Modificación genética canina
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Modificación genética canina

Una acción del hombre contra la naturaleza

Las modificaciones genéticas que han padecido los perros (a manos del hombre) a partir de 1915 hasta ahora, obedecen a aspectos estéticos y no funcionales como lo fueron antes de aquel año, cuando el cazador buscaba cualidades específicas en sus mascotas que le permitiesen colarse en las madrigueras para atrapar a la presa, por ejemplo. Con aquellas manipulaciones se han engendrado más de 155 razas caninas, trayendo consigo también consecuencias mortales para los “mejores amigos del hombre”.

Por ejemplo, el rottweiler padece anomalías de cadera (displasia) y de codo, trastornos que impulsaron una serie de regulaciones en diversas partes del mundo buscando reducir este efecto genético en la raza, lo mismo que con el pastor alemán. En diversas ocasiones aquellas displasias eran provocadas por el criador al reducir el número de machos para mantener la herencia. Bajo argumentos que justifican cambios estéticos a través de la modificación genética, se han detectado al menos cien trastornos, de acuerdo al estudio de la Universidad de Sídney titulado Herencia Mendeliana en Animales.

Los productores a gran escala valoran los resultados de los concursos por encima de la salud de los animales y, por supuesto, preponderan las ventas de los cachorros, que es lo que se busca en la mayoría de los casos. Los perros ganadores tendrán un mercado favorable, especialmente en las grandes urbes, como Nueva York, donde suelen organizarse exclusivos certámenes caninos.

Un perro pequinés pesa apenas un kilogramo. Foto: EFE New York

Lo sorprendente de estas modificaciones es que ocurren en apenas unos pocos genes de su información hereditaria: durante las constantes cruzas a través de generaciones, la alteración de un puñado de genes logra cambios radicales en la apariencia de los canes. “Un pequinés pesa apenas un kilogramo; un San Bernardo puede superar los 80 kilogramos. Ambos perros, aunque de aspecto sumamente distinto, pertenecen a la misma especie: Canis familiaris” escribe Elaine A. Ostrander en su artículo Base genética de la morfología canina, donde revela que estos pequeños cambios genéticos originan amplias diferencias morfológicas.

Ostrander dirige la sección oncogenética del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano del Instituto Nacional de la Salud en Estados Unidos. Ella comenzó el proyecto del genoma canino en los años noventa del siglo pasado, que consistió “en identificar las enfermedades que sufrían los perros de raza pura”.

Entre las revelaciones plantea que la diversidad genética en las razas puras es limitada debido al número reducido de “fundadores”, sementales estrechamente emparentados, lo que afecta a estos perros. A diferencia de ellos, los “mixtos” padecen menos trastornos debido a la diversidad genética que poseen.

La manipulación genética propicia enfermedades caninas. El biólogo Robert Wayne afirma que se han identificado más de cien relacionadas con mutaciones en genes.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

LOBOR GORDO ENFERMIZO

El Canis familiaris, nombre científico del perro común, surgió hace 40 mil años, y comparte su genética con el lobo, el coyote y el chacal. “Es probable que la mayoría de las razas domésticas que se conocen hoy, sean el resultado de la selección realizada por el hombre a lo largo de los últimos dos o tres siglos”, refiere la autora, quien comparte la opinión con otros expertos respecto al origen de las razas presentes, a manos de criadores que buscan nuevos atributos o mejoras en el rendimiento de los animales.

Por su parte, Robert Wayne, quien también desarrolla un estudio del genoma canino, asegura que “los perros actuales no tienen características genéticas que permitan relacionarlos con los lobos actuales, en cambio sí que tienen muchas similitudes con el ADN de los lobos antiguos de Europa”.

Respecto a la determinación de las razas, Elaine aclara que la definición obedece más a los conceptos impuestos por los criadores y los desarrolladores genéticos, pues si bien es cierto que el color de la piel, la forma y tamaño del cuerpo, la longitud de las patas y la forma de la cabeza son rasgos distintivos, también interviene el criterio de los criadores quienes imponen aspectos como el genoma y la ascendencia para definir si se trata o no de una raza distinta. Por esta forma de clasificar es que no está determinado si existen 155 linajes de perros, o cuatrocientos.

Otras fuentes coinciden en determinar enfermedades específicas en las diversas razas, como el caso del bulldog, del cual se afirma tiene problemas para aparearse por su obesidad.

Liceth Agudelo Giraldo y William Naváez Solarte, maestro en ciencias veterinarias el primero y doctor en nutrición animal el segundo, de la Universidad de Caldas, de Colombia, se interesaron en el estudio de la obesidad en los perros domésticos, descubriendo una prevalencia entre la raza, la edad y la tendencia a estar gordos.

La obesidad canina es un padecimiento que contribuye al desarrollo de otras enfermedades ya la disminución de la esperanza de vida de las mascotas. Foto: EFE Berlín

En su estudio, que realizaron con más de mil canes, demostraron que el 24.40 por ciento presentó algún grado de obesidad y, por extraordinario que parezca, hallaron que el beagle tiene la mayor prevalencia puesto que el 57.14 por ciento de su población manifiesta algún grado de obesidad, seguida por el labrador con el 46 por ciento y el pinscher con el 27.03 por ciento”.

Concluyeron ambos expertos que la obesidad canina es un padecimiento creciente a nivel mundial, que contribuye al desarrollo de otras enfermedades así como la disminución de la esperanza de vida de las mascotas.

ENFERMEDADES GENÉTICAS 

Dirk Vandecasteele ha sido presidente y vicepresidente de la junta directiva de la Federación Internacional de Amigos del Rottweiler, fundada en 1969. Para la protección de esta mascota, publicó un estudio que describe, entre otros aspectos, las enfermedades genéticas del can: desde cataratas, sordera, hemofilia, narcolepsia, vitíligo y 32 padecimientos más, varios de ellos similares a los del humano.

Con su trabajo pretende cambiar la conducta de los reproductores de perros, abrir el linaje para atenuar los padecimientos que acortan la vida de quien ha estado acompañando a la humanidad en los recientes cuarenta mil años.

 

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