Privación sensorial
Ciencia

Privación sensorial

Lo que somos sin nuestros sentidos

Una pregunta interesante que podríamos hacernos sería: ¿qué tanto nos define nuestra propia mente? El cerebro es el órgano más importante. Gracias a él se mantienen las funciones que nos mantienen vivos y a él llegan las señales de lo que nos rodea. Al interpretar todos estos estímulos, tenemos nuestro propio mapa del mundo.

Lo que ocurre sin un sentido tan importante como la vista, sobre todo si esta carencia se da desde el nacimiento, resulta en una forma completamente distinta de imaginar el mundo. Si nos quedáramos sin ningún sentido para percibirlo, estaríamos a solas con una mente que no recibe estímulos externos. Lo que ocurriría en ese caso es un campo sumamente misterioso al que se ha abocado la psiquiatría.

En Aislamiento perceptual usando un cuarto silencioso (1959), el psicólogo Stanley Smith admite que el estudio de este fenómeno es reciente. Basándonos en el supuesto de que podemos generar condiciones de privación total de los estímulos externos, se han generado hipótesis e incluso se ha experimentado en cámaras oscuras e insonorizadas.

Lo que se observa en estas condiciones es que se comienzan a notar sonidos que anteriormente no era posible percibir. El tálamo, región del cerebro encargada de filtrar los estímulos, hace posible que filtremos a nuestra conveniencia todo lo recibido del ambiente; de no tener esta función sentiríamos agobio por una sobrecarga perceptual y no lograríamos concentrarnos en algo específico.

Los latidos del corazón, la sangre corriendo por nuestras venas, la respiración, entre otros sonidos que aunque no les pongamos atención se producen, nos parecen más presentes en una cámara de privación sensorial.

Dependiendo del tiempo que se esté dentro, el fenómeno nos podrá abrumar, pero incluso podrán producirse sonidos nuevos. El lugar de donde vienen, ya que los estímulos externos están todos imposibilitados para llegar a nuestros sentidos, es nuestra mente. El cerebro genera sus propios sonidos, ya que estamos en una posición bastante anormal.

LA IMPORTANCIA DE LOS SENTIDOS

La percepción multisensorial es una capacidad posible gracias a la colaboración de nuestros sentidos en conjunto. Así, la comida nos parece apetitosa cuando percibimos su olor, sabor y su imagen; sin alguno de estos datos, la experiencia de comer puede encontrarse extraña y hasta se puede perder el apetito.

La realidad se absorbe a través de sus estímulos y el cerebro los interpreta. Entender la realidad se trata siempre de una evaluación constante de las situaciones. “Cada cabeza es un mundo”, reza el dicho popular, que no está del todo equivocado. Cada interpretación de un mundo que existe de forma objetiva, se convierte en un mundo diferente que es bastante real para quien lo percibe.

Foto: Behance / TAOYU LI

Para Anil Seth, profesor de neurociencia cognitiva y computacional en la Universidad de Sussex, nuestro cerebro crea alucinaciones controladas mediante las cuales entendemos lo que nos rodea, dando lugar a la conciencia. Es verdad que se puede llegar a un consenso sobre fenómenos de la naturaleza y su comprensión científica, pero es únicamente gracias a las propias invenciones del género humano que se puede llegar a conclusiones lo más objetivas posibles. Sin la lectura que hace nuestro cerebro no tendríamos noción del mundo, pero tampoco de nosotros mismos puesto que esto lo percibimos mediante la memoria.

Sin estímulos para estar en contacto con el exterior, es decir, en la situación supuesta en que no hay ningún sentido posible, el estado en que estaría una persona es cercano a un limbo en que no se puede valer por sí misma ni moverse de forma adecuada o realizar tarea alguna. La comunicación se vería afectada y el individuo estaría experimentando el mundo, por así decirlo, únicamente a través de lo almacenado en su memoria y sin contacto con el mundo real.

Lo sensorial incluye aspectos que no son sencillos de separar. El órgano del tacto por excelencia es aquel con el que nuestro cuerpo está recubierto por completo: la piel. Los sentidos son tan importantes, que privarlos sería casi imposible.

Además, existen más sentidos que los cinco comúnmente conocidos y que son vitales para nuestra experiencia en el mundo. La propiocepción es uno mediante el cual nos percibimos a nosotros mismos; sin éste no nos sentiríamos parte de nuestro propio cuerpo y mente. Es este sentido, de hecho, el que hace que la percepción se vuelque hacia nosotros mismos cuando otros estímulos están bloqueados.

La equilibriocepción es aquel sentido mediante el cual mantenemos el equilibrio y permite que nuestros movimientos sean cuidadosos y firmes. La cronocepción, por su parte, nos ayuda a percibir el paso del tiempo, siendo un factor de suma importancia para delimitar nuestros planes y acciones.

La privación sensorial, si bien no es posible aplicarse de manera completa, se estudia mediante los cambios que genera el cerebro. Se trata de una reducción más que de un aislamiento, que sin embargo es una condición extrema en la que no se puede estar mucho tiempo. La percepción está interconectada en sus aspectos, tanto que los cambios inducidos por la privación se ven en el pensamiento, la actividad psicomotora, la evaluación del tiempo e incluso en la alteración de la imagen corporal.

El considerado iniciador de la biopsicología, Donald Hebb, y sus colaboradores, sometieron a voluntarios a una privación sensorial durante siete días en uno de los primeros experimentos de este tipo. Se encontró el efecto de una mayor sugestionabilidad, ansiedad y alucinaciones auditivas.

La privación sensorial prolongada puede producir psicosis temporal, pero cuando es moderada puede favorecer estados de meditación. Foto: Behance / Pedro Meca

EXPERIMENTOS

La privación prolongada se relaciona también con la producción de una psicosis temporal, padecimiento que también puede surgir ante situaciones de cansancio extremo, exceso de trabajo o falta de sueño. En estos casos es reversible, a diferencia de quienes padecen daños en el cerebro o presentan historial familiar de enfermedades mentales.

Los experimentos llevados a cabo por los investigadores Kurt Fuerst y John Zulberg en Efectos de la privación sensorial y perceptiva en una batería de tareas cognitivas abiertas (1968), exponen los efectos cognitivos bajo privación en 43 universitarios. En un entorno sensorial empobrecido, reduciendo los estímulos, las pruebas psicológicas Guilford de pensamiento creativo no arrojaron diferencias entre quienes se encontraban aislados (en oscuridad y silencio) y quienes tenían un entorno controlado (con luz cálida y ruido blanco). Obtuvieron mejor puntaje quienes se encontraban en un espacio controlado pero no privado, aunque no con diferencias estadísticamente significativas.

Por otra parte, la privación sensorial se utiliza como terapia, puesto que al someterse a ella de manera no prolongada puede inducir estados propicios para la meditación. Es una forma de desconectarse de los estímulos externos, que constantemente son numerosos e incluso agobiantes en la vida urbana. Sin duda se trata de un campo mediante el cual se puede conocer más acerca de la mente y de lo sorprendente que pueden ser la consciencia y el cerebro humano. La comprensión de conceptos tan complejos se alcanza con estudios que muchas veces deben poner a prueba nuestras capacidades, a veces encontrándonos con campos sumamente misteriosos y que nos demuestran que nada es como creemos verlo.

Comentarios