Bill Viola: imágenes de la impermanencia
Arte

Bill Viola: imágenes de la impermanencia

El movimiento como recurso discursivo

El artista neoyorkino finalizó sus estudios en la Universidad de Siracusa en 1980, una de las pocas instituciones que exploraba la utilización de nuevos medios de expresión en ese entonces. Viola se transformó en pionero del videoarte, una disciplina que utiliza producciones audiovisuales para generar imágenes autoconclusivas con sonidos envolventes, cuyo significado va más allá de una narración.

REFERENCIAS

La labor de Viola se ha extendido a través de más de 40 años de trayectoria. Participó con una obra de cuatro horas de duración para adaptar la ópera Tristán e Isolda de Richard Wagner, bajo la dirección de Peter Sellars. Recibió el Premio al Genio Creativo de la Fundación McArthur (1989), el Premio Internacional de Cataluña (2009), el Praemium Imperiale por la Asociación de Arte de Japón (2011) y fue distinguido como miembro honorario de la Royal Academy de Londres (2017). Su última exposición fue en 2019, en el Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson de Argentina.

El artista visual utiliza la fotografía como unidad de su trabajo; explora sus posibilidades más allá de la imagen estática, creando visuales en cámara lenta llevada al extremo, que resultan en videos meditativos.

La cinética de los cuerpos está presente en los videos de Viola; caen o flotan. La velocidad con que ejercen sus acciones es lo que mantiene una especie de hipnosis en el espectador. Lo que pueden evocar a simple vista es una cualidad existencial: la relación del individuo con su ambiente o con su tiempo, su antiestaticidad y el poco control que ejerce ante lo que en realidad lo condiciona.

Mary (2016), presentada en la catedral Saint Paul en Londres. Foto: Telegraph

Aunado a lo anterior, lo que explora de esta manera el autor es lo espiritual, búsqueda que centra en el budismo, el zen, el sufismo y la iconografía cristiana. Así, hace eco de temas universales que han rondado las artes visuales en toda su historia: condición humana, impermanencia, tiempo, nacimiento, muerte y consciencia se hacen presentes.

Lo especial en el trabajo de Bill Viola, como en muchos otros que engloban temas universales, es la forma en que se articula, pero también su carácter ecuménico y trascendental. El resultado son videos en pantallas de hasta cinco metros y entornos sonoros que funcionan como instalaciones museísticas contemplativas.

INFLUENCIA Y ESTRUCTURA

Viola emplea una característica advertida por el cineasta argelino Gilbert Cohen Séat; devuelve presencia y vida a los objetos cotidianos que de otra forma no mantendrían nuestra atención. El agua se presenta en un movimiento lento que nos hace notar de cerca la forma en que fluye y se expande en Ascension (2000) o en Tristan’s Ascension (2005) y aún más en la inmersión en agua tranquila de The Dreamers (2013).

Este tipo de obras devuelve a una fascinación que el filósofo francés Gaston Bachelard llamó “potencias dinamógenas”; es decir, hacia lo que está en movimiento. Asimismo, despierta una parte de nuestro pasado animista, aquel pensamiento mágico que concebía vida y divinidad a lo inanimado.

Dicha característica mística no puede ser casualidad tomando en cuenta que Bill Viola hace referencia a la espiritualidad y el misticismo. Tristan’s Ascension describe la ascensión del alma después de la muerte. El cuerpo aquí presentado es atraído por una cascada que sube en vez de caer, una metamorfosis del tiempo advertida por el crítico y guionista húngaro Béla Balázs.

Tristan’s Ascension en el Museo Guggenheim de Bilbao. Foto: EFE/A/Bilbao

El curador de la muestra El cuerpo del tiempo, Marcello Dantas, señala que las obras pertenecientes a ella utilizan el espacio, la escala, el vacío y el tiempo. En el caso de Inverted Birth (2014), el protagonista se muestra de pie cubierto de líquido oscuro que regresa en vez de caer, revirtiendo simbólicamente el nacimiento. Describe cinco etapas de transformaciones en que el sonido de gotas poco a poco se torna en inundación. Pasa a través de la oscuridad y el miedo para llegar a una imagen con líquido claro y niebla que inspiran alivio. De esta forma se representa la esencia de la vida humana y el ciclo vital, así como el despertar de la consciencia y la aceptación del cambio.

El autor neoyorquino hace descansar su concepto más en cualidades del arte mismo y, más específicamente, en el artista como agente creador. Se entrega a una sinergia poco controlable. Deja fluir lo que en un principio refleja sus intenciones y que, sin embargo, avanza en el terreno indómito de la comunicación, en la que los significados pueden traducirse de diferentes maneras.

The Innocents (2007) es un díptico en que aparecen dos jóvenes, hombre y mujer, que surgen de la sombra y pasan a través de una cortina de agua que, como es de esperarse, se agita al paso de los cuerpos. Conforme esto ocurre, los rasgos de los personajes se muestran más y se bañan de luz en lo que recuerda a un bautizo u otro rito de iniciación que representa el nacimiento, para después volver a la sombra e iniciar el ciclo interminable entre nacimiento y muerte.

En Man searching for immortality / Woman searching for immortality (2013), un hombre y una mujer desnudos aparecen en una losa cada uno, establecen una mirada con el espectador y comienzan a buscar en sus propios cuerpos las marcas de la vejez y la enfermedad, pero se van al apagarse las luces con una mueca de paz y agradecimiento.

Martyrs (Earth, air, fire,water) (2014) muestra cuatro pantallas de plasma que exponen, cada una, una figura de un mártir que es entregado a un elemento natural. Las creencias profundamente arraigadas forman parte de lo que la experiencia humana adolece y es precisamente el tema de la serie.

Bill Viola posa junto a su instalación de video Mártires (Tierra, Aire, Fuego, Agua) en la Catedral de San Pablo en Londres, Reino Unido. Foto: EFE/Londres

Las fuerzas naturales, inamovibles, representan la fidelidad a principios y valores por los que las personas soportan dolor y se mantienen abrumados. Aparece con ello una visión actual de lo que significa el martirio, y lo revela ya no como una capacidad protectora, sino como una parte esencial de la vida que representa el obstáculo que habrá de ser escalado para lograr un crecimiento.

En la serie Transfigurations (2008) hay una reflexión sobre el paso del tiempo y la transformación a través del misticismo medieval de Ibn Arabi, que describe al humano y a la vida como conceptos sin un principio ni final. La obra de esta serie Three Women (2008) muestra una madre y dos hijas que se dirigen a un límite conformado por luz y agua. La madre, por su parte, debe regresar a la sombra en una imagen de posturas y luces de inspiración barroca.

Mientras que el arte de este tipo prefiere muchas veces volcarse sobre lo específico y lo urgente, hablando de la realidad y las dificultades sociales del momento actual hasta el punto de llegar a lo local, Bill Viola representa una especie de vuelta hacia adentro y hacia lo que más nos ha conectado con la existencia: lo universal.

Sin embargo, no se debe tomar a Bill Viola como el único en tomar este camino, aunque sí es un pionero de su disciplina y por lo tanto en los intereses del arte contemporáneo. En las creaciones conceptuales conviven bastantes visiones estéticas y filosóficas al mismo tiempo, incluyendo la introspectiva.

El arte puede ser una expresión máxima del espíritu humano desde una concepción hegeliana. Puesto que ni los animales ni los dioses mueren, el humano tiene la capacidad de elegir un camino; puede crear buscándose a sí mismo y a su trascendencia, y en ese mismo actuar genera realidades que intentan embonar en el mundo que le rodea. La creación de propósito exploratorio, es expresión de la búsqueda existencial por excelencia que impregna los temas de grandes autores como Bill Viola.

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