El Cañón de Somoto
Destino

El Cañón de Somoto

Paraíso en Centroamérica

Un promontorio rocoso que se alza sobre el agua cristalina del río Coco, entre la frontera de Nicaragua y Honduras, erige hoy uno de los paisajes geológicos más impresionantes de Centroamérica: el Cañón de Somoto, que busca ser reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como el primer geoparque de la región.

Con el pasar de miles de años y el golpeteo contra las rocas de las aguas torrenciales del afluente, durante la estación de lluvias, se ha formado una especie de garganta de paredes conocidas como el Cañón de Somoto, ubicada dentro de una ciudad llamada igual, a 216 kilómetros al norte de Nicaragua.

Una línea de agua fresca y transparente del río Coco, el más largo de Nicaragua, con una longitud de 680 kilómetros, recorre un cauce abierto en medio de las paredes de un área rocosa, asemejándose a las curvas de una serpiente en movimiento.

El cañón, además de contener variedad de especies como el guapote, el tigrillo, venados y hasta nutrias, tiene grandes recursos geológicos y su entorno cuenta con decenas de yacimientos arqueológicos pertenecientes a diferentes periodos culturales precolombinos.

Es por ello que representantes del gobierno de Nicaragua, en coordinación con autoridades locales, culminaron un intercambio de experiencias facilitado por la Agencia Andaluza de Cooperación al Desarrollo (Aacid), para presentar a la UNESCO la candidatura del territorio como un nuevo geoparque, que abarca cuatro municipios del departamento de Madriz.

CANDIDATURA

La inclusión del Geoparque Río Coco dentro de la lista del Programa Mundial de Geoparques (GMU) es un reconocimiento internacional que otorga la UNESCO a un territorio que tiene un patrimonio geológico importante y que lo administra adecuadamente. Por su potencial geológico, abundante biodiversidad, atractivos turísticos y culturales, el proyecto Geoparque Río Coco se encuentra en proceso de estudio por la organización.

De incluirse en esa lista, Nicaragua sería el primer país en Centroamérica en contar con un geoparque reconocido por la UNESCO.

El cañón, descubierto por un equipo de geólogos checos en el 2004, se ha convertido también en un gran impulsor de la economía local.

Es el único en su tipo en Centroamérica y se localiza cerca de la frontera El Espino, que comparte Nicaragua con Honduras, a 15 kilómetros al oeste de la ciudad de Somoto, entrando por un camino repleto de piedras afiladas y caseríos distantes que ofrecen tour por el sitio.

El recorrido se inicia caminando, pasando sobre un riachuelo a través de rocas que sirven como puente natural y bordeando el hilo de agua se avanza por al menos dos kilómetros observando las colinas aún verdes por el recién pasado período de lluvias.

El túnel de rocas, de unos 250 metros de altura, se avista, y pequeñas embarcaciones de remos yacen flotando sobre el agua. Son las que sirven para adentrar a los visitantes a las cuevas rocosas que causan la sensación de un posible derrumbe.

Las naves avanzan silenciosamente hasta donde el amontonamiento de piedras lo permite, luego de eso, los turistas sortean los obstáculos y suben la roca más alta, desde donde se puede apreciar la inmensidad del lugar.

El sitio tiene tres miradores, el más alto alcanza los 300 metros de altura, y también tiene varias pozas profundas que se deben pasar obligatoriamente nadando, auxiliados por salvavidas.

Por la mezcla de recursos hidrológicos, geológicos y potencial turístico, el Gobierno lo nombró Monumento Nacional Cañón de Somoto, y en octubre de 2017 presentó a la UNESCO la candidatura como nuevo geoparque.

Actualmente, el turismo en ese lugar se recupera a cuenta gotas en medio de la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde abril de 2018 y que ha dejado, además de cientos de muertos y de detenidos, a decenas de miles en el desempleo y en el exilio.

Miguel Ángel Jiménez, uno de los guías del lugar, mencionó que en el marco de la crisis llegaron a recibir entre dos y cuatro turistas por día, pero ahora el número de visitantes alcanza hasta los 300 los fines de semana.

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