Tabaquismo
Salud

Tabaquismo

Un vicio que disminuye

El tabaco va a la baja y, aunque resulte difícil de creer, se trata de una noticia buena para sus pulmones. Sucede que en diciembre pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) tuvo un motivo de celebración extraordinario.

Un informe arrojó que, por primera vez en la historia reciente de la humanidad, ha disminuido el consumo de tabaco entre la población masculina.

Esto refleja, dice la OMS, “un poderoso cambio en la epidemia mundial de tabaquismo”. Utilizar la palabra “epidemia” no es exagerado. A nivel mundial hay millones de millones de individuos habituados a consumir los empaquetados de la industria tabacalera.

El análisis hecho abordó cigarros, pipas, pipas de agua, productos de tabaco sin humo y productos de tabaco calentados. Los cigarrillos electrónicos no fueron incluidos. 

Según Tedros Adhranom Ghebreyesus, director General del organismo sanitario de Naciones Unidas, los gobiernos tuvieron un papel importante en ese logro porque endurecieron las políticas contra el acto de fumar, principal causa de mortalidad evitable en el planeta.

El aerosol que sale de un cigarrillo electrónico puede contener nicotina y otras sustancias adictivas que causan enfermedades pulmonares, cardiacas y cáncer. Foto: Archivo Siglo Nuevo

EN NÚMEROS 

La tendencia favorable maneja las siguientes cifras. En el año 2000 había 1.397 billones de consumidores. Para 2018, la cifra se redujo a 1.337 billones, es decir, 60 millones menos.

La reducción se ubicó, principalmente, del lado femenino: había 346 millones en el 2000 y 244 millones en 2018, es decir, 102 millones de mujeres dejaron los productos vinculados a la nicotina.

En el lado masculino, quienes ejercieron su derecho al vicio aumentaron de 1.05 billones de consumidores que había a principios de siglo, a 1.09 billones al cierre de 2018. Los varones, con un 82 por ciento del tabaco autoadministrado, son amplios dominadores del hábito.

CAMBIO

El optimismo de la OMS se funda en que el número de hombres con nicotina en su día a día dejó de crecer. Además, se prevé que disminuya en más de un millón en los próximos 12 meses y en 5 millones para el 2025.

Para el próximo quinquenio, la organización prevé que 27 millones de varones dejarán de estar enganchados a la nicotina. El estudio mostró que, desde 2010, se redujo el consumo de tabaco en cerca del 60 por ciento de las naciones.

La comunidad médica aprovechó la noticia para enfatizar la importancia de que los gobiernos contribuyan a combatir el tabaquismo.

¿Cómo? Pueden adoptar medidas con ese fin conforme a planes de acción basados en la evidencia. De ese modo, ayudarán a preservar el bienestar de sus poblaciones.

Sin embargo, no todo es echar las campanas al vuelo. Los datos indican que la meta mundial fijada, cortar al consumo de productos con nicotina una porción del 30 por ciento para 2025, fue muy ambiciosa.

Indicadores disponibles permiten avizorar que los resultados se quedarán cortos por algo así como siete puntos porcentuales. Por ejemplo, sólo 32 países están en vías de alcanzar la meta.

¿Qué puede hacerse para alcanzar el objetivo? La OMS recomienda intensificar las medidas nacionales.

"Esto no es una pipa. Es la muerte". Ilustración basada en La tradición de las imágenes de René Magritte (1928-1929). Adaptada por: Hessie Ortega

PANORAMA

La institución médica destacó otros tres datos. En 2018 metieron nicotina en sus organismos cerca de 43 millones de adolescentes (14 millones del sexo femenino y 29 millones de varones) entre los 13 y los 15 años de edad.

Quince países americanos están en vías de alcanzar la meta de reducción del consumo de tabaco en un 30 por ciento para 2030. Cada vez hay más naciones aplicando medidas eficaces de control del tabaco.

Cabe mencionar que la organización reforzó su conclusión de que los impuestos asignados a este vicio no sólo ayudan a acotar el consumo y los costos de atender sus consecuencias. También representan, en muchos territorios soberanos, una corriente de ingresos que pueden destinarse al desarrollo.

El historial del tabaquismo incluye 8 millones de muertes al año. Más de 7 millones de esas defunciones son atribuidas directamente a prender cigarrillos, pipas y demás.

Alrededor de 1.2 millones de fallecimientos corresponden a fumadores pasivos.

La mayor parte de las actas de defunción vinculadas a la nicotina se registran en países de ingresos bajos y medios.

HUMO NACIONAL

De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Salud mexicana, cada año se registran, en territorio nacional, cerca de 60 mil defunciones causadas por el vicio que carga encendedor.

Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, hay más de 15.6 millones de practicantes del humeante hábito.

Los mexicanos comienzan a fumar, en promedio, a los 13 años de edad. La importancia del dato radica en que el aparato respiratorio de los adolescentes aún no se ha desarrollado como para resistir las miles de sustancias generadas durante la combustión de un cigarrillo.

El panorama es especialmente complicado para niños que tienen padres fumadores. Se convierten en víctimas pasivas del vicio. 

Otro dato de consideración: de las miles de sustancias que forman parte de fumar, cerca de 250 son altamente tóxicas para el ser humano y 70 están ligadas a la aparición de cáncer.

Los mexicanos comienzan a fumar, en promedio, a los 13 años de edad. Foto: Behance / Or Yogev

COMBATE

Las estrategias de prevención, informar sobre los riesgos para el bienestar que conlleva el humeante hábito, han demostrado ser la mejor opción para cuidar a la población, especialmente a los jóvenes.

Cambiarse al cigarro electrónico no es la solución. Esta opción transporta sus propios componentes tóxicos.

“Fumar es un placer genial, sensual”, cantaba Carlos Gardel. La evidencia científica se decanta por conservar la rima con los adjetivos “mortal” o “letal”.

¿Recuerda la última vez que vio un anuncio de cigarros en la televisión? Esa ausencia tiene su por qué. Forma parte de las medidas adoptadas para combatir al tabaquismo.

El humo en los pulmones es un enemigo de la salud pública que no debe menospreciarse, sobre todo cuando está demostrado que hay medidas efectivas para reducir la exposición de la humanidad a la nicotina.

Dejar de fumar ayuda a extender la vida de las personas y, sobre todo, a preservar una buena calidad de vida.

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