El regalo perfecto
Nuestro mundo

El regalo perfecto

Nuestro Mundo

Es época de dar y no sólo por Navidad, hay muchos cumpleaños, muchas reuniones y por supuesto mucho espíritu de compartir. Siempre he creído que ser acertado en los obsequios tiene su gracia, no cualquiera, porque necesitamos ser muy observadores, estar atentos a los gustos, a las necesidades, a los deseos que pocas veces se manifiestan.

No hay regalo perfecto, porque no hay personas perfectas. Lo que hay son buenas intenciones, deseos de agradar, consideración para alguien, pero sobre todo la certeza que quien da tuvo varios momentos en los que pensó en alguien en particular. Desde hace tiempo para minimizar los errores al obsequiar se hacen listas de regalos: de bodas, de bautizos, de cumpleaños, y se resuelve el problema indicando una cuota para quien se festeja, además hoy en día compras en línea y te ahorras tiempo y esfuerzo; sin embargo, soy de las que cree que la donación más importante que haces para alguien es tu tiempo y el esfuerzo que imprimes en la elección de lo que das.

Tengo una amiga queridísima que cada vez que voy a su casa salgo con algo: un paquete de galletas que trajo de algún lado, un vestido que dice que ya no le queda y mil detalles que guardo en mi corazón con mucho agradecimiento. Qué lindo es cuando alguien es capaz de compartir, porque seamos francos, a ser así también se aprende.

Respeto mucho a quienes les cuesta desprenderse de algo y lo veo hoy con las mujeres jóvenes, que en lugar de obsequiar a alguien la ropa en desuso la venden a través de los grupos de mercadeo que hay en redes, cuidar la economía familiar es parte de la encomienda que tenemos la mujeres, ahora todo se vende: los arreglos navideños porque buscamos cambiar la decoración del árbol, los zapatos que ya no se usan, las cacerolas que ya no hacen juego con la cocina nueva, la bisutería que se acumula, los vestidos de fiesta que ya nos pusimos varias veces. 

¿Será que antes dejábamos la ropa casi transparente de tanto usarla?, ¿será que a los zapatos ya les habíamos puesto doble suela?, ¿será que teníamos dos vestidos de fiesta y entre las amigas nos prestábamos para lucir distintas?, ¿será que las mamás guardaban hasta el cabello de ángel para ponerlo la siguiente navidad?, ¿será que algunas de nosotras todavía tenemos alguna olla que mamá utilizó? No sé, pero la verdad son otros tiempos y lo que antes se obsequiaba hoy se vende.

A mí me cuesta elegir adecuadamente los regalos, pero encuentro que cometo lo típicos errores: dejo la compra para última hora, compro lo que me gusta a mí, me distraigo cuando estoy en la elección viendo otras cosas, no le dedico el tiempo a buscar mas que en una o dos tiendas a lo mucho. Luego por fin compras y ya no te detuviste a arreglar el regalo y, entonces, de último momento andas reciclando la bolsita que guardaste y que se te hizo tan mona. Total, que llegas con el regalo a medio arreglar y luego pierde todo el encanto, también sé que estamos en un momento crítico de desprendernos de las costumbres que tanto han dañado al medio ambiente, por ejemplo, las envolturas rebuscadas, los moños, el papel de china y mil cosas mas que empleamos para que el obsequio quede lindo e impecable, aunque se convierta en basura en un abrir y cerrar de ojos.

Como te podrás dar cuenta, apreciadísimo lector, no soy la más indicada para recomendar cómo comprar. No obstante, me voy a atrever a hacer algunas observaciones al respecto:

  1. Si no tienes mucho dinero para comprar, procura regalar algo pequeño o algo rico.
  2. Si tienes mucho dinero para comprar, regala algo pequeño o algo rico.
  3. Si no tienes tiempo para comprar, regala algo pequeño o algo rico.
  4. Si tienes mucho tiempo para comprar, regala algo pequeño o algo rico.

Esa es la formula infalible. No trates de impresionar, no trates de que tu regalo sea el mejor, no intentes que el precio sea lo importante, no supongas que no le puedes sorprender con nada o que ya tiene todo lo que quiere. Busca que la entrega del regalo sea especial, no le quites importancia a tu esfuerzo y da oportunidad a que se te agradezca como mereces.

Y si no tienes con qué comprar nada, regala tu sonrisa, palabras cálidas, muestra tu interés, tus ganas de que el otro sea especial por un momento. Compártete y comparte lo que la vida te da, sea mucho o poco. 

Comentarios