La magia antiestética de Taquitojocoque
Entrevista

La magia antiestética de Taquitojocoque

Frente al público lagunero que acudió a la Casa de Cantera de Torreón para escucharla hablar sobre su trabajo como ilustradora, y mientras una pantalla proyectaba algunos de sus peculiares trazos, lanzó una contundente aseveración: “Yo no dibujo para nada”. Se trata de Roxana Ramos, una artista mexicana que es devota del trazo antiestético y que divide opiniones en cuanto a lo que su obra ofrece visualmente. Para unos, su propuesta se trata de una fealdad con alma y para otros, son sólo dibujos que pueden ser replicados prácticamente por cualquier niño que disponga de un crayón y una hoja en blanco.

A la vista, es evidente que ella misma forma parte de su propia obra, pues luego de vivir en el barrio africano de París (como parte de un intercambio estudiantil), regresó a su tierra, lugar en el que se dedicó a delinear su propio personaje. El resultado: Taquitojocoque, un choque de excentricidad, exageración y explosión de color.

Roxana nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Desde pequeña la creatividad le tocó la puerta a su mente y sus manos no tuvieron más remedio que crear. Así, comenzó a explotar sus inquietudes y dio pie a que sus ideas fueran traducidas a fotografías, piezas de cerámica, objetos de bisutería y finalmente en ilustraciones.

Vivir en frontera le permitió echar mano de dos culturas que comenzaron a entretejerse dentro de su propuesta artística que se acomodó en el regazo del underground, y que después bebió del agua de la viralidad de las redes sociales, en las cuáles se popularizó uno de sus dibujos que la colocó en el foco del mundo virtual y que, de alguna manera, representó un importante impulso en su carrera como artista mexicana.

El golpe lo dio con un dibujo de Luisito Rey (padre de Luis Miguel). Inspirada por la repulsión que causó (en su momento) este personaje en la serie que retrata la vida del cantante Luis Miguel en Netflix, decidió trazar en una hoja su imagen acompañada de la frase: “Te odio Luisito Rey”. Luego posteó su dibujo en Instagram, éste se viralizó y ella se recargó de popularidad. Taquitojocoque aprovechó el momento y decidió comercializar camisetas impresas con la ilustración al frente. Producto que se vendió como pan caliente, y que incluso algunos actores de la misma serie decidieron portar para presumirla a través de sus redes sociales.

La misma creadora define esta circunstancia como aquel que dice un buen chiste en el momento adecuado. Y expresó que tal vez se trató sólo de suerte. Lo cierto es que, de alguna manera, luego del suceso, sus demás ilustraciones adquirieron un valor agregado y ahora su trabajo es solicitado incluso por personas de otros países.

Esta artista mexicana ya hace tiempo que desterró su trabajo del Photoshop y con la honestidad de su trazo alzado sigue mezclando colores y formas que dan vida a personajes que se anidan en objetos de la vida cotidiana, pues justamente en ello centra su genio que navega en los extremos de la aceptación y la fuerte crítica.

La ilustración que se hizo viral. Foto: Tumblr / Taquitojocoque

¿Qué edad tenías cuando tuviste tu inevitable conexión con el arte y qué fue lo primero que creaste?

Tea 23 y ya tengo 34 e hice una ilustración de Napoleon Dynamite. También hacía pisos de cerámica y bisutería.

¿En qué contexto se desenvuelve la niñez de Roxana, dónde transcurre?

Viví en Nuevo Laredo hasta los 17 años.

¿Cómo y por qué te orillaste por la ilustración?

Creo que eso sí me pasó como accidentalmente. Lo empecé como juego, pero también porque era en ese tiempo que no sabía usar Photoshop, entonces lo tenía que dibujar yo.

¿Cuál es tu preparación?

Estudié diseño de interiores en el CEDIM (Centro de Estudios Superiores de Diseño de Monterrey) y terminé la carrera en Barcelona. Me fui de intercambio, iba un semestre pero luego me quedé más tiempo. Acabé y me quedé a trabajar un año.

¿Cómo fue la experiencia?

Estuvo súper bonito porque siento que en realidad ahí me conocí, porque yo era una niña muy tradicional. Tampoco me molestaba ser así, pero crecí con todos esos prejuicios, no sé si es por haber vivido en frontera o ser de provincia. Como de mucho peso sobre ti, de tu familia, de si haces cosas buenas, de si haces cosas malas. Soy de una familia muy católica y yo era una niña rebelde para mis padres y para los colegios en los que estaba. Entonces siempre era eso, ser muy señalada. Pero no, sólo era una niña normal, que en realidad era joven y ni siquiera era mala, sólo que en Laredo... imagínate en Laredo y con papás católicos. Me costó mucho y todo el tiempo me sentía como la rara y la loca. Y cuando me fui a Barcelona fue: “No es cierto, no soy rara”, porque allá hasta era la ñoña y me di cuenta de toda la cultura que existe y que jamás crecí con ella, porque yo fui a mi primer museo ya grande. En mi familia no había esa cultura de llevarme a museos.

¿Te perjudicó vivir en frontera?

No, porque también era mucha información: dos monedas, dos idiomas, dos culturas completamente diferentes. Si no hubiera sido una niña de frontera a lo mejor no hubiera podido tener todos los juguetes que tuve, ver tantas cosas diferentes como las caricaturas del momento en las dos partes. Me gustó mucho crecer en frontera.

Ilustración: Hessie Ortega

¿Cómo definirías tu estilo?

Mucho dicen que es como naíf (ingenioso y espontáneo). Tuve que ir a terapia para aceptar mi trazo. Yo digo que no es un estilo. Más bien siento que soy yo a través de mi obra.

¿Cómo es tu mundo dentro de la ilustración?

Normalmente dibujo cosas reales. Casi no tengo fantasía, tengo más la vida real. Puedo inspirarme en una serie o hasta en un feminicidio, en cosas que nos pasan en México. Hablo de todo como un diario visual.

¿Tu ilustración favorita?

En este momento es la imagen del camión de las niñas de la serie de Sex Education.

¿En qué te inspiras?

En la vida real, en lo que veo en Internet, en los memes, en las redes.

¿Para ti cuáles son las características que debe tener un buen ilustrador?

Creo que debe tener algo que contar. Obviamente una historia y un estilo muy marcado, ya sea el que decida o el que tenga, porque en mi caso no tuve elección. Y humildad, porque hay universidades que te preparan todo el tiempo para decir “soy artista, soy artista”, pero a veces por eso te pierdes de muchas cosas por poner esa línea tan marcada.

¿Qué alcances ha tenido tu trabajo?

Lo más grande que me pasó fue lo de Luisito Rey. Me sorprendí porque venía de trabajar muchos años y obviamente empecé en el under. Pero esa ilustración llegó a muchos países y fui publicada en muchos diarios.

¿Quién es Taquitojocoque en tres palabras?

Provinciana, mexicana y a veces chistosa.

¿Qué es lo que más disfrutas de lo que haces?

Ver mis dibujos cuando no espero verlos. Por ejemplo, cuando voy en la calle y alguien trae mi playera, pero que esa persona no sabe que yo la hice; o cuando me mandan fotos de que le regalaron a alguien algo mío, o que ese dibujo ya está en otro país en una taza. Es decir, ver mis dibujos en contextos que no sean los míos.

Foto: vertigogaleria.com

¿Cuál es el discurso de tu obra?

Yo creo que es la vida real. Como artista hago mi propio diario y realmente cuento lo que me conmueve para bien o para mal.

Se puede decir que hay mucha honestidad en tus trazos...

No es a lo que estamos acostumbrados estéticamente. Primero tuve, más que nada, que ser honesta conmigo para poder transmitir. Por eso te digo que hasta fui a terapia para poder aceptar mi obra. Creo que cuando la acepté, ya me pude defender, porque me ha tocado de todo: desde gente riéndose y burlándose porque obviamente mi obra es chistosa, pero también me toca esa parte en que me ofenden. Hay un lado que lo hace con respeto, muy humano, y eso me encanta, pero obviamente como artista tengo que estar preparada para lo malo.

¿Tienes influencias?

Muchas, yo creo que en mi cultura mi mayor influencia es el Tex-Mex. Pero también hay mucha gente que admiro que no sólo dibuja, sino que también hace ropa. La primer persona por la que me volví loca fue Ágatha Ruiz de la Prada, porque usaba mucho color, texturas, disfraces, y esa era su ropa del diario. Ella fue la primera persona que me voló la mente.

Un consejo para todos los que se lanzan a la aventura de la hoja en blanco.

Creo que ahora todo es más fácil con redes sociales. Actualmente todo mundo se debe atrever, porque puedes vivir en una montaña y aun así puedes mostrar tu trabajo. No es como antes que tenías que tener dinero para moverte. Creo que no debes tener miedo y debes producir lo más que puedas. Pero hay un momento, cuando ya empiezas a sentirte seguro, en que ya tienes algo que contar y es importante compartirlo. Siento que cuando uno lo comparte se atreve y se exige hacer más. Después de eso, hay que ver de qué vas a vivir, cuál es tu potencial. Por ejemplo, en mi caso la gente me dejó claro el “yo no te voy a comprar un cuadro, pero te voy a comprar una playera, una tacita”, y yo aprendí que la gente no quiere mi dibujo en una pared, y me adapté. Ahorita ya siento frío que me tengan en la pared; prefiero que me tengan en la taza, en la playera, me siento más cerca de las personas.

¿Algo que quisieras agregar?

Yo creo que la mejor clave es contar tu propia historia, porque obviamente ya hay tanta información en Internet que uno se deprime porque ya existe todo, y todo el mundo lo hace perfecto. Pero lo importante es no tener miedo.

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