango, que expresado en palabras de Enrique Santos Discépolo, compositor, músico, dramaturgo y cineasta argentino: “Es un pensamiento triste que se baila”. 

Actualmente César Olguín lleva más de 30 años enraizado a su bandoneón, instrumento que se adhirió como parte de su formación integral y que lo puso a recitar tango por las calles argentinas donde, dice,  años atrás se vivía un folclore más marcado. Al pasar los años, la aventura lo vinculó a México, país al que arribó de joven y que recorrió al ritmo de su música. 

En tierra azteca comenzó a conocer a artistas con alma tanguera que intentaban propagar el lenguaje de ese género, y Olguín decidió no retornar a su origen. Se nacionalizó mexicano y hasta la fecha son bastas las plataformas donde ha echo carrera. 

Se ha presentado en los más importantes escenarios y salas de conciertos del país, como el Palacio de Bellas Artes, la Sala Nezahualcóyotl y el Auditorio Nacional; en los festivales culturales de Zacatecas, Xalapa, Aguascalientes, en el Sinaloa de las Artes, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, Instrumenta Oaxaca, Festival de Música de Morelia y el Festival Internacional Cervantino, entre otros.

Tiene en su haber 25 trabajos discográficos y como solista hizo fusión con la Orquesta Filarmónica de México, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, la OFUNAM (Orquesta Filarmónica de la Universidad Autónoma de México), la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, la Orquesta Filarmónica de Chihuahua, la Orquesta de la UDLA, la Orquesta de la UP, la Orquesta de Cámara de Universidad Michoacana, la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Veracruzana, la Orquesta de Baja California, la Orquesta Sinfónica de Guanajuato, con la Camerata de Coahuila y la lista continúa. 

Foto: Notimex/Jorge Arciga

Uno de sus mayores esfuerzos lo hizo al fundar la Orquesta Mexicana del Tango, un espacio que brinda el conocimiento y la ejecución de este género que actualmente cuenta con gran popularidad en el país. Aunque el proyecto se encuentra detenido, el bandoneonista no le ha puesto punto final, debido a que desea que el tango siga conectando con el corazón de los mexicanos. 

 ¿Cuál fue tu primera conexión con la música?

Creo que desde que tengo registro sobre la música en mi vida de niño, fue a través del radio. 

¿Y con el instrumento en sí?

Con el instrumento yo empecé a estudiar a los ocho años, ahí con un maestro cerca de la casa de mis padres. 

¿Influenciado por la familia, algún talento musical o fue orgánica la conexión con el instrumento’

Yo digo que siempre he hecho quedar mal a mi madre por la sencilla razón de que ella decía que estudié bandoneón porque yo se le había pedido, y yo no tengo ese recuerdo. En realidad, en esos años se daba un poco más por una cuestión como de formación y parte de la educación del niño. 

¿Entonces cómo era el aprendizaje?

Era como parte de la educación que nuestros padres nos querían dar y nos mandaban a aprender algún instrumento o a hacer deporte. A las niñas las mandaban a estudiar pintura o costura, bordado. Me parece que era como una parte de formar y socializar. Una cosa que hoy ya no se estima.

¿Cuáles fueron tus primeras influencias musicales?

Creo que de todo tipo de música, lo que sonaba en el radio. El radio para nosotros, en aquellos años en que no existía la televisión, era realmente un medio inmediato, el más práctico. Y después a través de los bailes que organizaban en los clubs sociales del barrio en donde vivía, hasta los que iban orquestas y grupos musicales. Entonces esas fueron las fuentes de la conexión con la música. También en reuniones familiares tenía primos que tocaban.

¿Cómo se vivía en aquellos años el tango en Argentina?

Bueno, el tango era la música presente. La música nacional era el tango y el folclor. El folclor que tiene una relación directa con el campo, el campesinado. Era una música muy presente. Aunque ya en esa época se dio todo esto del rock, una gran influencia, y el nacimiento del disco como producto comercial. Eso ya empezó a afectar un poco. En años posteriores las fiestas eran amenizadas con discos y no con grupos. 

Ahora, ¿cómo se da el vinculo con México?, ¿cómo te vienes de allá para acá? ¿a qué edad?

Yo llegué a mediados del año 79 y vine por un espíritu aventurero en mis años jóvenes porque quería conocer México. En realidad yo vine como de turista a pasar unos meses y bueno, esos meses se han hecho 40 años.

Foto: Camerata de Coahuila

Ya estás nacionalizado, ¿verdad?

Sí.

¿Con qué panorama te encuentras, musicalmente hablando, cuando llegas a México? Respecto al tango

En aquella época en México había muchas casas de tango, restaurantes de tango, muchos músicos argentinos y uruguayos haciendo tango. Pero eran muy pocos los músicos mexicanos que tocaban tango y me refiero directamente a que eran músicos de instrumentos de cuerda, de violín, viola, chelo, contrabajo, guitarra… piano, había uno que otro pianista que se animaba a adentrarse en el tango. No había bandolonistas. Ya ahora hay una...no podemos hablar de una generación, pero hay un grupo de jóvenes que están interesados, ya hay agrupaciones de tango. Algunas formadas por acordeón, pero hay un trabajo interesante que se está haciendo dentro de la República. 

Entonces, ¿cómo se vive actualmente el tango en el país?

Desde hace algunos años ha habido una proliferación de las llamadas milongas, que son estos lugares donde se reúne la gente para aprender a bailar tango. Algunos tienen por ahí, de vez en cuando, algún grupo que toca. Si no, normalmente lo hacen a través de grabaciones y eso ha servido para que la gente joven se acerque un poco más a interesarse por esta música y a partir de ahí, alguno que otro sale con que quiere aprender a tocar tango, ya sea porque toca algún instrumento pero fundamentalmente se ha dado más por la parte de la danza. En estos momentos, debido a los cambios que ha habido en el país, ha habido cierto freno a nivel cultural que afecta a todos, pero ahí los tangueros a lo mejor sentimos que acontece un poco más ese recorte de la cultura.

César Olguín tocando con la Camerata de Coahuila. Foto: Camerata de Coahuila

¿Qué tipo de público es el que sigue más al tango?

Yo creo que todo. Podría atreverme a decirte que hace muchos años atrás, la tercera edad seguía siendo el publico mayoritario que llegaba a la sala o auditorio y eso acontecía porque el tango no estaba tan desligado de México como a veces se piensa, ya que esa generación de mayores crecieron, se rieron con películas, coproducciones, México-Argentina que se hacían. Además, acá vivieron destacadas figuras del tango como Libertad Lamarque sin dejar de lado que compositores intérpretes destacados del país incursionaron en el tango. Agustín Lara, Tata Nacho, Alfonso Esparza, una serie de gente que incursionaron en este género. Entonces eso tuvo incidencia sobre esa generación que, como te digo, era la que llenaba las salas o estos foros donde se hacía el tango. Hoy en día es un poco más amplio y creo que sobre todo los instrumentistas jóvenes se han acercado un poco más a este género llevados de la mano de Piazzolla, de eso no hay ninguna duda. Piazzolla ha sido un compositor que se ha adentrado al mundo del jazz, del rock, de la música clásica y eso ha tenido el efecto de que jóvenes que vienen de otros géneros se interese por el tango. Ha sido un proceso, yo siempre digo, de cangrejo para los que nos tocó vivir otra experiencia, que crecimos un poco en función de cómo iba la inercia del tango. Yo no soy de la época de Gardel pero digo, fui...me quería ligar escuchando a Troilo, a Gardiel, a Plugiese. Piazzolla me llegó un poco después. En cambio ahora a los jóvenes les pasa que lo primero que les llega es Piazzolla y es un proceso al revés para llegar finalmente a Gardel.  

Para ti, ¿cuáles son las virtudes del tango?

Las virtudes del tango...no sé, es una pregunta difícil. [...] por ahí me atrevería a decir cuáles serían las características del tango y el tango más allá de sus particularidad rítmica y musical, creo que tiene un espíritu y tiene un lenguaje… hablo del musical y el literario, que conecta a toda la gente. 

¿Algunas funciones que has realizado, que rompan con lo tradicional, es decir, bandoneón junto con otro instrumento que haya roto con lo convencional?

Bueno… sí, sí he hecho algunos. He trabajado con saxo, por ejemplo. No es un instrumento que pertenezca o que sea de la familia del tango. He trabajado con instrumentos que no son del tango, en este momento estoy trabajando en un proyecto que es involuntariamente particular por la sencilla razón de que yo he hecho dúos con piano, con guitarra, con saxo, con violín, con chelo pero nunca se había dado con viola y estuve investigando, tratando de rescatar información sobre ello, y no ha habido ni en el tango ni en ninguna otra música un dúo que se haya hecho con bandoneón y viola. Aun cuando yo tengo un disco que se llama A viola y Fueye, pero viola… yo a la viola que me refiero es a la viola que conocemos. En Argentina a la guitarra se le dice viola, en el léxico popular “sacar la viola” es sacar la guitarra, entonces eso es una de las cosas que no deja de ser un atrevimiento. Yo digo que involuntario, porque así se dio. Es lo que estoy trabajando actualmente con un repertorio de tinte un poco más contemporáneo, inclusive obras de Piazzolla que no son tan conocidas. 

No sé que opines de las nuevas generaciones que hacen electro tango...

Sí, yo soy un poco permisible en eso. No lo digo como si fuera una autoridad, como si tuviera que pasar por mi aprobación eso. Me parece que todos esos experimentos e incursiones son útiles porque a las nuevas generaciones hay ciertas cosas, desde el lenguaje literario hasta el musical, con las que no se sienten identificados. Yo soy de una generación a la que todavía siguen cautivando los instrumentos acústicos, pero no me peleo con una guitarra eléctrica aunque prefiero siempre un acústico. Sin embargo, para los jóvenes es importante desde los Beatles, yo diría que los instrumentos electrónicos forman parte de las nuevas generaciones y es válido que se usen para búsqueda o para experimentar.

¿Cuántos trabajos discográficos llevas hasta el momento?

Si no me equivoco creo son 25. 

¿Cuál es la aceptación del tango en otros países que has visitado?

Mi experiencia siempre ha sido buena. Yo creo que va de mano con lo que uno le dé al público. Creo que no hay que subestimar porque el público puede ser más o menos conocedor de un género, de una música, pero siempre he confiado en que la gente tiene capacidad de percibir, de sentir y de ser sensible frente a cualquier expresión artística, no solamente la música. 

César Olguín con la cantante Eugenia León. Foto: Facebook/Eugenia León

La Orquesta Mexicana del Tango, ¿aún está en funcionamiento?

Digamos está en un receso obligado porque justamente regresando a estas funciones, respecto de los recortes que ha habido no solamente económicos, la orquesta no tiene patrocinio de nadie, es un grupo independiente.

¿Hace cuánto la fundaste?

Hace 10 años. Bueno, éste año se cumplen 11 años. Ahorita lo que pasa es que no hay una demanda como para mover un grupo de esas características. Es caro moverlos, trasladarlos de un lado a otro, dar alojamiento. Ha habido un receso obligado. Yo que más quisiera porque para mí esa orquesta ha servido para darle un espacio a  los músicos mexicanos, por eso se llama Orquesta Mexicana del Tango. El único extranjero, si se vale la expresión, era yo, pero era un espacio muy interesante para los instrumentistas y cantantes jóvenes. 

Pero, ¿están con miras a continuar?

La verdad no me atrevería a decirte nada porque esta es una opinión mía, pero veo bastante oscuro el panorama cultural. Entonces, no sé, nosotros trabajamos directamente en un ámbito cultural, estábamos en un sector elitista pero casi obligado porque aunque uno no quiera, es limitado el público y son limitados los festivales que se interesan por el tango. Hay cierta inmediatez a nivel cultural y la parte comercial afecta a muchas manifestaciones de toda índole porque quieren algo inmediato. 

Yo estudié bandoneón durante seis años, iba de lunes a viernes en el mismo periodo de educación escolar, eso duraba de aprendizaje y jamás mis padres o mi maestro tuvieron la intención de convertirme en artista. Yo te puedo hablar de la historia de cómo trabajaron los grupos antes en los años cincuenta, sesenta... tocaban en todos lados y a través de ese trabajo ellos detectaban cuáles eran los temas que tenían mayor gusto en la gente y a partir de ahí conformaban un repertorio para luego grabar. Hoy en día tú grabas y le insertas a la gente que éste será el éxito. Entonces eso evidentemente tiene repercusiones sobre el trabajo y sobre la forma de hacerlo.

En la Orquesta Mexicana, ¿cuál fue tu experiencia dentro de estos 11 años, o sea, resultó ser un semillero?

Sí, cuando la formé lo hice con la intención de que sirviera como ese espacio porque la mayoría de ellos eran alumnos míos y sentía que ya el aula de aprendizaje era chica. Necesitaban otro espacio no solamente donde aprender sino también donde exponer lo que habían aprendido. Entonces, en ese aspecto fue realmente un espacio vital e importante que ha servido para ellos y para mí como un crecimiento. Ha sido una experiencia muy grata y te quería decir esto, que yo realmente no le auguré demasiado futuro, o sea, pensé que podría durar un par de años nada más. Duró más de lo que yo hubiera imaginado.

Aparte del dueto con la viola, ¿algún trabajo individual, proyecto en el que estés trabajando actualmente?

Bueno, tengo varios proyectos. Va a salir el disco que se llama Cómplice Tango, donde grabé con Eugenia (León). Grabé con Roberto Limón, con otros cantantes argentinos, y grabé con el maestro Daniel Lineli. Es mi trabajo como solista, siempre estoy haciendo algo, ya sea por iniciativa y otras veces por invitación.

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