Chhaupadi
Sexualidad

Chhaupadi

El exilio de la mujer por menstruar

La menstruación es clínicamente definida como “el sangrado vaginal normal que ocurre como parte del ciclo mensual de la mujer. Todos los meses, su cuerpo se prepara para un posible embarazo. Si esto no ocurre, el útero se desprende de su recubrimiento”. Tal aseveración es el primer resultado que arroja Google al poner en su buscador esa palabra: “El sangrado vaginal normal...”. Según la Real Academia Española, la palabra normal significa: 1. adj. Dicho de una cosa que se halla en su estado natural; 2. adj. Habitual u ordinario.

La menstruación se podría definir, entonces, como el sangrado vaginal habitual y natural que ocurre como parte del ciclo menstrual de la mujer. Es decir, no existe nada anormal, extraño o atemorizante en uno de los tantos procesos biológicos que tiene la mujer. Pero, contrario a lo que se pueda pensar, todavía existe un estigma alrededor de ella: ya sea por su olor, por considerarla sucia, por evitar hablar del tema o por nombrarla a través de sus eufemismos. Tales percepciones se han generado a lo largo de la historia, rechazando y aislando a la mujer gracias a la construcción social que se gesta alrededor de la menstruación.

Uno de esos casos es el que ocurre en Nepal, un país ubicado entre la India y el Tíbet, famoso por sus templos y los montes del Himalaya, entre los cuales se encuentra el Everest. En esa región, existe una tradición ancestral en la que cada niña, joven y mujer que esté menstruando, se ve obligada a dejar su hogar para refugiarse en chozas lejos de la comunidad, donde están a merced de las condiciones climatológicas, el ataque de serpientes y las violaciones de quienes, genuinamente, olvidan que deben rechazarlas durante esos días.

Foto: EFE / Mastamandali

CHHAUPADI 

La cultura hindú considera que la mujer es sumamente útil para cuestiones del hogar, para procrear hijos y para educarlos; sin embargo, la rechaza, aborrece y aísla tajantemente en ciertos días de cada mes, de cada año: cuando menstrúa. El chhaupadi es la tradición en la que niñas y mujeres hindúes son alejadas de sus hogares y obligadas a permanecer en chozas deplorables durante los días que dure su menstruación. 

La práctica ancestral indica que deben resguardarse en espacios llamados Chhau Goth, específicamente instalados para tal cometido, lejos de su familia. ¿El motivo? Las consideran impuras, como si la sangre que emana de ellas estuviera infestada por una especie de condena que maldice todo lo que tocan. 

Es así, que sin importar la edad que tengan, deben seguir los mandamientos familiares. Los lugares en donde deben resguardarse comúnmente son chozas sin techo, sin ningún servicio sanitario, incluso algunos no cuentan con ventanas; pequeños espacios donde en ocasiones más de dos mujeres pasan días y noches asustadas por los posibles ataques de los que pueden ser víctimas.  

Foto: pulitzercenter.com

CARACTERÍSTICAS

La práctica del chhaupadi no solamente consiste en tener que recorrer pasajes solitarios y aislados hasta llegar al lugar al que por ser mujer y tener un ciclo sano te pertenece, sino que las prohibiciones van más allá. Las indicaciones son simples y directas. Durante la menstruación, las implicadas no pueden tocar libros, escuchar música, asistir a reuniones familiares, ni llevar ropa de abrigo y frazadas a los cobertizos. Si alguna está en etapa estudiantil, no puede acudir a la escuela. Incluso en tales condiciones, tampoco tienen permitido consumir alimentos nutritivos ni leche, por temor a que el animal contraiga alguna enfermedad o el ganado sufra desgracias. 

Está prohibido que entren a las cocinas y a los templos, pues si lo hacen desatarán la furia de los dioses quienes enviarán plagas de serpientes o cosas peores. No deben tocar nada ni a nadie; si llevan agua a su comunidad, el pozo se secará; si recolectan algún fruto, este caerá antes de que sea consumible. Sus manos deben estar lejos de los hombres, las plantas, los vegetales y la comida porque podrían maldecirlos. Solamente pueden comer arroz, que es entregado por sus abuelas, hermanas, madres, cuñadas. Tampoco deben tocarlas, al hacerlo las dejarán terriblemente enfermas. 

El chhaupadi no solamente denigra a la mujer, convirtiéndola en un ente del que todos deben huir cuando la menstruación se hace presente, sino que también las mata. 

Foto: EFE / Mastamandali

PELIGROS

Las niñas y mujeres están a la merced de las condiciones climatológicas y los ataques de serpientes. Las chozas suelen estar desprovistas de techos, no tienen agua con la cual puedan bañarse y el servicio sanitario es nulo. Sin importar si llueve, truene y en cuál época del año se encuentren, ellas deben permanecer escondidas en tales lugares. En temporada de frío, al no poder utilizar frazadas que las protejan, algunas prenden pequeñas fogatas para calentar el espacio en donde son obligadas a permanecer. Este suele ser uno de los motivos de muerte que la práctica del chhaupadi ocasiona. También el ser atacada por una serpiente, tanto por no contar con los instrumentos necesarios para extraer el veneno así como por la suciedad que comúnmente impera en las chozas. Ese animal abunda en la región. 

Pero esos no son los únicos temores, sino que las mujeres también están expuestas a los hombres, presuntamente borrachos, que buscan las chozas con la finalidad de utilizarlas como medios para satisfacer sus deseos carnales. Rose George, en su libro Nine Pints: A Journey Through the Money, Medicine, and Mysteries of Blood (Un viaje a través del dinero, la medicina y los misterios de la sangre) explica tal suceso al escribir sobre Radha, una adolescente de 16 años que deberá dormir junto a su prima, ambas menstruando, en un cobertizo con espacio para una sola persona.  

“De todos modos, Radha aprecia la compañía, ser más de una se convierte en algo de protección en contra de los hombres borrachos que convenientemente olvidan el lema de no acercarse cuando se trata de violar. A pesar de que el estigma mantiene a las mujeres calladas, las violaciones de las mujeres que duermen en las chozas son lo suficientemente comunes como para aparecer de vez en cuando en periódicos de Kathmandu (capital de Nepal) y para que las mujeres bajen la mirada cuando se menciona. Además, también son comunes los ataques de serpientes (he visto tres en tres días)”. 

Foto: wglt.org

LEYES

La erradicación del chhaupadi está en proceso. Si bien desde el 2005 su práctica fue considerada ilegal por la Corte Suprema, todavía queda mucho por hacer. 

El 8 de enero de 2019, una mujer llamada Amba Bohara fue obligada a abandonar su casa y trasladarse a un Chhau Goth. Amba iba con sus hijos de 12 y 9 años. Los tres murieron de asfixia al encender una fogata para protegerse de la helada noche. El cobertizo no tenía ventanas.  

La muerte de la madre y sus dos hijos llevó a las autoridades locales a advertir a los habitantes que debían demoler los Chhau Goth. Las repercusiones por continuar obligando a sus hijas a acudir a las chozas serían dejar de recomendarlos para el subsidio estatal y las pensiones de vejez, no poder acceder a cartas de recomendación para que presenten su certificado de ciudadanía y su pasaporte además de la prohibición de solicitar puesto de trabajo del gobierno. 

El chhaupadi sigue arraigado en forma firme en muchos pueblos lejanos de la montaña de Nepal. Es una práctica que denigra a la mujer y que perpetua la ideología de machismo y misoginia tan presente no sólo en la sociedad hindú, sino alrededor del mundo. Las niñas, jóvenes y mujeres merecen ser protegidas contra las tradiciones que atentan contra su libertad, su seguridad física y sus emociones.

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