El cine de la nostalgia
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El cine de la nostalgia

Retropía del consumismo

La retromanía se refiere a la romantización de una etapa del pasado que, en el caso del cine, en los últimos años se ha expresado en forma de una oleada de nuevas versiones y secuelas de películas que fueron grandes éxitos en décadas pasadas, lo cual ha concedido al público la posibilidad de revivir sus escenas favoritas de la infancia o la juventud. El fenómeno ha tomado tanta fuerza en la cultura actual, que se ha llegado a ver la nostalgia como un obstáculo para la creación de contenidos originales para la gran pantalla. Sin embargo, para Hollywood parece ser una fórmula de éxito seguro.

Por ejemplo, el estreno de Alicia en el país de las maravillas en 2010, obtuvo una recaudación de mil 25 millones 467 mil 110 dólares, rompiendo récord de ventas durante el primer fin de semana de marzo en la historia del cine. Cuatro años después, Disney lanzó Maléfica, que cuenta la historia del personaje antagónico del cuento La bella durmiente, que esta misma compañía había adaptado a largometraje animado en 1959. El éxito de Maléfica (758 millones 410 mil 378 dólares vendidos en taquilla alrededor del mundo) sería el detonante para comenzar a producir remakes de los clásicos de Disney, estrenando uno o dos cada año. Le siguieron Cenicienta en 2015, El libro de la selva en 2016, La bella y la bestia en 2017, Christopher Robin y Mary Poppins en 2018, y en 2019 los estrenos se multiplicaron con Dumbo, Aladdin, El rey león y La dama y el vagabundo.

BENEFICIOS DE LA NOSTALGIA

Cuando las plataformas de streaming comenzaron a presentar más contenido original, las salas de cine las consideraron como una amenaza, pues se encontraban a mayor disponibilidad del público, a menor costo y con un catálogo variado. En enero del presente año, tan sólo Netflix contaba con 139 millones de suscriptores.

La situación puso en alerta a las productoras, pues esperaban que la asistencia a las salas disminuyera. En consecuencia, estudios cinematográficos como Walt Disney Pictures, en un afán de adaptarse y hacer competencia al streaming, decidieron que su mejor arma sería la nostalgia. Como estrategia de marketing, esta manipulación emocional garantiza el éxito comercial de un producto.

Foto: pixlcorps.com

Un estudio hecho en 2008 por el doctor Constantine Sedikides para saber cómo la nostalgia afecta al ser humano, concluyó que este sentimiento ataca la soledad y ayuda a conectar con otras personas. Además, la mente lo utiliza para librarse de situaciones de estrés, generando optimismo en momentos críticos. Así, el marketing utiliza la nostalgia para crear un lazo emocional con los consumidores, quienes asocian al producto con un refugio o escape de las dificultades del presente.

Otro estudio publicado en 2014 por la revista Journal of Consumer Research, indica que los consumidores tienden a comprar impulsivamente aquello que les recuerde su infancia o algún otro momento agradable de su vida. La nostalgia esfuma el deseo de ahorrar porque, al ser una emoción agradable, hace sentir a las personas menos presionadas, incluso tratándose del estado financiero en que se encuentran. La clientela más fuerte para el marketing de nostalgia son los millennials, ya que no suelen consumir un producto que no conecte emocionalmente con ellos o que no esté relacionado con alguna causa social (como el apoyo al medio ambiente).

EL LADO NEGATIVO

La nostalgia es positiva para el ser humano, pero su efecto en el arte cinematográfico no está teniendo un resultado favorecedor en cuanto a lo creativo. Desde hace algunos años, las películas originales se están dejando de lado para darle prioridad a secuelas, remakes o reboots. La industria da prioridad a los largometrajes de este tipo porque el efecto nostalgia se trata simplemente de asegurar la venta de un producto, no su originalidad.

En 2011, el crítico de cine Mark Harris escribió un artículo para la revista GQ titulado El día que murieron las películas, donde habla de lo que tuvo que hacer el director británico Christopher Nolan para concretar la realización de El origen (2010), un guion original escrito por él mismo. Para continuar siendo la cabeza de Batman: el caballero de la noche asciende (2012), puso como condición que la productora Warner Bros. apoyara su proyecto. La empresa tuvo que arriesgarse porque, a pesar de que El Origen podía fracasar, sería más perjudicial que el director dejara la producción de la saga de Batman, nacida de la fiebre de héroes de cómics transportados a la pantalla grande.

El Origen. Foto: appalcinema.it

Está de más decir que ambos proyectos tuvieron un gran éxito. Sin embargo, es posible que El Origen nunca hubiera visto la luz de no ser por la oportunidad de negociación que se le presentó a Nolan con la trilogía del héroe de Ciudad Gótica. En ese entonces a las productoras ya no les interesaban mucho las historias originales, incluso aquellas escritas por cineastas de renombre. A pesar de que el público se mostró emocionado ante la novedosa película del británico, la industria se ha mantenido firme en sus estrategias de ventas seguras. Al marketing de la nostalgia se agrega una táctica hermana: los universos cinematográficos.

UNIVERSOS CINEMATOGRÁFICOS

En 1977, cuando se estrenó Star Wars: Una nueva esperanza, nació una era del cine en la que por primera vez se veía un universo cinematográfico que incluía figuras coleccionables de Luke Skywalker, Han Solo, la princesa Leia y Darth Vader.

George Lucas creó este mundo sin saber el gran alcance que tendría ni cómo el cine se vería afectado. Se puede decir que esta saga es la responsable de que ahora se les tome más importancia a los productos publicitarios derivados de una película.

Lucas dijo en una entrevista con el periodista estadounidense Charlie Rose en 2015: “Recordemos que Star Wars llegó de la nada. No había nada así. Ahora si no haces algo que no sea una secuela o una serie, no lo harán. Eso es lo malo de Star Wars, demuestra una terrible falta de imaginación y miedo a la creatividad”. De esta manera, George se quitó toda responsabilidad de un futuro ataque por ser el creador de una saga de la que actualmente sólo importa lo que recaude en taquilla, visión que nada tiene que ver con la del cineasta que en los setenta se arriesgó a contar las aventuras que se vivían en una galaxia muy muy lejana. En 2012, cuando se dio cuenta de que no podría seguir contando historias a su manera, se vio en la necesidad de vender Lucasfilm a The Walt Disney Company.

Star Wars: El ascenso de Skywalker, la última entrega de la saga. Foto: reddit.com

Treinta años después de Star Wars llegaría a las pantallas el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), el cual permitiría a los fans de los cómics ver por primera vez al grupo de los Vengadores en la pantalla grande. Actualmente, es el universo cinematográfico más exitoso, hablando en términos de recaudación. Este año el UCM cerró una etapa con Avengers: Endgame, la película más taquillera de la historia y que, por cierto, se dio el lujo de recurrir a la nostalgia al presentar un recuento de las escenas más memorables de sus antecesoras.

Además, el 19 de diciembre llegará a México Star Wars: El ascenso de Skywalker, la novena entrega de esta saga que también cierra un ciclo al ser la última de la historia iniciada en 1977.

UN PASADO IDEAL

La obra Retrotopía del filósofo polaco Zygmunt Bauman señala que las personas tienden a creer que todo pasado fue mejor, por lo que este se idealiza y hace imaginar un presente que no existe pero que a todos les hubiera encantado vivir. De cierta forma, el cine actual trata de reconstruir el pasado para mantenerlo vivo y darle al público algo a lo que aferrarse en un presente no tan agradable.

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