Begijnhof en Ámsterdam
Destino

Begijnhof en Ámsterdam

El edificio histórico de la serenidad

Ámsterdam es mundialmente conocida por ser un lugar donde la libertad, el placer y el arte se unen para convertirse en una ciudad sumamente amigable, caótica, bizarra, juvenil y única. Al pronunciar su nombre se suele pensar en lugares emblemáticos como la casa de Ana Frank, el museo de Van Gogh y el famoso Barrio Rojo, así como en sus extensos canales.

La capital de los Países Bajos es una de las ciudades turísticas por excelencia. Ya sea porque quienes la visitan quieren corroborar la extravagancia de sus noches, llenas de drogas legales y libertad sexual, o buscan perderse en alguno de sus múltiples museos mientras caminan admirando la arquitectura de la ciudad y los parques que la conforman.

Pero existe un lugar que también tiene mucha historia y debe ser visita obligada. Se encuentra escondido tras una pequeña puerta de madera junto a la colorida Plaza Spui. Tras pasar un corto pasillo estrecho, se vislumbran los restos de lo que fue el hogar de las beguinas, mujeres devotas dedicas a la caridad. Fundado en 1346, el Begijnhof de Ámsterdam emana tranquilidad, que contrasta con el bullicio y el acelere de la ciudad.

BEGIJNHOF

Eran los lugares donde se resguardaban las beguinas. La palabra en español es Beguinajes, mientras que en neerlandés (u holandés) es Begijnhof. Comúnmente eran constituidos por una o dos filas de casas unidas por corredores, donde también contaban con enfermería e iglesia. Eran construidos alrededor de un patio o jardín, como si fueran una pequeña ciudad escondida en la urbe oficial. Los Begijnhofs solían estar por todo el territorio de los Flandes y los Países Bajos.

Retrato de dos beguinas, 1864. Foto: marcdeclercqcollection.wordpress.com

Estaban rodeados por murallas que los separaban de lo que ocurría en el exterior. La regla era tener la puerta cerrada durante la noche, aunque en el día las beguinas tenían completa libertad para salir y entrar a su gusto. Muchos de los Begijnhofs han desaparecido, pero los que permanecen han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En la actualidad, los más conocidos son los que se encuentran en Brujas, Ámsterdam, Gante, Diest, Lieja, Tournai, Mons y Nivelles.

BEGUINAS

Las beguinas, quienes dieron vida a esos lugares, eran una fraternidad 100 por ciento femenina. Enfocadas a ayudar a los más desfavorecidos, tenían sus propias reglas y costumbres guiadas por un marcado sentido de la espiritualidad pero alejadas de la doctrina católica. Eran mujeres seguras de sí mismas que evitaban cualquier voto que las reprimiera.

Rezaban, se dedicaban al trabajo manual, a los enfermos y a estudiar. Rechazaban a la Iglesia Católica porque la consideraban corrupta y que no reconocía los derechos de las mujeres. Es por eso que fueron perseguidas y acusadas de brujería.

Het Houten Huis, la casa más antigua de la ciudad. Foto: Archivo Siglo Nuevo

BEGIJNHOF EN ÁMSTERDAM

Es uno de los pocos que quedan alrededor del mundo. Si bien ya no habitan en él las beguinas, sigue siendo un lugar de referencia histórica por varios motivos. Dentro de las murallas se encuentra la casa más antigua de la ciudad, la Het Houten Huis. Data de principios del siglo XVI. Es una de las dos únicas viviendas que quedan en Ámsterdam con fachada de madera, debido a que fueron prohibidas en 1521 debido a su facilidad de incendiarse. Es posible localizarla al buscar el número 34.

Asimismo, se encuentra la primera iglesia clandestina de la ciudad. Cuando en 1312 la Iglesia Católica condenó a las beguinas por su vida tan liberal, les fue confiscado su templo religioso, el Engelse Kerk. Pero ellas, fieles a sus creencias, decidieron crear una capilla que ahora es posible visitar, sólo basta con poner atención a la pequeña puerta escondida entre las casas 29 y 30.

El Begijnhof en Ámsterdam es importante tanto por su historia como por la sensación de paz y tranquilidad que alberga, pues implica un descanso del ritmo acelerado y de fiesta de la ciudad. Al visitarlo, debe ser con respeto hacia las personas que viven ahí.

Comentarios