¿Mujeres inmunes al VIH?
Ciencia

¿Mujeres inmunes al VIH?

El implante que podría salvar miles de vidas

En 2018, 1.7 millones de personas en el mundo contrajeron Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Para el final de ese año, 37.9 millones vivían con la enfermedad. En las últimas décadas, ha sido la epidemia más mortífera a la que se ha enfrentado la especie humana.

No es de extrañarse que en diferentes países se hayan llevado a cabo investigaciones y experimentos con el objetivo de obtener un fármaco, inyección o antídoto contra el SIDA, ya que lo único con lo que se cuenta actualmente son métodos de protección que no son del todo efectivos.

Dentro de los amplios estudios realizados, se encontró un caso que se creería impensable: investigadores de la Universidad de Waterloo, Canadá, descubrieron un grupo de trabajadoras sexuales en Nairobi, Kenia, que parecían ser inmunes al Virus de Inmunodeficiencia Humana (transmisor del SIDA). Las mujeres se encontraban constantemente expuestas al virus y, a pesar de no contar con ningún tipo de protección, no lo contraían.

El VIH, al ser adquirido, puede afectar al sistema de defensa del cuerpo, es decir, el sistema inmunológico, que se ve tan debilitado que comienza a permitir la entrada de enfermedades contra las cuales el organismo ya no tiene anticuerpos suficientes. Esta etapa avanzada de la infección es conocida como SIDA, lo que significa que no todos los portadores del virus presentan el síndrome, pues puede que no hayan llegado a esa fase. Es decir, alguien con VIH puede no presentar ningún síntoma de SIDA, pero puede transmitir el virus. Por ello es tan peligroso y fácil de esparcir. Dicho esto, es normal que se esté buscando, con bastante desesperación, una cura para esta pandemia.

Imagen de la pirámide Cestia iluminada de rojo como homenaje al 30 aniversario del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, en Roma, Italia, 2018. Foto: EFE/Angelo Carconi

APARECE LA POSIBLE SOLUCIÓN

Por esto, cuando los científicos encontraron al grupo de mujeres kenianas, decidieron hacer más exámenes. Así descubrieron que su inmunidad se debía a que las células T vaginales eran inactivas, y con base en esto desarrollaron lo que podría ser un salvavidas para millones de personas.

Cuando el VIH es transmitido vía sexual, los primeros tejidos a los que llega son los del tracto vaginal. Ahí, el virus usa el mecanismo activo de las células T de su anfitrión para completar su ciclo de vida y así comenzar a reproducirse e invadir el organismo. Al descubrir esto, la primera propuesta de los investigadores fue crear un medicamento que se administrara de manera oral, cuya finalidad fuera hacer que las células T se mantuvieran inactivas para evitar la propagación de la infección. El problema con esa idea es que la mayoría de los fármacos orales no hicieron efecto en la zona genital.

Una vez que se presentó esta inconveniencia, los especialistas comenzaron a preguntarse si era posible implementar un antídoto cerca de la vía de acceso, es decir, el aparato reproductor femenino, para inducir a las células T de la primera línea de defensa (que serían las primeras en verse afectadas) a un estado de inacción como el que naturalmente tenían las de las trabajadoras sexuales estudiadas.

Es así como surgió la idea de crear un implante vaginal que administrara una sustancia en el primer recorrido que tendría el virus al entrar al cuerpo femenino. Este sistema podría proporcionar una excelente estrategia enfocada en proteger a la mujer de la transmisión del VIH. Un implante sería una manera más confiable y accesible de bloquear el paso a la infección.

Prototipo del implante vaginal. Foto: dn.pt

El invento se trata de un tubo hueco y poroso lleno de un medicamento que se secreta lentamente y se absorbe en las paredes del tracto genital femenino. El artefacto tiene dos brazos flexibles que evitan que se mueva, parecido a un DIU.

Los experimentos que se han llevado a cabo hasta ahora han resultado en muchas esperanzas de éxito para los científicos. En su estudio, llenaron el implante vaginal con hidroxicloroquina y lo probaron en conejos. El dispositivo causó una reducción significativa en las células T activadas, lo que indica que indujo un “estado inmune inactivo" en los tractos genitales de las hembras.

La idea es que una vez administrado el fármaco que contiene el implante, el cuerpo de la mujer, al ser expuesto al virus en cuestión, no responda violentamente enviando células T hacia el VIH que acaba de introducirse en su cuerpo. Si se mantienen pasivas, no se infectan del virus y no lo esparcen por el cuerpo.

URGENCIA DE UNA CURA

Anteriormente, los casos de SIDA en Estados Unidos se veían sobre todo en hombres homosexuales, lo que propició que, hasta la fecha, haya muchos individuos que se sientan exentos de la enfermedad por desinformación. Sin embargo, la epidemia se ha extendido tanto que ya está inherente a cualquier ámbito, inclinación sexual y país del mundo. 74.9 millones de personas han contraído el virus desde que comenzó el contagio.

Centro de rescate Fruitful en Nairobi, Kenia, un orfanato para niños con VIH y para huérfanos que perdieron a sus padres por diversas razones, entre ellas el Sida. Foto: EFE/ Dai Kurokawa

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos expresó que en 25 años de pandemia ha habido cambios constantes. La proporción del total de casos de SIDA atribuibles a la transmisión heterosexual ha aumentado seis veces desde 1989, saltando del cinco al 31 por ciento. A nivel geográfico, aunque muchas personas creen que se trata de un problema exclusivo de África y Estados Unidos, la enfermedad está mucho más cerca de lo que se admite. México, por ejemplo, ha sufrido un aumento monumental en las cifras de VIH diagnosticado en los últimos años, con focos rojos como Playa del Carmen, Quintana Roo. La asociación civil Vida Positiva, con sede en esta ciudad, reporta que en 2008 menos del 0.5 por ciento de las pruebas resultaron positivas, pero los casos no han dejado de aumentar: en 2018 fue el 2.6 por ciento y en lo que va de 2019 está en cuatro por ciento, es decir, en Playa del Carmen cuatro de cada 100 personas están infectadas del virus.

A pesar de lo extendido que se encuentra el contagio, la razón por la que se considera una urgencia detener la propagación de la enfermedad primordialmente en mujeres, es porque en el mundo hay aproximadamente 2.1 millones de niños menores de 15 años infectados, ya que sus madres les transmitieron el virus en el embarazo, el parto o al amamantarlos. La importancia del implante no radica sólo en la seguridad de las mujeres, sino en lo que llegará a representar en cuanto a protección de infantes, impactando el resto de su vida.

El implante aún no ha llegado al mercado ni al sector salud. El equipo encargado asegura que aún queda mucha investigación y experimentación por hacer antes de asegurar los alcances y la efectividad del dispositivo. El novedoso y prometedor artefacto ha sido probado en animales y sigue en su etapa de laboratorio. Además, entre las preocupaciones de los científicos está el hecho de que su proyecto podría tratarse de sólo una parte de la defensa, es decir, es posible que se necesite emparejarlo con más métodos preventivos para que funcione óptimamente.

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