Los herederos de Zaha Hadid
Arquitectura

Los herederos de Zaha Hadid

El legado de la rebeldía arquitectónica

En portada: Centro Internacional de Cultura y Arte Changsha Meixihu, China. Foto: archi.ru

Entre las mujeres más sobresalientes de la arquitectura en el mundo despunta Zaha Hadid, quien nació en Bagdad en octubre de 1950 y murió en los Estados Unidos sesenta y cinco años después. Joven, considerando la expectativa que despiertan sus diseños atrevidos y futuristas, muchos de los cuales se quedaron en la mesa de trabajo.

Hadid llevó a la arquitectura al plano filosófico, rompiendo moldes y trazando nuevos caminos dentro de la plástica arquitectónica: encabezó la corriente del deconstructivismo, propuesto a finales de los ochenta. En esta escuela de pensamiento “se aligeró” la arquitectura al emplear curvas, formaciones torcidas, ondas suaves y armoniosas en las estructuras, que retan la rigidez de los diseños tradicionales.

Las siluetas recreadas en sus construcciones son catalogadas como un “caos controlado”, aunque, por el contrario, reflejan una cadencia que en algunas ocasiones desemboca en un suave vértigo. Es el caso del Centro Internacional de Cultura y Arte Changsha Meixihu, concebido por ella para China. Lo diseñó y construyó un equipo que supera la media centena de arquitectos. La obra se asentó en un área de 115 mil metros cuadrados e incorpora al centro de cultura y artes, al museo de arte contemporáneo y un teatro con capacidad para mil 800 asistentes.

Su lenguaje arquitectónico orgánico se define por las rutas peatonales que se tejen a través del sitio para conectarse con las calles vecinas, proporcionando vistas hacia el lago Meixi”, reseña el sitio ArchDaily, donde se incluyen fotografías sobre esta obra futurista.

El interior de este centro podría desquiciar a cualquier otro arquitecto aferrado a la rigidez de las columnas: la flexibilidad de la construcción le da movimiento al concreto; son largas tiras de melaza que se retuercen para formar las paredes del teatro, que serpentean en el techo, y que se dispersan por el espacio generando para el visitante un ambiente similar al que pudiera sentirse dentro de un caracol.

El deconstructivismo de Hadid aplica la geometría no euclidiana, porque difiere de los postulados del matemático griego Euclides, a quien se le considera el “padre de la geometría” y cuyos principios suponen superficies planas, habitaciones cuyos ángulos interiores sumen siempre los 180 grados. En la deconstrucción de Hadid no hay ángulos, la curvatura es positiva y los desequilibrios geométricos constantes.

El movimiento encabezado por la arquitecta iraquí trasciende (afortunadamente) a sus alumnos, inspirándolos para continuar el planteamiento deconstructivista en la arquitectura.

Centro Adaptable para la Investigación Antártica, por Sergiu Radu-Pop. Foto: Flickr / Sergiu Radu Pop

HEREDANDO REBELDÍA

En algunas publicaciones se le considera a Hadid la arquitecta rebelde porque, en sus palabras, no obedeció a otros arquitectos ni adoptó corrientes establecidas con anterioridad. “Nunca quise imitar a los hombres”, afirmó en una de sus últimas entrevistas. De la misma forma negó que su arquitectura fuera femenina, aunque reconoció que imponer su estilo fue un nadar a contra corriente.

Su origen étnico fue otra de las grandes barreras que libró durante sus estudios en Suiza, acaso fue aquel contexto la que le fortaleció para retar, también, los tradicionales estilos arquitectónicos. “No ha dejado de retar a la ley de la gravedad con sus edificios que por momentos parecen flotar; ni a los estereotipos de una alta sociedad”, se escribió en la revista Obras (edición 465).

Como le ocurrió a otras estudiantes de arquitectura, a Hadid se le cuestionó su decisión por elegir una profesión ocupada mayoritariamente por hombres, a quienes se les atribuía la capacidad de pensar en tercera dimensión. “¡Qué clase de disparate es ese! A mi solían decirme que lo hacía bien para ser mujer”, refirió en aquella entrevista.

La misoginia la acosó incluso siendo reconocida en el medio profesional. Vivió capítulos de marginación y francos desprecios por ser mujer. Pero ella siguió haciendo arquitectura, esforzándose, siendo constante y practicando. Las claves (de acuerdo a su visión) para obtener el éxito: “Hablando como profesora universitaria, he visto a estudiantes con talento fracasar y a estudiantes más mediocres que se han labrado una carrera interesante a base de esfuerzo”, declaró para la misma edición de Obras.

Zaha Hadid fue la primera mujer en ganar el máximo reconocimiento en el mundo de la arquitectura, el Pritzker, en 2004. Su estilo, que reta las leyes de la construcción, se respalda en la formación como matemática que obtuvo en la Universidad Americana de Beirut; fue en Londres donde estudió arquitectura en la Architectural Association, donde también fue catedrática.

El ámbito de la academia le permitió influir en los arquitectos en ciernes, quienes hoy en día proponen edificios influenciados en el deconstructivismo de Hadid.

Torre Leeza SOHO. Foto: puxiang.com

HUELLA ACADÉMICA

La influencia de la maestra ha trascendido su muerte, de tal forma que actuales estudiantes de arquitectura desarrollan proyectos donde la impronta de Zaha es evidente. Los alumnos de la Escuela de Arquitectura de Yale, Luisa Albaugh, Benjamin Bourgoin, Jamie Edindjiklian, Roberto Jenkins y Justin Oh, propusieron en 2016 su idea para un desarrollo de uso mixto en un predio conjunto a la estación de trenes Bishopsgate Goodsyard de la capital inglesa.

El equipo de estudiantes elaboró (en los planos) estructuras biomiméticas y escultóricas con reminiscencias al estilo de la fallecida Zaha Hadid para crear un complejo integrado por un rascacielos y una torre residencial, además de una estación de trenes y un parque que se posa sobre los viaductos existentes”, reseñó el sitio en Internet, Archdaily.

La propuesta es ambiciosa, rompe con la rigidez del entorno: consiste en torres esbeltas y elevadas que acompañan a un conjunto entramado que simula una llama ondulante y en crecimiento. “El centro de la torre es hueco, lo que permite vistas cruzadas entre las diferentes partes de la torre y además facilita la entrada de luz a toda la estructura. Los accesos arqueados dan paso a las zonas públicas, además son los puntos de descarga de las bandas estructurales, característica de la arquitectura de Zaha Hadid”, escribe sobre el proyecto el sitio Singularq, portal de Internet especializado en arquitectura.

Acaso uno de los arquitectos más influidos por Zaha sea Sergiu Radu-Pop, quien forma parte del Estudio Hadid de Viena.

Con el atrevimiento de Hadid, propone el Centro Adaptable para la Investigación Antártica, una obra futurista que pretende albergar a investigadores en una de las regiones más inhóspitas del planeta.

Sería un edificio que serpentea sobre el agua y que se eleva a partir de una torre revestida con cristal. “Redes gigantes blancas de acero flamean” en torno a la instalación. La idea consiste en un edificio asimétrico que encaja con el paisaje de los enormes hielos flotantes. “La estructura cuenta con dos programas distintos: espacios reflexivos y tranquilos dedicados a la investigación antártica, y vastos espacios públicos dedicados al turismo”, escribe Archdaily.

Las obras referidas son proyectos aún, aunque la influencia de Zaha Hadid es un hecho consumado.

La arquitectura es el rostro de la sociedad. Es el testimonio de corrientes de pensamiento, de escuelas que dejan huella, como la de Hadid, una maestra con una visión del futuro estético que no censuró su creatividad para darle movimiento a una arquitectura estática. Con su técnica, incorpora la cadencia a la arquitectura para crear nuevas sensaciones en los habitantes de estos nuevos tiempos.

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