Van Gogh en tiempos digitales
Reportaje

Van Gogh en tiempos digitales

La tecnología impuesta en el arte

Una pregunta hecha desde las artes visuales, sobre todo desde principios del siglo XX, es si es posible para éste ámbito atraer nuevas audiencias. Es un tema duro al que tratan de anteponerse museos y galerías. Las respuestas han sido diversas, desde la adaptación de espacios hasta la interactividad.

La forma de enfrentar una obra de Van Gogh hoy en día, dista de la que tendríamos en el pasado. Además de las obras originales del pintor, tenemos libros, documentales y un sinfín de objetos impresos con alguna de sus obras. Pero también se despliegan pantallas gigantes en las que esas imágenes ya no son estáticas, donde hay olores y música. El espectador necesita introducirse en la imagen más que nunca, para que ésta atraiga su atención.

Pero ¿es esta la única forma para la adaptación o existen otras posibilidades? ¿Esta cuestión es producto de una brecha generacional o de una deficiencia en la enseñanza de las artes visuales? ¿Nos siguen interesando realmente?, ¿pueden interesarles a los más jóvenes? Este tema es bastante complejo y tiene que ver con la comprensión de ciertas características del arte a través del tiempo, pero sobre todo de los espectadores.

El valor que se le puede dar al arte de primeras vanguardias como el postimpresionismo o al arte de períodos como el barroco o el neoclásico, es una labor educativa.

Cuando la educación se acerca a la imposición en cuanto a forma de enseñar y se deja ver cierta predilección por algún tipo de arte, se pierde el camino recorrido con los nuevos espectadores lejos de invitar a la búsqueda del criterio propio. Es muy probable que un paisaje pintado no llame hoy tanto la atención como lo haría una instalación, sobre todo una inmersiva y tecnológica.

VAN GOGH ALIVE: LA EXPERIENCIA

Nomad Art es una empresa internacional dedicada a la industria del entretenimiento que se especializa en efectos especiales y pirotecnia. Utiliza mappings (proyección 3D en edificios) de gran tamaño, pantallas de agua y shows de láser, entre otros espectáculos que utilizan servicios multimedia. En su larga lista de trabajos, se han encargado de la Ceremonia de Clausura de los Juegos Asiáticos de Invierno en 2011, el Festival de Fuegos Artificiales en Eurasia y en Taiwan en 2014.

Visitante de Van Gogh Alive: the experience. Foto: El Universal

En 2017 continuaron por un camino distinto al aliarse con la empresa australiana Grande Exhibitions, dando lugar al ambicioso proyecto Van Gogh Alive: the experience, una exhibición multimedia que abrió sus puertas por primera vez en 2018 en Sevilla, España, contando con cerca de 80 mil visitantes. Al continuar por el país, pasando por ciudades como Madrid, Málaga y Valencia, logró reunir a más de 600 mil visitantes. Es la exposición multimedia “más visitada en el mundo”, según lo explicado por Elena Goroskova, directora de Nomad Art, en una entrevista para Europapress.

La tecnología que utiliza es llamada Sensory 4, sistema que se caracteriza por crear entornos multipantalla de gran tamaño utilizando proyectores de alta definición, gráficos en movimiento y sonido envolvente. El resultado es una inmersión parecida a la del cine pero con la posibilidad de caminar por el espacio dispuesto.

La primera parte se trata de una introducción donde se habla de las principales obras del pintor neerlandés y su historia. A continuación hay una sala multimedia y espacios donde se pueden realizar actividades como aprender a dibujar y adentrarse en El dormitorio de Arlés (1888) representado en tamaño real como un entorno que imita el cuadro tanto en su disposición como en sus colores y acabado. Se pueden ver en las pantallas obras como Trigal con cuervos (1890), Almendro en flor (1890), El viñedo rojo cerca de Arlés (1888) o la sumamente famosa Noche estrellada (1899), así como fragmentos de las cartas que el pintor hacía a su hermano y protector Theo van Gogh.

Van Gogh Alive: the experience cuenta con tres mil imágenes en movimiento, música e incluso esencias aromáticas, último elemento que fue incluido después de una renovación para mejorar la inmersión.

La música con que se presenta durante el recorrido es de distintos movimientos pero que ilustran diferentes periodos de la vida de Van Gogh. Se puede encontrar una obra del compositor del barroco Georg Friedrich Händel, y piezas de los clásicos Camille Saint-Saëns y Franz Schubert. Aunque también se incluyeron autores actuales, como el precursor del minimalismo Arvo Pärt y el minimalista famoso por sus bandas sonoras Yann Tiersen.

En cuanto a música más cercana a los periodos de vida y creación de obra de Van Gogh, se encuentra la Gnossienne: No. 1 del impresionista francés Erik Satie y Nuages gris S.199 del compositor del romanticismo Franz Liszt. Así como una excepción en cuanto a los estilos manejados que atiende a ilustrar la influencia de la estampa japonesa en la obra del pintor neerlandés: Flores de cerezo de Toshiko Yonekawa.

Van Gogh Alive: the experience. Foto: El Universal

Los olores que perciben son el de nuez moscada con toques de limón, ciprés, cedro y sándalo, que representan jardines, paisajes bucólicos y campos de cultivo, lugares que Vincent van Gogh visitaba para realizar algunas de sus pinturas.

El objetivo del elemento añadido es relacionarse y emocionar al espectador, lo que significa que la exposición debe interpretar el trabajo del conocido pintor y generar una experiencia. Por supuesto no lo hace a través de métodos pedagógicos significativos, ya que no es su función, aunque sí intenta ser una muestra educativa. Podría describirse como una experiencia introductoria que apuesta por impresionar al espectador con la novedad y las posibilidades de su despliegue tecnológico.

Según la web del Círculo de Bellas Artes, entidad cultural privada sin ánimo de lucro que acogió la exposición en Madrid, Van Gogh Alive no es una muestra que busque inscribirse en el modo silencioso y solemne en que comúnmente se recorren las salas de un museo. En contraste, los visitantes se encuentran en medio de enormes imágenes y se les lleva en un recorrido para conocer la vida y obra de Vincent van Gogh.

LA EXPOSICIÓN MULTIMEDIA

Existe una tradición en torno al llamado arte inmersivo que lleva bastante tiempo en pie. Sus expresiones varían desde el teatro inmersivo (obras en donde un mundo está listo para ser explorado por el espectador según las decisiones que tome), hasta la realidad virtual ligada a la obra artística.

Alexander Calder, artista estadounidense precursor de la escultura cinética (aquella que tiene movimiento), estaba interesado en complementar el arte con una “ruptura de la regularidad”. Este principio va en contra de un arte estático al que hay que admirar desde una distancia. Así la obra se vuelve cercana al espectador.

Allan Kaprow en Assemblahes, environments, happenings (1960), generó conceptos como el environment; espacios que podían ser penetrados para sentirse dentro de un entorno preparado por el artista. A partir de estos términos aparece la definición de instalación, que agrega la posibilidad de participación y no únicamente de penetración en un espacio.

Environment de Yayoi Kusama titulado Del espectáculo de conducción de imágenes (1964). Foto: stephenfowler72.blogspot.com

Josu Larrañaga, artista plástico y catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid, habla de la instalación como una “escritura abierta, una malla de posibilidades, una propuesta de diálogo, no una comunicación unidireccional”. Según Larrañaga, tanto autor como espectador están a un mismo nivel ahora que se nos permite ser parte de la actividad creativa y la responsabilidad de definir la obra misma.

Es así como aparecen distintos tipos de instalación, como la video-instalación, la instalación performática, la foto-instalación y la que se acerca más al tema que tratamos, la multimedia.

La irrupción del observador, su participación, rompe con el paradigma del arte que el modernismo, principalmente las segundas vanguardias, quisieron romper. La obra de arte vista de manera tradicional, es algo creado de manera unilateral. Un pintor o escultor que observa el paisaje o la figura humana proyecta su visión y genera un producto nuevo a partir de su estudio, su análisis profundo y el concepto que ha elegido. De esta manera es más sencillo generar una obra que pueda entenderse como excepcional, genial e incluso intocable.

La instalación, al contar con la participación activa de otros fuera del artista, intenta destruir el pedestal del arte desde el que se ve como algo mágico e inalcanzable.

El hecho de que el espectador pueda experimentar, cambiar de sitio los objetos que se le muestran e incidir en su orden, composición o cualquier estímulo preparado, baja al artista del pedestal en que normalmente está. La obra es ahora producto de dos e incluso más personas activas, con una participación visible, y la figura del artista idealizado o genio, ya no tiene el mismo peso.

Las exposiciones multimedia, aunque son presentadas en museos y en ocasiones se reúnen con el arte, tienen un interés que las mueve en otra dirección. Es por eso que no cuentan con una metodología o un trasfondo que las dote de un sentido y las convierta en proyecto artístico como tal. No por eso pierden su valor, pero se inscriben en terrenos bastante diferentes: el entretenimiento y la exposición educativa.

La instalación no podría verse como un antecedente de las exposiciones multimedia, pero sí del interés del arte en cambiar y estar al mismo nivel que los espectadores. Las exposiciones multimedia tienen que ver más con un avance tecnológico que las hace posibles, sin embargo también son un fenómeno que tiene que ver con la búsqueda de nuevas herramientas educativas más acordes a nuestro tiempo.

Seen behind watching de Shigeki Matsuyama en la feria de comercio y arte Rooms 40 en Tokio, Japón (2020). Foto: EFE / Tokio

Son una forma diferente de mostrar algo y de interesar al público. Es por eso que expresiones como la pintura de Van Gogh o la réplica de la Capilla Sixtina fungen como una especie de adaptación a la atracción turística educativa. La manera en que reúnen la información puede ser una manera novedosa de mostrar un momento histórico u obras artísticas que no pertenecen a nuestro tiempo ni a nuestra manera de pensar.

Goroskova menciona que Van Gogh Alive no intenta reemplazar la visita al museo, sino que es “una forma complementaria de ver el arte” que se agrega a las demás posibilidades. La exhibición, explica la directora, está pensada principalmente para los niños, quienes están alejados de la carga melancólica de la vida y obra del pintor, y lo perciben por medio de sus colores brillantes.

VAN GOGH VISTO POR LOS NIÑOS

La forma en que vemos arte puede tener sus diferencias dependiendo de varios factores como la edad o los conocimientos previos. El estudio Mirando pinturas en el Museo Vincent Van Gogh: patrones de movimiento ocular de niños y adultos (2017) publicado en la revista científica Plos One puede dar luz de este fenómeno.

En la investigación de la Universidad de Vrije en Holanda, los cuadros del pintor fueron observados de manera diferente por personas que no tenían conocimiento previo sobre ellos, es decir, los niños. Ellos centraron su atención en un proceso descrito por los investigadores como “ascendente”, es decir con énfasis en los estímulos visuales y en las partes más llamativas de los cuadros.

Al darles a los niños una descripción previa, fijaron su atención en menos puntos que antes, lo que puede indicar que la capacidad de asombro es importante en la apreciación del arte. Los infantes se dejan llevar más por los estímulos visuales, sobre todo aquellos brillantes y coloridos de los cuadros del neerlandés.

Los adultos hicieron el proceso contrario, sin centrarse en detalles distintos de los que han estudiado anteriormente y deteniéndose en menos ocasiones ante las partes más llamativas. El conocimiento previo, pero también sus creencias sobre Van Gogh, les indica en qué deben centrarse.

El conocimiento previo cambia la experiencia estética. Aunque el estudio contó con una muestra pequeña de examinados y falta recorrido por realizar en el tema, hay que indicar que no se trata tampoco de romantizar esta inocencia o capacidad de asombro, sino de contrastarla con otras formas de ver.

Un par de zapatos (1886). Foto: Archivo Siglo Nuevo

Un par de zapatos (1886) es una obra que muestra estas prendas deformadas y viejas sobre un suelo de tono amarillento. En un análisis rápido se pueden arrojar los sentimientos que evocan los colores utilizados o el trazo grueso característico del autor, incluso en qué estado se encuentra el objeto representado o si pertenece a alguien. Para Martin Heidegger en El origen de la obra de arte (1950), el par de zapatos funge aquí como un símbolo de la fatiga del campesino junto con características de la vida de estas personas con las que Van Gogh se relacionaba.

De esta forma la obra puede tener implícitos temas universales como el sentimiento de soledad e incluso incertidumbre, el recorrido de una vida y el temor por la muerte. “Hasta ahora el arte se ocupaba de lo bello y la belleza, y no de la verdad”, añade el filósofo alemán. Para el catedrático de la Universidad de Vigo y especialista en Heidegger, Arturo Leyte, los zapatos dan el indicio de que pertenecen a alguien que no los porta: son la manifestación de una ausencia.

En una escena de la película Van Gogh, a las puertas de la eternidad (2018) las botas pintadas pertenecen al autor (lo cual es una posibilidad), quien intenta resguardarse del frío en su cabaña. Este recorrido difícil, aquí se presenta como el propio camino del pintor a ser reconocido, y no como fuente de una realidad social. En su obra, el autor se identifica con esta clase trabajadora.

Todo esto nos puede ayudar a hacer un mejor análisis de la obras de Van Gogh; son ideas previas que sin embargo no sesgan la atención con que vemos sus cuadros. Lo que podemos concluir es que lo que verdaderamente limita la apreciación es el prejuicio inamovible, las creencias o conocimientos concretos que tenemos sobre el arte. Cualquier obra nos mueve a conocer más sobre ella y analizarla.

En Psicología del Arte (1925) del importante teórico del desarrollo Lev Vygotsky, se expone cómo el arte se vincula a lo emocional y proporciona una catarsis. Sin embargo considera que la mente funciona de forma sincrética: con todas las funciones psíquicas implicadas. El desarrollo cognitivo de funciones como la percepción, conceptualización e inteligencia, es posible a través de esta activación emocional.

Para el vocal de la Sociedad Española de Neurología Juan Carlos Portilla, los beneficios de la actividad y la enseñanza artística en los niños coinciden con lo explorado por Vygotsky. Los mecanismos cerebrales que se activan al hacer uso de la creatividad, según el doctor español, facilitan la función cerebral y desarrollan mayor conectividad entre distintas áreas del cerebro implicadas en la atención, la memoria y la capacidad visuoespacial.

Foto: EFE / Londres

El libro Educación Artística Sensible: cartografía contemporánea para arteducadores del profesor de la Universidad de Coruña José María Mesías, habla de una educación que basa sus preceptos en la interactividad que propicia el arte contemporáneo. Las posibilidades de participación activa que generan expresiones como las instalaciones, pueden originar, según Mesías, un aprendizaje significativo que además se propicie de forma natural en los niños.

La capacidad del arte de influir en nuestro aprendizaje y nuestros procesos neurológicos en general es tan poderosa, que el Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) fundado en España, utiliza las actividades artísticas para la recuperación de niños con necesidades educativas especiales y personas que padecen demencia.

MULTIMEDIA EDUCATIVA

Las adaptaciones que han hecho museos para atraer a los nuevos públicos, en ocasiones son desafortunadas. Basta con ver la importancia que dan los medios a las selfies para atraer visitas a las exposiciones que se están por inaugurar.

La realidad es que la cultura popular, las tendencias y la marea del Internet es posiblemente inseparable de la manera de ver nuestra vida hoy en día. Así es como los museos y lo institucional se han tenido que adaptar a estos fenómenos. El uso de tecnologías cada vez más avanzadas no significa que sea un cambio propio de estos fenómenos, pero es cierto que se han visto ya como herramientas cada vez más aceptadas para generar contenidos de calidad y educativos.

En México, dentro del Museo Nacional de Antropología, El Túnel de la serpiente emplumada está abierto para presentar el hallazgo arqueológico del mismo nombre. Conformado por cuarenta visores de realidad virtual, exhibe vestigios de la ciudad sagrada de Teotihuacán.

Uno de los casos de exposiciones multimedia e interactivas más interesantes es el del Mori Building Digital Art Museum, un museo en Odaiba, Tokio, que alberga cincuenta obras digitales. Todas ellas son instalaciones artísticas digitales que se proyectan en el lugar e interactúan con el espectador. De esta manera se puede estar entre cristales resplandecientes y figuras de luz que pueden ser controladas por el visitante, proyecciones inspiradas en la topografía y la vegetación. Lo anterior son experiencias estéticas y de aprendizaje en torno al movimiento y la inteligencia espacial.

ArtPlay en Moscú, Rusia. Foto: artplay.ru

ArtPlay en Moscú, es un centro de exposiciones multimedia que hace recorridos enfocados tanto en arte moderno visto de forma general como en movimientos específicos como el impresionismo francés. Incluso abre su espacio para exponer autores aislados como el simbolista austriaco Gustav Klimt, el expresionista noruego Edward Munch o importantes exponentes de la pintura abstracta como Vasili Kandinsky o Piet Mondrian.

En experiencias interactivas de este tipo, hay que tener en cuenta que no tendremos frente a nosotros la obra con todas las características con que fue concebida y que finalmente son parte esencial de su técnica.

Para observar una obra de este tipo no es suficiente tener la imagen digital frente a nosotros, sino estar consciente de que la pintura fue concebida de manera diferente a cualquier fotografía. En el caso de la pintura de Vicent van Gogh, en una imagen digital donde se comprime todo en una sola capa, nos perdemos de las marcadas texturas realizadas con la técnica llamada impasto, que consiste en colocar capas gruesas de pintura. La profundidad lograda gracias a las capacidades de la pintura al óleo no puede ser observada completamente en la digitalización.

Además los matices que de la obra pueden ser variados dependiendo de lo que podamos observar directamente, mientras que en una captura digital lo que vemos es únicamente lo que nos permite la luz con que fue tomada la imagen. Es por eso que las fotos que encontramos en Internet pueden tener diferencias en tonalidad y más detalles, siendo que en video se nos puede presentar de mejor manera.

El valor informativo de las exposiciones multimedia, no obstante, se suma al trabajo arduo y detallado que se realizó para interpretar las obras del neerlandés y convertirlas en animaciones basadas en la pintura. La historia del artista, como hasta ahora lo ha hecho, puede inspirar a las personas que logren establecer una relación con él y con su trabajo.

El filósofo y catedrático de la Escuela de Arte y Diseño de Karlsruhe, habla del futuro del arte como un devenir en el que se separarán corrientes cada vez más diversas y que deja los intentos de romper con sus tradiciones precedentes. La forma de aprender y exponer los conocimientos del pasado tendrá que transformarse.

El constante paso de las tecnologías y su adaptación en nuestra vida podría cambiar la forma en que experimentamos y creamos, sobre todo en fenómenos como el arte. Los cambios que antes se veían con temor, como el desuso de los museos, ahora están brindando oportunidades que podrán establecer transformaciones y generar nuevos medios. El arte ha demostrado su capacidad de cambiar, lo que implica que nosotros podemos cambiar junto a él.

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