El reciclaje como política de bienestar
Salud

El reciclaje como política de bienestar

Cuidar el medio ambiente para impactar la salud de la humanidad

Razones para cuidar el medio ambiente abundan. Los argumentos vinculados al tema sanitario son especialmente contundentes.

La comunidad médica estima que, de forma anual, hasta 12 millones de personas pierden la vida por vivir o trabajar en contextos poco saludables.

Factores como el contacto con aire, agua y suelo contaminados; estar expuesto a productos químicos nocivos; el cambio climático o la radiación ultravioleta, contribuyen a más de 100 enfermedades o traumatismos.

Basta con respirar el humo del cigarrillo ajeno para ver disminuida nuestra esperanza de vida.

Las desventajas ambientales favorecen la aparición de males no transmisibles, cánceres o accidentes cerebrovasculares, por ejemplo.

La diarrea y el paludismo se ceban con las regiones que carecen o mantienen deficientes servicios de suministro de agua potable y saneamiento. Una gestión de desechos nula o ineficaz constituye otra palanca que dinamita diversos males.

Enunciar la cuestión resulta sencillo: el ecosistema es un elemento central de la salud pública. Sin entornos sanos, para la vida y el trabajo, los seres humanos enferman.

Tomar medidas al respecto en las urbes nuestras de cada día, es decir, invertir para limpiar la atmósfera, representa aligerar la carga para los sistemas sanitarios que conllevan los males del corazón, las células cancerosas y las lesiones.

CARBONO

Las tres “R” de la ecología, reducir, reusar, reciclar, impactan favorablemente en la salud de la humanidad.

Los vehículos automotores están entre los mayores generadores de CO2. Foto: Archivo Siglo Nuevo

Para reparar en ello, acudamos a un concepto clave: la huella de carbono, que traduce la actividad humana a cantidades de dióxido de carbono (CO2) producido durante la combustión de combustibles fósiles. Esa huella se expresa en toneladas de CO2 lanzadas a la atmósfera.

En Estados Unidos, una sola persona genera cada año, en promedio, 20 toneladas de ese compuesto. En México, la media es de cuatro toneladas al año por cada habitante del país.

El CO2 incrementa el efecto invernadero y, en consecuencia, el calentamiento global; también estimula la producción de polen. La abundancia de éste propulsa el número de casos de asma infantil.

Entre un 11 y un 14 por ciento de los pequeños de hasta cinco años de edad presenta síntomas de esta enfermedad. Niños y adultos mayores son los grupos más afectados por entornos poco saludables.

En la esfera médica se estima que adoptar una gestión ambiental efectiva, y con enfoque sanitario, evitaría la defunción de 1.7 millones de infantes menores de cinco años, y de 4.9 millones de adultos entre los 50 y los 75 años de edad.

Las cifras de muertes expuestas están ligadas a un medio ambiente nocivo, desglosado en conceptos como: entornos plagados de condiciones insalubres, espacios tanto interiores como exteriores con aire contaminado, exposición al humo ajeno, agua insalubre, falta de saneamiento, higiene inadecuada.

POLÍTICA DE SALUD

Los desechos de diario realizan un aporte de consideración a las emisiones de carbono.

Reducir la generación de basura significa disminuir emisiones de CO2, reducción que se traduce en una menor contaminación del aire y del suelo, incluso de los mantos freáticos.

Para mejorar nuestro entorno basta con una acción muy publicitada, pero que todavía no acaba de instalarse en nuestra rutina: la separación de los desechos.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Si asignamos contenedores para cada cosa, uno para el vidrio, otro para el papel, uno más para el plástico, y otro para el metal, entramos en la vía correcta.

Las cifras al respecto ayudan a crear conciencia. Reciclar un bote de aluminio significa ahorrar el 90 por ciento de la energía necesaria para producir una nueva lata del mismo tamaño.

Un kilogramo de plástico reciclado equivale a dejar de enviar a la atmósfera un kilo y medio de dióxido de carbono.

Gramos más, gramos menos, se producen beneficios similares al disponer correctamente del vidrio y del papel.

Mudar los hábitos de consumo no sólo impacta en el ecosistema, ayuda a mantenernos saludables. Un ajuste simple lo demuestra: comprar una botella de agua de un litro produce menos desechos y gasta menos energía que adquirir dos botellas de medio litro.

CADUCIDAD

Llevarnos bien con la Tierra representa extender la fecha de caducidad de nuestra especie. Los residuos eléctricos y electrónicos se han sumado al panorama de riesgos que pueden suprimirse con una correcta gestión ambiental.

No se trata de un asunto menor. Un teléfono móvil desechado que no es reciclado de forma adecuada expone a la infancia a toxinas que, en un momento dado, pueden afectar su capacidad cognitiva, provocar déficit de atención, lesiones pulmonares y cáncer.

Percibir al reciclaje como política de salud cambia la vida.

Preservar el entorno, o evitar su deterioro, como prefiera verse, representa salvaguardar nuestra salud y evitar que diversos padecimientos hagan de las suyas con nuestra humanidad.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Un informe de 2012 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), encontró relación entre 847 mil muertes anuales con la contaminación del aire, tan sólo en la región de las Américas.

A nivel planetario, el listado de padecimientos que, reforzados por entornos nocivos, concluyen en defunciones, arroja cifras anuales elocuentes:

Enfermedad / Total de muertes al año

Accidentes cerebrovasculares / 2.5 millones

Cardiopatía isquémica / 2.3 millones

Traumatismos involuntarios / 1.7 millones

Cánceres / 1.7 millones

Neumopatías crónicas / 1.4 millones

Enfermedades diarreicas / 846 mil

Si logramos que nuestros desechos sean objeto de reciclaje en lugar de convertirse en materia de tiraderos o rellenos sanitarios, haremos una contribución destacada a mejorar el entorno y nuestra calidad de vida.

Aquello de que “el mejor residuo es el que no se produce”, emblema de la postura ambientalista, conlleva un efecto salutífero nada desdeñable.

Ya lo dijo Linda Birnbaum, experta en salud pública: “Cada año muere más gente por polución del aire que por malaria, tuberculosis y sida”.

Aprovechar la oportunidad para cambiar de hábitos refuerza el sistema inmunológico de la humanidad. El reciclaje es un aliado del bienestar.

Comentarios