Osé, juguete revolucionario
Sexualidad

Osé, juguete revolucionario

Un consolador envuelto en polémica

La tecnología revolucionó un juguete que ha traído placer y calma a la humanidad: el dildo, conocido en español como consolador. Con el desarrollo de la electrónica y la robótica, esta pieza cercana a la cama ha pasado de ser un objeto rígido a un elemento con movimiento, vibrante y, ahora, succionador.

Los juguetes sexuales suelen estar diseñados para las mujeres, al menos la historia así lo registra, aunque con el tiempo se han diversificado los modelos enfocados para satisfacer diversas demandas de ambos sexos, incluso siendo homosexuales.

Existen vestigios ancestrales descubiertos en cuevas o hasta en tierras de labranza, de penes esculpidos en piedra, como en el Nayar, Durango, donde al arar el campo se desenterraron miembros erectos. Los arqueólogos le dan la interpretación como símbolos de fertilidad, en cambio algunos sexólogos creen que fueron los primeros consoladores. Lo cierto es su uso. ¿Quién no los ha empleado?

El origen de la palabra dildo es incierto. Si su antecedente es el inglés, su significado es “consolador”; si el vocablo procede del italiano diletto empleado a finales del siglo XVI, su significado será “deleite”, “entretenimiento”. Como sea, este juguete ha adoptado diversas formas, aspectos y colores para bien de las personas.

Las primeras sex shops o tiendas donde se vendieron productos para estimular, surgieron en Italia. Las frecuentaban las mujeres, quienes buscaban consoladores de madera y lubricantes. La historia registra que en la época victoriana se sustituyeron por la estimulación manual que era practicada por un doctor sobre mujeres para reducir la “histeria femenina, el insomnio, los espasmos musculares, la pérdida de apetito y la  irritabilidad”.

Así lo confirmó también Lora Haddock DiCarlo, mujer emprendedora que diseña consoladores para el sexo femenino, de los cuales uno causó polémica en la edición 2019 de la feria electrónica CES.

Osé no sólo vibra, también succiona. Foto: theverge.com

UN MEDIO PARA EL EMPODERAMIENTO

Lora es una emprendedora que lucha contra los estigmas que envuelven a la sexualidad de las mujeres, a quienes se les juzga constantemente por sus decisiones vinculadas con el sexo. “Yo tengo un problema con eso”, afirmó la creadora de Osé, un consolador que mostró en la feria electrónica de Las Vegas, el cual fue premiado, después censurado y por último reconocido definitivamente por ser un aparato innovador.

Osé es un dildo singular, porque a diferencia de los que vibran, éste succiona. Empleando tecnologías robóticas, el juguete es capaz de estimular el clítoris con sensaciones que podrían producirse con la boca y la lengua. A estos estímulos le añade la penetración, sin necesidad de usar las manos.

En 2019 fue considerado como un producto innovador en la feria de electrónica CES, sin embargo, le retiraron el premio por considerarlo “inmoral, obsceno e indecente”, registraron las notas periodísticas. Las protestas no se hicieron esperar, especialmente las de su diseñadora, Lora Haddock DiCarlo, quien critica duramente a quienes, como ocurrió, estigmatizan la sexualidad femenina.

La contundencia de los argumentos obligaron a los organizadores de la exposición más afamada a devolver el premio a Lora, e incluso en la edición 2020 del CES se abrió un espacio para la exhibición de más productos enfocados en el placer sexual.

Ahora Lora presentó Baci y Onda, dos nuevos dispositivos para la masturbación femenina que junto a Osé, han revolucionado el mundo del placer.

La compañía (con sede en Oregon, Estados Unidos) presenta sus productos como gadgets enfocados en “ayudar a las personas a explorar su sexualidad y descubrir la relación entre el bienestar sexual y el bienestar en general”.

Los juguetes de Lora prometen placeres solo comprables con los que podría ofrecer otro humano. Por ejemplo, Baci es un dispositivo que emplea microrobots, con lo que se reproduce la sensación y el movimiento de los labios y de la lengua humana; con sus movimientos estimulan gradualmente el clítoris. En tanto el dispositivo Onda simula la sensación de los dedos de un ser humano para estimular el orgasmo del punto G en la mujer.

“Después de aprender sobre nuestros productos y nuestra misión, las personas se han dado cuenta que el bienestar sexual es una parte importante de su bienestar general. Este año estamos en CES para cambiar la forma de pensar de las personas respecto a la tecnología sexual”, asentó Lora. Para ella su juguete resuelve los mismos problemas de antaño: “mejoran la calidad del sueño, el humor y reducen el estrés”.

El mercado global de la salud sexual podría alcanzar los 122 mil 960 millones de dólares en 2026. Foto: creativeboo.com

TECNOLOGÍA PLACENTERA

La feria de tecnología Consumer Electronics Show (CES) reúne las innovaciones y productos de vanguardia “y nosotras merecemos estar aquí”, declaró la fundadora de Ose, la empresa dedicada a crear productos de tecnología enfocados en la sexualidad.

Las reglas señalaban que los productos considerados “inmorales, obscenos, indecentes y profanos” no podían calificar para los premios, por ello la exhibición de este tipo de productos fue casi nula. La norma desató la polémica que se resolvió meses después y “tras un fuerte debate en los medios y las redes sociales”, los organizadores del CES abrieron un lugar para los juguetes sexuales.

“Tras lo ocurrido el año pasado, tuvimos la oportunidad de tener una conversación y traer la sexualidad femenina a la luz”, declaró Haddock a C/net en español.

El espacio brindado a la SexTech, término que se aplica a la categoría de productos orientados a la salud sexual, fue abierto “a modo de prueba” en la expo.

“Según la firma de investigación Stratistics MRC, el mercado global de la salud sexual tuvo un valor de 39 mil 420 millones de dólares en 2017, y estima que seguirá creciendo hasta alcanzar los 122 mil 960 millones de dólares en 2026”, publicó el mismo portal en Internet.

La demanda por los consoladores confirma las cifras. Hay lista de espera para recibir el Osé, el consolador con micro robots que tiene un costo en el mercado de 290 dólares, un juguete que tiene un lugar especial en el buró, muy cerca de la cama.

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