La mentira emotiva
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La mentira emotiva

La comunicación en la era de la posverdad

Una fotografía de un hombre lanzando un tlacuache (marsupial mexicano) fue compartida en las redes sociales como algo ocurrido durante las marchas de maestros en Oaxaca en 2016, siendo que en realidad pertenecía a un ritual realizado en Yucatán y que fue captado por un fotógrafo de la revista Vice. Hoy las primeras noticias que aparecen en la red respecto al malentendido, son los memes que se hicieron en torno. Lo que importaba en aquel momento era desprestigiar las manifestaciones y ahora sobrevive solamente lo más irrelevante del suceso.

La posverdad, también llamada mentira emotiva, es un neologismo que llega a nuestra actualidad para posicionarse entre los conceptos de interés filosófico y antropológico más referenciados. Se trata de un término que se convirtió en la palabra del 2016, según el Oxford diccionary, y da nombre al fenómeno en que los hechos objetivos pasan a ser de menor importancia al moldear una opinión, frente a nuestras propias ideas ya formadas y reforzadas a través de nuestra vida y las emociones que tenemos en torno a éstas.

TEORIA

2017 fue el año de algunos fenómenos de la posverdad, pero también fue aquel en que se publicó el libro Posverdad y otros enigmas del filósofo y académico italiano Maurizio Ferraris, creador de la corriente filosófica del nuevo realismo, centrada en la manipulación mediática.

Es profesor de filosofía en la Facultad de Letras y la Universidad de Turín, además ha escrito sobre pensadores históricos como Martin Heidegger o Jaques Derridá. Por su puesto, su interés también se posa sobre el efecto de las tecnologías actuales y el flujo de información que vivimos, así como la manera en que estos cambios han afectado a la filosofía.

Ilustración basada en la popular foto del tlacuache siendo lanzado. Ilustración: Hessie Ortega

En su libro apunta que la posverdad ayuda a captar la esencia de nuestra época. El posmodernismo, ámbito en el que para Ferraris confluyen temas que se tomaron en cuenta durante la revolución conservadora desplegada desde la época del romanticismo, es puesto aquí como una antecedente ideológico para la posverdad.

La difusión de lo posmoderno, más allá de lo académico, su liberalización y su uso democrático, para Ferraris es lo que deviene en un empleo desproporcionado y despreocupado de la idea de liberación que supone nuestra época actual.

DISTORSIÓN DE LA VERDAD

El fenómeno de la posverdad no es nuevo. El filósofo alemán Friedrich Nietzsche, autor del siglo XIX, es considerado por Ferraris como una especie de antecesor o “tatarabuelo” de la posverdad. “No hay hechos, solo interpretaciones”, afirma el alemán en una época en que el ser humano buscaba una mayor independencia. La construcción de la verdad hecha por cada uno de nosotros abriría espacio para la problemática actual de la posverdad. La libertad que se busca como individuo, termina en una incredulidad ante lo que se creía inamovible o verdadero.

No es, sin embargo, que los conceptos en sí sean peligrosos, pero su uso sin rigor y la actitud de la sociedad actual plantean una ruptura que nos deja frente a nuevos obstáculos.

Maurizio Ferraris utiliza además otro neologismo para nombrar lo que hizo posible esta falta de rigor: la llamada documedialidad. Se trata del escaso peso que tienen los documentos para definir tal o cual verdad, frente a la proliferación del flujo enorme de la información en la era de Internet.

Los hechos probados y registrados en fuentes confiables, pierden alcance ante el flujo de información en Internet. Foto: TED

El deseo de reconocimiento que guardan los usuarios de redes, aunado a la democratización del medio (la capacidad que tienen todos de participar) y la posibilidad de sobresalir, son diferentes factores que confluyen en una erosión de la verdad.

La información que fluye en nuestro medio más importante de comunicación es la que existiría en una conversación coloquial, por lo que se construye la sombra de una posverdad que es, en sí, la información irrelevante o llanamente falsa. La mentira, tal cual, es disfrazada como una verdad alternativa en una era en que toda participación tiene cierto peso.

DIRIGIR A LA AUDIENCIA

Lo anterior puede parecer palabrería filosófica que no atañe a nuestra actualidad. Sin embargo, este análisis sería la médula de problemas y efectos bastante reales que tiene la posverdad en nuestra realidad hiperconectada. Tiene que ver con la capacidad que tenemos para compartir y propagar información, que de hecho no es en sí algo negativo, pero permite caer víctima de la propia ignorancia y el declive del pensamiento crítico.

Así, tenemos casos en que a pesar de la evidencia de que el aborto no acaba con una vida ni produce dolor en el embrión, posiblemente habrá gente que apele a sus propios principios y creencias para “defender la vida” e irónicamente arruinar la de una madre con pocos recursos y de paso la de un niño no esperado.

No se trata sólo de un fenómeno individual o de algunos colectivos, sino que un lado más general del fenómeno nos muestra que es una distorsión deliberada de una realidad con un fin específico: modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, según señala la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española desde 2014.

Foto: mediavida.com

Lo anterior nos deja ver una implicación aún más preocupante de la misma posverdad: el control o el cambio de dirección de la opinión pública con fines políticos, por ejemplo.

Según la ONG Avaaz, en Estados Unidos, durante las elecciones en que resultó electo Donald Trump, 100 publicaciones demostrablemente falsas fueron vistas hasta 159 millones de veces.

India resultó tener la campaña más grande a nivel mundial de noticias falsas durante sus elecciones de 2014, en que el Economic Times refutó 160 noticias mensuales durante tres meses de elección y una inversión de hasta 7 millones de euros en la creación de anuncios para estas noticias en las plataformas de Facebook, Google y Youtube.

El activista digital Alberto Escocia señaló el uso de bots para la fabricación de al menos cien trending topics en 2018 en México; la cifra es más preocupante si se tiene en cuenta que en 2012 se utilizó esta estrategia utilizando únicamente 17.

La propagación veloz de la información implica que también la falsedad se extiende de esta manera. La revista Science publicó un estudio proveniente del Instituto Tecnológico de Masachussetts (MIT) en que se concluye que las noticias falsas en Twitter son propagadas a mayor velocidad que aquellas más veraces. Entre 2006 y 2017, el 70 por ciento de las noticias falsas fueron más retuiteadas; lo que es normal si se considera que es más posible deformarlas de modo que sean llamativas.

La familiaridad heurística, un hábito que nos conduce hacia lo seguro, es un factor que investigadores y psicólogos como David Rand del MIT y Wray Herbert de la revista Psychology Today, relacionan con la propagación de noticias falsas. En ese caso, algo compartido por una persona cercana es creído más fácilmente.

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