Los nuevos padres de familia
Familia

Los nuevos padres de familia

Hombres más involucrados en la crianza de los hijos

Poco a poco, el rol del padre dentro del núcleo familiar ha cambiado. Lejos va quedando el papel de la madre como la única encargada de cuidar a los niños. Ahora, cambiarles el pañal, asearlos, alimentarlos y criarlos se va convirtiendo en una responsabilidad compartida, en la que tanto papá como mamá buscan involucrarse e intentan hacerlo de la mejor manera posible.

La crianza de los hijos no debe recaer solamente en las manos de la mujer. Si bien, durante el embarazo y los primeros meses del recién nacido resulta de suma importancia la relación y el apego que existe con la madre, tanto por la alimentación como por el sentido de protección, el papel del padre (cuando lo hay) también es primordial. Es él quien ayudará al pequeño a encontrar su independencia lejos del núcleo materno.

El cambio no surgió de la noche a la mañana, sino que hechos como la incorporación de la mujer al mundo laboral, el surgimiento de Internet y el cambio en la percepción de la realidad social son los que ocasionaron que la nueva generación de padres se involucrara completamente en el rol que adquieren al tener un hijo.

GENERACIÓN Y

Los hombres no quieren repetir los mismos errores que sus padres. La generación que actualmente es la que ejerce el papel de padre es la Y, también conocida como millennials: aquellos que nacieron entre 1980 y 1996 y que crecieron a la par que Internet cobraba fuerza.

Foto: Unsplash/Kelly Sikkema

Mucho se ha escrito y dicho sobre ese grupo de jóvenes que vivió el inicio de la era digital. En 2013, la revista norteamericana Times los bautizó como “la generación del yo yo yo”, debido a su alto índice de narcisismo y aparente carencia de compromiso. La realidad es que los millennials aprendieron a comunicarse de manera totalmente diferente a sus generaciones precursoras. Asimismo, afrontaron el cambio en el ciclo laboral producto de la recesión mundial de 2008: mercado precario, menores garantías respecto a la seguridad social y economía volátil.

La generación Y se caracteriza por ser emprendedora y más abierta ante temas que se consideraban tabú, como la sexualidad, la salud mental y la injusticia social. También resultan ser quienes quieren tomar las decisiones sobre cómo, cuándo y cuánto trabajarán. “Priorizan tres cosas a la hora de elegir dónde y cómo trabajar: dinero, estabilidad y tiempo libre. Quieren que se les recompense por su esfuerzo, sentirse seguros en su trabajo y tener la libertad de parar de vez en cuando”, según el estudio Carreras profesionales de los millennials: Horizonte 2020, presentado por la multinacional Mangroup.

Aunque puedan caer en el cliché de ser considerados como flojos, altaneros y sumamente individualistas, los millennials tienen una fuerte carga ética. Según un estudio presentado por Deloitte, firma privada con impacto mundial, el 63 por ciento de esa generación dona a organizaciones sin fines de lucro y un 83 por ciento quiere convertirse en ciudadanos activos con una o más causas. Luchas como el feminismo y los derechos de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transgénero) se convirtieron en el estandarte de los nacidos después de los ochenta.

Por tal motivo, con un sinfín de información a su alcance con un click, y gracias a una manera de pensar más crítica y tolerante, los hombres de la generación Y quieren ser mejores padres que sus antecesores. Un estudio presentado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) llamado Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar? determinó que entre las principales metas de los millennials están tener una buena vida familiar, tener hijos y ser exitosos en el trabajo.

Los padres de generaciones pasadas solían ser poco afectuosos con sus hijos, pues su papel se limitaba a ser proveedores y figuras de autoridad. Ahora es más común encontrar papás expresando cariño. Foto: Lewis Hine

En el artículo Así son los papás millennials, presentado por la plataforma Dinero en Imagen, se citó el estudio del centro de investigación Pew Research Center, en el que se afirmó que en 2016 los padres pasaban más tiempo con sus hijos a comparación de lo asentado en 1965. Es decir, en este año se registró que, en promedio, se hacían cargo de sus hijos durante ocho horas a la semana, siendo el triple de tiempo en comparación con hace décadas.

Asimismo, en el estudio A tale of two fathers (Una historia sobre dos padres) del mismo centro de investigación, se decía que ya desde 2008 los padres millennials estadounidenses (siendo encuestados más de 6 mil 200) sentían que su labor era mejor que la de quienes los criaron: el 47 por ciento dijo que estaban haciendo un mejor trabajo que su propio progenitor, mientras que sólo el tres por ciento dijo estar haciéndolo peor.

Así como la generación Y es más tolerante y dispuesta a romper con los patrones que durante tanto tiempo fueron socialmente impuestos, saben que parte de su responsabilidad radica en seguir fomentando una nueva manera de percibir la realidad: más equitativa, respetuosa y empática. La incorporación de la mujer al mundo laboral también ha ayudado en el desarrollo de esta nueva generación de padres involucrados.

LUCHA FEMENINA

Si bien la lucha de las mujeres por un mundo en el que tengan los mismos derechos y oportunidades que el sexo masculino ha existido desde hace décadas, el camino no ha sido fácil. Uno de los motivos esenciales por los cuales el hombre comienza a tomar las riendas de una responsabilidad que también es suya, es debido al quiebre del estereotipo de la familia correcta.

Los papás millenials intentan involucrarse con sus hijos de diversas maneras, que van desde el cuidado hasta actividades recreativas. Foto: Archivo Siglo Nuevo

La mujer comienza a dejar de ser quien amorosamente debe aceptar que su papel solamente está entre ropa por lavar y comida por cocinar. Cada vez es más libre, dispuesta a no seguir siendo violentada, con grandes aspiraciones y metas por alcanzar, inclusive si son lejos del llamado “hogar perfecto”.

Por tal motivo, la dinámica familiar cambió. Con la continua incorporación del sexo femenino en el ámbito laboral, así como su constante búsqueda de un camino que no necesariamente culminará en dar vida y vivir por y para ello, los padres tuvieron que entender que criar un hijo es una tarea de dos, dejando atrás roles de género arraigados en el pasado.

En México, en un informe presentado en 2013 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se concluyó que de cada cinco pequeñas y medianas empresas que se abrían, tres eran lideradas por mujeres. De igual manera, tras realizar una comparación de los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del último trimestre del 2013 al segundo del presente año, se observó un incremento de 2.3 millones de mujeres mexicanas que se convirtieron en población ocupada, quienes estuvieron participando en la generación de algún bien económico o en la prestación de un servicio. Cabe recalcar que, desde julio del 2018 hasta la fecha, la cifra laboral incrementó gracias, solamente, a la incorporación femenina.

De esta manera los nuevos padres, al ser más críticos y éticos, están dispuestos a criar basados en la tolerancia y el mundo globalizado en el que viven, enfocados en estar más presentes; buscan ofertas de trabajo que les permitan compartir tiempo de calidad con sus hijos, el apoyo a su pareja femenina aumenta, y cambiar pañales y pensar en la cena ya forma parte de su día a día.

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