Shibari: el arte de la atadura sexual
Sexualidad

Shibari: el arte de la atadura sexual

Los japoneses incorporaron en el juego del erotismo el uso creativo de cuerdas para atar a la pareja, práctica conocida como Shibari; en ella los roles se definen claramente entre el dominante y el sometido. Se acepta que es un arte por los creativos tejidos que delinean y resaltan la figura del cuerpo, de las zonas erógenas, moldeando posiciones sensuales que abren otra perspectiva al placer.

No es la soga atada a la muñeca y a la cabecera de la cama, es el tejido armónico, equilibrado y resistente que recorre el cuerpo, que sube desde los tobillos hasta el pecho rodeando los senos que sobresalen en un abrazo uniforme y resistente. Con las sogas de algodón o de yute suavizado se inmoviliza a la pareja provocando tantas posiciones como la imaginación provea: la pierna izquierda flexionada y el tobillo sujetado al muslo con seis amarres que marcan la piel, creando un ángulo disparando la rodilla al cielo; entre ellos la muñeca se inmoviliza con la misma soga que cobra vida como una serpiente que repta alrededor del árbol rumbo a la cima, donde pende el fruto. La pierna derecha está libre, extendida y separada, expectante ante la próxima acometida. El abrazo de la serpiente de algodón se enreda en la cintura y encima de los senos sofocando a los pezones que quedan atrapados en esta avasalladora red oriental.

ORIGEN BÉLICO DEL PLACER

En el siglo XVII en Japón, los samurái sumaron a sus técnicas de combate las sogas para atar a los prisioneros. A la técnica guerrera le llamaron Hojojutsu. Por supuesto que no resultaba nada erótica, por el contrario, fue una enérgica manera de someter al enemigo.

Foto: Flickr / Sophie Dituri

Cuatrocientos años después, el teatro japonés Kabuki adaptó el uso de cuerdas para estilizar sus representaciones. Los actores de comienzos del siglo XX recrearon de forma segura las técnicas de amarre de los samurái y con ello dieron mayor vistosidad a sus montajes.

En aquel periodo del siglo pasado se identifica al pintor Seiu Ito como el primero que despojó la agresividad de las ataduras suavizándolas con la brea de la libido: “comenzó a fotografiar, pintar y refinar el arte del Kinbaku –de la atadura- separando la tortura militar del dolor placentero y adquiriendo los conocimientos que lo llevarían a ser considerado el padre del Shibari Moderno”, escribe el corresponsal Héktor Belmont en el portal Cadena Política.

En 1950 se publicaron las primeras fotografías del Shibari moderno popularizando la práctica incluso en occidente.

Shibari significa atadura. En las esferas eróticas se le adopta como una de las ramas del bondage, técnica que inmoviliza a la pareja y que se suma a las “disciplinas de dominación y sumisión, sadismo y masoquismo” o BDSM, como se les conoce. Para algunos, su aplicación “es sensual, amorosa e inquietante”, para otros resulta brutal.

SÓLO CON TU PAREJA

El juego erótico tiene sus riesgos, y su disfrute depende del consentimiento de ambas partes. Expertos en sexualidad recomiendan informarse antes de ponerlo en práctica, y esta información incluye el aprendizaje de diversas técnicas para la realización de nudos, porque no son cualquiera, se requiere la destreza del marinero para confeccionarlos.

Los profesionales del Shibari combinan esta técnica con acrobacias e incluso danza. Foto: Behance / Chutikarn Benjamapokai

Se recomienda que las ataduras sean de algodón por su suavidad, y que adquieran las sogas en tiendas especializadas.

La comunicación es la base del erotismo, y en el Shibari debe atenderse a cualquier mensaje que manifieste inconformidad y dolor. Incluso se puede gestar un sistema de claves para comunicar placer, dolor o desconcierto: un apretón, una mordida, un beso suave, pueden adquirir significados para soltar, desatar, liberar o apretar.

Entre quienes practican el bondage se recomienda evitar las acrobacias y resistirse a la influencia de lo que se transmite en los canales de pornografía, puesto que quienes lo practican en sitios específicos son personas que se han preparado para ello. También se advierte sobre el riesgo de mantener la misma posición porque puede acarrear obstrucciones en la circulación y, por ningún motivo, dejar sola a la pareja, así como tampoco atar el cuello.

SOMETIMIENTO DE AMBAS PARTES

En el sexo los roles no están definidos. Con el tiempo la rigidez se ha flexibilizado permitiendo a ambos sexos asumir cualquiera de los papeles que antaño eran inmutables. Si bien es cierto que tradicionalmente resulta ser la mujer quien es atada, también ella puede aprender a tejer una red sobre el cuerpo de su pareja.

La inmovilidad es la meta de esta experiencia. Cuando se logra comienzan los juegos aprovechando la vulnerabilidad de la pareja. Es cuando se acaricia con lentitud, frotando las zonas sensibles. Se tiene al varón sometido, atado de manos y pies por la espalda arqueada, entonces se recorren las piernas, se da un salto al abdomen, se acarician los genitales, se practica sexo oral.

El arte de las ataduras puede ser realizado en hombres y mujeres por igual. Foto: Behance / Hailey Ann

El arte rompe con los paradigmas sexuales actuales. Puede ser realizado en hombres y mujeres por igual. Las personas de personalidades fuertes o poderosas disfrutan de la toma de control”, publica la página Infobae.

La atadura ejerce una presión física sobre puntos sensibles. “Los efectos psicológicos son potentísimos y a veces contradictorios: el chorro de adrenalina al sentirse indefenso y a la merced del atador, frente a la relajación y confianza de saberse en buenas manos y poder liberarse de toda responsabilidad y vergüenza. Atar fuertemente es abrazar… las cuerdas se convierten en una extensión de los dedos del atador”, escribe por su parte Josep Lapidario en el portal Jot Down, magazine contemporáneo en línea.

LA CARICIA DEL DESIERTO

Aunque se recomiendan sogas de algodón, también pueden usarse las rasposas de yute o ixtle obtenidas de la fibra del agave lechuguilla que crece en el desierto del norte mexicano. Las ásperas ataduras brindarán un placer diferente.

El Shibari se ha extendido por el mundo. Antes de la era del Internet eran las publicaciones subterráneas las que difundían y mostraban diversas técnicas y nudos; actualmente se publican videos tutoriales donde se ilustran modelos de tejidos con alto nivel de confección artística.

El erotismo del Shibari requiere cuidado, precaución y paciencia, infinita paciencia para tender la red sobre la pareja.

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