El arte textil de Alberto López
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El arte textil de Alberto López

De la comunidad tzotzil a la moda de Nueva York

El originario de la comunidad tzotzil Alberto López, con 31 años de edad, hizo historia el 2 de febrero de este año al presentar sus diseños textiles hechos a mano en el American Indian Fashion Through the Feathers 2020, un desfile de moda en la ciudad de Nueva York que se encarga de apreciar el trabajo de las comunidades nativas de todo el mundo.

La gran riqueza cultural de los Altos de Chiapas, de donde proviene este diseñador, está representada en sus textiles. Estos encarnan en aquello que los ancestros de los pueblos indígenas han heredado a los actuales habitantes de esa región, como una forma natural de resistencia de su cultura. En ella se reflejan siglos de conocimientos antiguos que se han transmitido de generación en generación. Estos surgen de las manos de artesanas talentosas, que convierten sus piezas textiles en más que una mercancía, ya que simbolizan el orgullo de los pueblos originarios del estado sureño y la habilidad que tienen para crear.

Generalmente los huipiles son elaborados por las mujeres de la comunidad con un telar de cintura, una técnica de origen prehispánico en la que la artesana, por medio de un proceso metódico de conteo de cuerdas, va creando la tela, diferente a todas las demás. Los bordados de las prendas normalmente son figuras geométricas, animales o plantas que en cada pueblo indígena tienen un significado distinto. Lo que más llama la atención de los turistas es el colorido de las piezas. Cabe destacar que el proceso de elaboración de cada una puede durar meses.

Anteriormente, los huipiles sólo se fabricaban como una forma de vestimenta para la familia o para los santos, pero ahora las comunidades de Chiapas aprovechan su talento artesanal como una actividad económica muy importante.

Otros textiles chiapanecos realizados con esta misma técnica, que se hacen notar, son los de Amatenango del Valle, San Bartolomé de los Llanos (Venustiano Carranza), Aguatenango, Zinacantán, Bochil, Ocosingo, Chamula, Las Margaritas, y otros pueblos en las montañas del norte.

La elaboración de cada huipil puede tomar meses. Foto: EFE Juxon

EN LA GRAN MANZANA

La ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, es uno de los escenarios más importantes para exponer lo último de la moda, teniendo uno de los desfiles más importantes de este rubro: la famosa Semana de la Moda. Existen otros tres eventos de este tipo en las ciudades de Milán, París y Londres, que son los lugares donde las grandes casas de diseño, como Chanel, Dior, Louis Vuitton, Saint Lauret, Tommy Hilfiger, Alexander McQueen, etcétera, presentan sus trabajos y donde las mejores modelos tienen la mayor plataforma para deslumbrar a los asistentes. Pero la Gran Manzana es la primera parada para sobresalir en el mundo de la moda.

En esta metrópoli, Alberto tuvo la oportunidad de presentar sus diseños creados con la ayuda de un grupo de tejedoras y artesanos que él mismo estableció en su ciudad natal, Aldama, Chiapas. Los huipiles y gabanes elaborados, tanto para hombre como para mujer, fueron exhibidos por el chiapaneco.

Cabe aclarar que su exposición no formó parte de la famosa Semana de la Moda, sino que perteneció a una actividad externa presentada durante los mismos días. También ofreció otros dos eventos: el Fashion Show Tzotzil en el restaurante Robert, también en Nueva York, el 5 de febrero; otro en la ciudad de Norwalk, Connecticut, en la Rene Soto Gallery, el día 8 del mismo mes.

EL LLAMADO

Pero Alberto no sólo rompió con las barreras entre países, también lo hizo al ser tejedor siendo un hombre, porque como se había mencionado, las mujeres de su estado son las que se dedican a la artesanía textil.

“Fue todo un reto, porque en mi comunidad no están acostumbrados a ver a un hombre tejer; luché mucho, pero me mantuve siempre dedicado a la labor, pues gracias a Dios, como pueblos indígenas conservamos y valoramos mucho la industria textil”, declaró el artesano en una entrevista para El Universal.

La oportunidad de darse a conocer internacionalmente, le llegó a Alberto cuando un turista proveniente de Alemania lo conoció y quedó tan sorprendido por su trabajo, que lo grabó con su teléfono celular y compartió el video en sus redes sociales. Fue tan grande el impacto que el material llegó hasta miembros de la universidad de Harvard y lo contactaron para que ofreciera dos conferencias en las instalaciones de la casa de estudios, las cuales tuvieron lugar el 25 de enero. Ahí, habló sobre cómo a través de los huipiles los indígenas tratan de representar su visión de la vida.

Algunos de los diseños que Alberto López presentó en Nueva York. Foto: El Universal

Cuando el momento de partir a Nueva York llegó, toda la alegría y orgullo de sus raíces acompañó a Alberto durante ese camino, hasta que ese regocijo se vio interrumpido cuando la aduana estadounidense retuvo sus prendas por falta de información, ya que habían sido enviadas a Estados Unidos antes de que el diseñador llegara al país anglosajón. Las autoridades migratorias plantearon la posibilidad de que los huipiles no podrían llegar a su destino.

El diseñador comunicó el incidente mediante un video que subió a su perfil personal de Twitter, donde pedía apoyo. En sus redes sociales contó que se encontraba en Ciudad de México cuando fue informado de la situación e hizo saber que se trataba de dos paquetes que tenían destino a las ciudades de Nueva York y Boston, pero que ambos estaban retenidos en Ohio.

“Estoy muy preocupado porque en unas horas viajo a Boston y lamentablemente los tejidos están detenidos, por eso les pido apoyo a las autoridades mexicanas para que me ayuden. Este evento es muy importante para nosotros los pueblos indígenas”, expuso.

El embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, acudió al llamado de Alberto y resolvió el problema. Así, los huipiles diseñados por el chiapaneco pudieron llegar a su destino y fueron presentados el 2 de febrero, deslumbrando a todos los asistentes por su originalidad.

Aunque sus prendas artesanales sean productos de uso diario y decorativos, se tiene que reconocer su valor artístico porque, con el paso del tiempo, la compleja técnica con la que se elaboran se ha ido perdiendo. Sin embargo, gracias a Alberto, ahora se está distinguiendo en nuevos horizontes.

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