Competitividad y reparto
Opinión

Competitividad y reparto

Jaque mate

México ha cambiado su estrategia para lograr la prosperidad. Ya no se preocupa tanto por conseguir la competitividad. Hoy prefiere repartir dádivas directamente a los necesitados; y a muchos que no lo son.

Es muy pronto para saber si la estrategia funcionará, ya que apenas está siendo aplicada en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La experiencia histórica, sin embargo, obliga al escepticismo. Ningún país ha dejado atrás la pobreza repartiendo dádivas. Los países que han logrado esta hazaña han elevado su competitividad.

México no es un caso perdido. El Foro Económico Mundial colocó a nuestro país en el lugar número 48 de 141 en su Informe Mundial de Competitividad publicado en octubre de 2019. Dentro de América Latina, solamente Chile, en el lugar 33, nos supera. Detrás de México vienen Uruguay (54), Colombia (57) y Brasil (71). Venezuela, en la posición 133, y Haití, en la 138, se encuentran entre los peores países del mundo. Venezuela, en particular, ha tenido un desplome brutal, lo cual se ha reflejado en un dramático empobrecimiento. Las mediciones de este informe corresponden en su mayoría a 2018, último año del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Los factores que más dañan la competitividad de México están concentrados en el área de instituciones. La presencia del crimen organizado, las altas tasas de violencia y la falta de confianza en los servicios de policía son los principales problemas que enfrenta la competitividad de nuestro país. También hay un bajo nivel de protección de los derechos de propiedad. México gana en competitividad por su apertura al comercio internacional, pero tiene una mala legislación laboral, con costos de despido excesivamente altos, y carga con un sistema educativo con muchas deficiencias.

Repartir dinero en programas sociales no resolverá estas deficiencias. El primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha resultado, por lo pronto, decepcionante en el tema de seguridad. La violencia ha aumentado, quizá a un ritmo menor que en años anteriores, pero ha aumentado. El gobierno ha concentrado su apuesta de seguridad en la creación de una nueva policía militarizada, la Guardia Nacional, pero no hay hasta el momento indicios de que esté mejorando la calidad de sus elementos. En educación, el gobierno ha cedido ante las exigencias de los sindicatos de maestros, eliminando virtualmente la evaluación de los docentes, lo cual puede llevar a un deterioro todavía mayor de la calidad de la educación.

La inversión tuvo un desplome muy importante en 2019 en México, especialmente en el campo de la construcción. Esto afecta directamente a la competitividad del país. La única manera de construir nueva infraestructura y capacidad productiva es a través de la inversión. Muchos proyectos de inversión fueron detenidos por el propio gobierno, como ocurrió durante meses en la Ciudad de México. Esto generó falta de certidumbre y multiplicó los costos de los nuevos proyectos. En otras palabras, redujo la competitividad de nuestro país.

Singapur, Estados Unidos, Hong Kong, los Países Bajos y Suiza son las naciones más competitivas del mundo, según el Foro Económico Mundial. Algo tenemos que aprender de ellas. Algunas tienen programas sociales generosos. Pero lo importante es que primero han buscado generar riqueza y sólo después se han preocupado por repartirla.

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